11 productos financieros que debe conocer el emprendedor principiante

Si acabas empezar como emprendedor, probablemente no estés familiarizado con todos los recursos que tienes a tu alcance. Te mostramos opciones que pueden ayudarte con el crecimiento de tu negocio.

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Préstamos

Según el estudio Survey on the access to finance of small and medium-sized enterprises (SMEs) in the euro area (de octubre a marzo de 2015), un 30% de los encuestados afirmaron haber solicitado un préstamo bancario. Un 8%, sin embargo, no pidió un préstamo por miedo al rechazo. En España, entre el 30 y el 35% de los encuestados declararon no necesitar un préstamo bancario porque disponían de suficientes medios internos. Como consecuencia de la mayor disponibilidad de créditos bancarios, han descendido los tipos de interés.

‘Renting’

El renting es un alquiler de obligado cumplimiento, con cuota y plazo fijo, sin opción a compra, que incluye servicios que garanticen el correcto funcionamiento y disfrute del bien y cuyas cuotas son deducibles.

Se contabiliza en la cuenta de gastos de la empresa, lo que favorece el balance de resultados; los bienes en renting no forman parte del inmovilizado por lo que no engordan su activo; no afecta al nivel de endeudamiento; las cuotas son 100% deducibles; los pagos del IVA son compensables; no requiere ningún desembolso inicial, los gastos y tiempos de gestión son prácticamente nulos y no existen riesgos asociados a la depreciación u obsolescencia del bien. A cambio, tiene unos gastos de tramitación elevados.

Microcréditos

Son préstamos de pequeña cantidad concedidos a colectivos que por sus características sociales o profesionales tienen más complicado acceder a otros productos. Las cantidades oscilan entre los 15.000 y los 25.000 euros, aunque en algunos casos pueden llegar hasta los 50.000 euros.

El tipo de interés suele ser inferior al que se aplica en otro tipo de préstamos a largo plazo para empresas, con periodos de carencia amplia, de unos seis meses de media, lo que facilita el arranque de actividad al emprendedor. Su mayor desventaja es que va dirigido a un beneficiario y a un tipo de empresa muy específicos, aunque este requisito ya se está suavizando ya que es una herramienta que se está ampliando al colectivo de los emprendedores.

‘Leasing’

Es igual que el renting, pero aquí sí hay opción de compra. Lo hay de dos tipos: financiero y operativo. La diferencia es que el propietario del bien es, en el primer caso, la entidad crediticia y, en el segundo, el proveedor, que suele incluir mantenimiento, reposición y el contrato se puede modificar. Evita el endeudamiento de la empresa, es flexible y las cuotas son fiscalmente deducibles. El único inconveniente es que es caro.

Préstamos subvencionados

El ICO oferta préstamos subvencionados que se tramitan a través de las entidades de crédito. Este año, los productos pensados para arrancar y para financiar liquidez se agrupan bajo el epígrafe Línea ICO Empresas y Emprendedores 2015. Esta financiación está orientada a autónomos, empresas y entidades públicas y privadas, españolas y extranjeras, que realicen inversiones productivas en territorio nacional.

‘Lease-back’ y ‘rent-back’

Consisten en transferir a la entidad bancaria bienes o servicios propios a cambio de una cantidad y arrendarlos de nuevo. En el primer caso, hay opción a compra y en el segundo, no. Lo bueno es que permite que el empresario vuelva a disponer de liquidez, alivie su capacidad de endeudamiento y desgrave tanto las cuotas de lease-back como de rent-back. El problema es que se pierde el activo.

Póliza de crédito

Es una cuenta corriente que permite al empresario disponer de créditos inmediatos hasta un máximo que se establece entre la entidad y el emprendedor. Ha caído mucho en los últimos años hasta el punto de que la principal apuesta de las entidades para financiar circulante se engloba bajo el epígrafe de cuenta de crédito o profesionales. En el caso de las pólizas, tiene liquidación trimestral o semestral y permite tanto imposiciones como disposiciones. Además de las comisiones habituales, hay que pagar intereses e interés por descubierto.

Descuento comercial

Se cede al banco el cobro de una factura a cambio de que anticipe la deuda  menos los intereses y gastos. Entre los gastos están las comisiones, los impuestos, timbres, correo… A ello hay que sumarle el tipo de interés. Como todo lo demás, tienes que analizar porque las ofertas son personalizadas. Permite al empresario obtener liquidez inmediata y su tramitación es muy sencilla. En su contra, hay que tener en cuenta que el banco puede reclamar de nuevo al empresario el importe (descontado los gastos de gestión y el interés).

‘Confirming’

Si en el factoring es la empresa vendedora la que contrata el producto, en el confirming es la empresa compradora la que busca garantizar el pago a sus proveedores. Es muy habitual en el ámbito internacional.

Anticipos de facturas/créditos

Todos los bancos ofrecen este producto en formato electrónico. Permite obtener un crédito inmediato a cuenta de las ventas pendiente de cobro. Es un descuento comercial en el que no hay endoso de recibos a la entidad financiera, con lo cual no hay que pagar timbre, lo que supone un ahorro medio de un 1% con respecto al crédito comercial. A cambio, el único garante del cobro de ese recibo es la empresa que lo contrata. Soporta comisiones por efecto, por gestión y por formalización e intereses que se devengan una vez disfrutado del crédito.

‘Factoring’

Se parece al descuento comercial, pero el factoring se apoya en una factura, mientras que el descuento necesita un pagaré, una letra o un recibo. Es más flexible porque se puede negociar anticipar un porcentaje de la factura y un plazo. Todos los bancos lo ofrecen pero las condiciones son personalizadas. Los gastos son fiscalmente deducibles, pero es un instrumento caro.

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