6 emprendedores con discapacidad que luchan contra la adversidad

Todos ellos padecen algún tipo de discapacidad pero ninguno recurre al victimismo más allá de las lamentaciones que expondría cualquier emprendedor. Los hay incluso a quienes ha sido la discapacidad la que les ha impulsado a dar el salto al emprendimiento.

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“Esto te quita cosas y te da otras habilidades”

La barba de luce Antonio Tejada en la imagen es de 18 meses, los mismos que lleva en lucha para que la Administración haga accesible el puente de la Fuente de la Bicha, en Granada, su ciudad. Pero la batalla por la accesibilidad no la libra sólo en la calle también desde su empresa donde sólo trabajan personas con discapacidad y donde se integran cuatro portales interactivos y 16 páginas webs para ofrecer soluciones técnicas y buenas prácticas sobre accesibilidad y usabilidad. Se mueve, pues, en el entorno de la accesibilidad universal y la comunicación social y, aunque la empresa va bien, mejor podría ir si cobrase la gran cantidad de servicios que presta voluntariamente de manera gratuita.

Antonio Tejada es, además, embajador nacional de la Cátedra de la Fundación Konecta-URJC, para el fomento del emprendimiento de las personas con discapacidad y presidente de La Ciudad Accesible.

Cuenta que fue el primer autónomo con discapacidad dado de alta en Granada y que fueron los mismos funcionarios quienes le animaron para asociarse con otros en similares condiciones para ganar peso y visibilidad social, y eso hizo, hasta llegar a presidir la Fundación Andaluza de Trabajadores Autónomos y Empresarios con Discapacidad. Se animó en 2011 a dar un paso más y fundó la Asociación Española de Emprendedores con Discapacidad. Gasta un sentido del humor envidiable aunque dice haber pasado también sus “etapas grises” hasta asumir la enfermedad (Síndrome de Poland) que hoy le tiene con un 66% de grado de discapacidad, “pero hasta en esto hay que tener suerte, que con el mismo grado y la misma enfermedad unos se quedan en peor circunstancias que otros e independientemente de cuáles sean las tuyas siempre hay que salir del armario y pensar en positivo porque se acaban abriendo ventanas”.

(http://www.laciudadaccesible.com) 

“Lo único que me ha parado ha sido la crisis”

José María Gómez Romero lleva años al frente de su negocio una joyería de autor con diseños exclusivos emplazada en el centro de Madrid. No estaba en su intención hacerse emprendedor, pero fue la alternativa que se planteó tras comprobar las dificultades para que le contrataran. “Entonces no había muchas ayudas económicas para emprender, tampoco por ser discapacitado”, recuerda, por lo que tuvo que recurrir a un crédito bancario contando con el aval de sus familiares.

No cree que le haya resultado más complicado que a otros sacar el negocio adelante, “la mí lo único que me ha tenido parado ha sido la crisis”, comenta, aunque empieza a ver a más alegría en el mercado. Lo que tampoco es, en su opinión, excusa para ningún emprendedor “es estancarte y esperar a que amaine el temporal sino aprovechar el parón comercial para seguir innovando y reinventarte para los nuevos tiempos”.  Él lo ha hecho así. Ha renovado sus diseños de joyería y ha estado indagando en la red hasta crear su propio e-commerce, “yo, que no tenía ni idea de informática”, matiza orgulloso.

http://artefusion.com/

“Yo conozco mis límites”

Jonathan Chacón Barbero es invidente desde los 15 años, tecnólogo, investigador y consultor de desarrollos informáticos, tiene su propio sello de software, ha desarrollado cerca de 20 aplicaciones y participado en varios proyectos europeos. Emprende, pero no se arriesga a montar su propia empresa “porque no sé. Tengo ideas, sé aportar soluciones, coordinar, detectar si un proyecto es o no viable tecnológicamente…pero eso de gestionar y llevar una empresa me tira un poco para atrás y yo conozco mis límites que, al menos en este caso, poco tienen que ver con la discapacidad, sino más bien con que estoy casado y prefiero vivir con mi mujer que con toda la familia”, bromea.

