9 ejemplos de negocios montados desde casa

Es posible crear una empresa desde casa, y que tenga éxito. Aquí tienes nueve ejemplos.

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iKiora

Pide lo que quieras y te lo llevamos a casa en media hora. Ese es el lema de iKiora, un proyecto empresarial que arrancó Laura D´Accardi en el salón de su casa de Zaragoza, con otros dos socios, y que ahora está alojado en la incubadora DAD. “Empezamos como un marketplace B2B para tiendas locales de Zaragoza y vinimos a Madrid de la mano de Rodolfo Carpintier. Como esa idea no tuvo los ingresos esperados, pivotamos al modelo actual. La gente puede pedir cualquier cosa, de cualquier tienda o restaurante, y nosotros se lo hacemos llegar a casa en media hora. No tenemos distribuidores propios. Es una plataforma que pone en contacto a personas que quieran consumir algo con otras dispuestas a llevárselo”, comenta D´Accardi.

Distribuidores freelancers
“Como la gente lleva la aplicación en el móvil, pueden decidir cuándo están dispuestos a trabajar. Para supervisar la calidad, hemos creado un sistema de rating que evalúa a la persona que realiza la entrega una vez hecha. El algoritmo ayuda a los usuarios a escoger a las personas que trabajan bien”, asegura la fundadora de iKiora.

“Es un modelo que no precisa almacenar productos. Y arrancar en casa ayuda a desarrollar el negocio hasta ver si tienes ingresos”, comenta esta emprendedora que, por cierto, no es teleco ni informática. Como tampoco ninguno de sus dos primeros socios. “Ahora hemos incluido en el equipo un CTO, que también es socio, porque necesitábamos hacer un cambio tecnológico importante. Pero hasta el momento nos habíamos apañado nosotros. Contratamos a un freelancer que venía a darnos formación cuando teníamos dudas sobre tecnología. Tuvimos un aprendizaje brutal”. 

D´Accardi recomienda no invertir mucho “en una tecnología que no sabes si luego va a funcionar. Con iKiora ahora sí estamos haciendo lo que demanda el mercado. Y hemos conseguido apoyo de Enisa, además de DAD y otro business angel. El modelo de negocio es muy sencillo. Se basa en la gente que pide y reparte. El 70% del coste de envío es para el repartidor y el 30% para nosotros. No necesitamos gente que atienda a los clientes ni nada. El back office es muy reducido”.

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Los Hacedores

También se puede crear una academia en casa. Si es un formato de clases reducidas, como las que proponen Adam Jorquera y Javier Gordillo, fundadores de Los Hacedores. “Lo que hacemos es fabricación digital, con lo cual tiene todo el sentido del mundo empezar en una casa porque parte de la revolución digital es precisamente eso. Tengo impresoras 3D, que son capaces de fabricar cualquier cosa y las tengo encima de mi mesa”, explica Adam Jorquera, para quien, “la casa tiene dos salones por lo que podía empezar ahí hasta hacer una transición al siguiente nivel, que es el paso que estamos dando ahora. Nos acabamos de mudar. El mundo maker es muy casero. El do it yourself entra en esa dinámica de hacerlo tú, en casa, con tus herramientas y recursos”, afirma Jorquera.

 Para todo tipo de públicos
¿Que si hubo problemas con los vecinos por la afluencia de gente? “No, para nada. Las clases son de cuatro alumnos por taller. Grupos de formación reducidos. Aprender a modelar no es tan fácil. Con el curso empiezas a hacer tus cosas, pero luego se trata de ir probando y mejorando. Por eso, después de los talleres, que son de ocho horas, les damos tutorías para resolver las dudas que les surjan”, explica este licenciado en Bellas Artes, que ve muchas oportunidades en torno a la formación en 3D y en robótica, Internet de las cosas... “Todo va unido. Estamos viviendo una especie de renacimiento digital y hay mucha gente que siente curiosidad por experimentar estas cosas. A las clases vienen desde jubilados y niños, hasta profesionales que quieren utilizar la impresión 3D en su trabajo, como arquitectos, diseñadores, joyeros... Y las impresoras no son caras. Las hay desde 300 euros. Lo que falta es gente que las sepa manejar”, comenta.
 