El hecho de que no se atreva a constituir una empresa no le impide, no obstante ejercer como autónomo. Jonathan Chacón compagina su jornada laboral de 8 horas en Technosite con la de freelance a la que dedica más tiempo aprovechando que sólo duerme 4 horas al día, “y no todos”. En su currículum no figura la invidencia porque “a programar se aprende programando y, una vez superada alguna dificultad de accesibilidad, trajas como cualquier otro”. Así, dice Jonathan, preferir desenvolverse en entornos emprendedores y apoyar a proyectos de arranque o como asesor o socio tecnológico. “Eso que dicen ahora de que para conseguir un éxito tienes que cosechar 5 fracasos no lo tengo yo muy claro”.

 http://www.appstore.com/tyflosaccessiblesoftware

“Nuestra ilusión es ayudar a otros”

Mireia Sanz González, Josep Roca Santafé y Xavier Romero Alonso son los socios fundadores de Pr3vencon. Los tres sufrieron un accidente de tráfico que les sentó en una silla de ruedas y les cambió la vida personal, laboral y familiar. Y es precisamente concienciar a los empleados de los riesgos que sufren a diario con la conducción el motivo por el que acaban de constituir su sociedad cooperativa Pr3vencon (el 3 del número de socios) cuya misión consiste en visitar empresas de toda España alertando a empresarios y trabajadores de los riesgos de accidentes laborales al vehículo.

Su proyecto fue seleccionado en un concurso de la Fundación Prevent en el que participa Esade, con lo que obtuvieron un premio de 5.000€ que les ha servido para constituir la cooperativa al objeto de poder facturar por el servicio que ofrecen. Quitando esta ayuda y alguna que otra bonificación fiscal tanto por la forma jurídica como por la invalidez, estos emprendedores arrancan la iniciativa con sus recursos propios, “sin ningún tipo de victimismo” pero “con la ilusión de poder ayudar a otros. Aunque tengamos que repetir mil veces aquello de que dónde más accidentes se producen es en los trayectos más cortos que haces a diario”, recuerda Xavier Romero.

http://prevencionyconcienciacion.es

 

 

“Nosotros eliminamos barreras”

La de José Manuel Delicado y Jorge Cáceres Torija, ambos invidentes, es una empresa de referencia en cuanto a la accesibilidad y nuevas tecnologías. En Technow ofrecen servicios de auditoría en accesibilidad web, programación y desarrollos web y de software, a la venta de equipos informáticos adaptados y cuentan también con una línea de domótica avanzada. Aunque en cada uno de sus desarrollos tengan en cuenta la adaptación cualquier persona puede beneficiarse de sus artículos y servicios.

Con una sede en Madrid, en el Vivero de Móstoles, al frente de la cual se halla José Manuel, y otra en la Cámara de Comercio de Almería, donde reside Jorge, estos dos emprendedores de 23 y 24 años, respectivamente, constituyeron la empresa en marzo de 2015 animados por los consejos recibidos de la Fundación Konecta. Emprendedores o no, una cosa tenían clara, y era que querían trabajar en lo que les gustase así que en lugar de esperar a recibir una oferta de trabajo a su medida, ellos mismo se la proporcionaron y ahora se encuentran encantados de haber tomado esa decisión. Lo peor, los desplazamientos y los trámites con papel “normal”, pero “eso me hubiese pasado igual sin ser emprendedor”, dice. Mejor ahora, que no sólo ha derribado sus barreras sino que se dedica a eliminar la de los demás. 

https://www.technow.es/

“No nos quejamos en absoluto”

Pau Torres y Gina es el matrimonio que está al frente de Ilusión+, una empresa de etiquetado de botellas de vino de calidad con las que persiguen dos cosas: concienciar a la sociedad sobre enfermedades de tipo neurodegenerativo y recaudar fondos destinados a las asociaciones, funciones e investigadores que ayudan a quienes las padecen.

Esta fue la idea de negocio definitiva después de darle muchas vueltas tras su regreso a Tarragona. Antes habían vivido 8 años en china donde Pau Torres, ingeniero de Telecomunicaciones, trabajaba para una empresa de ascensores hasta que empezó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad, ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) por cuyo diagnóstico tiene actualmente reconocido un grado de discapacidad de 81%. Y como el ELA es una enfermedad que se vive en familia cada uno de los integrantes de la suya da nombre a los tipos de vino: Pau, para el tinto, Gina, para el blanco, Montserrat, la hija de ambos, para el rosado y Ferrán, el hijo, para el cava.

La de ellos es, pues, una empresa de marketing social, donde cuentan con el apoyo de numerosos amigos e instituciones, como Esade y la Fundación Prevent, algo que les procura ánimos para emprender y fuerzas para afrontar la enfermedad. “No nos quejamos en absoluto -dice Pau-más bien estamos agradecidos por las ayudas de tantos amigos”.

http://www.ilusionmas.com/

 

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