El negocio, además, no se basa exclusivamente en la formación. “Hacemos muchas más cosas, aunque la formación sea la pata más importante. Tenemos servicio de diseño. Nos llegan muchos clientes que nos piden piezas que no están en el mercado, como una pieza para una moto del 53, una Osa española, que tenía el carburador roto y no había repuesto. O servicio de imprenta para los alumnos que pasan por la escuela y no tienen máquina. Todo tipo de cosas”.

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Paiandpear

Isabel Reyes, fundadora del comercio de ilustraciones y productos de papelería personalizados por ella, sirve como ejemplo de cómo llegar a más audiencia si tienes producción propia. “Vendo a través de plataformas como DaWanda y Etsy, que me ayudan mucho a llegar a todo el mundo. Vendo ilustraciones y cuadernos personalizados por mí y que compran, sobre todo, mujeres que buscan algo diferente. He concentrado mi esfuerzo en esas plataformas porque me va muy bien, te ayuda a llegar incluso fuera de España. Son fundamentales cuando estás empezando y no tienes una marca propia. Yo llevo menos de tres años en el mercado”, comenta Reyes.

La importancia de que te vean
“Otra ventaja es que no tienes que invertir mucho en tu comercio. Puedes probar en ellos, aunque yo sí he hecho mi propia página web. Y el coste de estar ahí no es muy alto: cobran un porcentaje mínimo, un 10%, por ventas”, añade.

Para Reyes, la principal dificultad para arrancar este tipo de negocios “es hacer que te vean. Es muy difícil darse a conocer. Pero si empiezas en estas plataformas, es más fácil llegar a más gente. Yo trabajo también las redes sociales, Facebook, Twitter, Instragram, pero al final donde se hace la venta y por donde me llega más tráfico es a través de estas plataformas”.

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Valigo

Pese a lo que pudiera parecer, Valigo no es una empresa de producción de vídeos. No hay edición ni retoques. Tampoco es un portal de selección de personal basado en CV de vídeos.

“Es una plataforma online para optimizar procesos de selección de entrevistas grabadas y es importante resaltar que son grabadas porque no somos una herramienta de vídeo conferencias o entrevistas en tiempo real, de las que hay miles. Somos un proveedor tecnológico. Proporcionamos una herramienta a departamentos de Recursos Humanos de cualquier empresa, consultoras o head hunters para hacer procesos de selección de forma más eficiente. El trámite se hace un 80% más rápido”, explica Luis Cornide, su fundador.

“También para procesos de admisión de alumnos a escuelas de negocio y de proyectos para incubadoras, vídeo pitchs. Cualquier tipo de empresa en la que haya muchos candidatos o tenga muchos procesos de selección de forma continuada, procesos en los que los candidatos están repartidos por distintas áreas geográficas o en los que haya que valorar competencias digitales. Perfiles técnicos en los que el vídeo grabado ayuda mucho a escoger mejor entre los aspirantes”.

El valor de una entrevista grabada
¿La ventaja competitiva respecto a plataformas de videoconferencia en tiempo real? “Al quedar las respuestas grabadas, el reclutador puede acceder a ellas cuando quiera. Si tiene que realizar un proceso de selección en ciudades diferentes, no tiene que estar pendiente de organizarse la agenda para entrevistarse con ellos. Pero, sobre todo, porque ahora la definición de los perfiles es más compleja y más horizontal. Se necesita alguien que evalúe su CV y sus competencias, si encaja en la cultura de la empresa, etc. pero también a menudo otra persona técnica que analice si el candidato domina la unidad de negocio en la que va a trabajar. Una herramienta que permita evaluar a los candidatos entre dos en cualquier momento y lugar, es muy útil”, explica Cornide.

“Además, se objetiva el proceso de selección porque todos los candidatos van a responder exactamente a las mismas preguntas y formuladas en el mismo orden. Algo que nunca sucede cuando se realiza un proceso de selección en tiempo real”.

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Petty Cash

El arranque de Petty Cash, con ocho socios trabajando desde ciudades diferentes (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Londres y San Diego) es el mejor ejemplo de que se pueden crear proyectos con mucha ambición, sin una oficina. Al menos durante la fase de desarrollo del producto. “Lo importante en un negocio como el nuestro es ir testando el producto. Y estar cada uno en una ciudad diferente es una gran ventaja, porque te permite llegar a más interlocutores de las diferentes zonas”, asegura José María Cueco, consejero delegado de la empresa.

Petty Cash es también un buen ejemplo de que en el fintech caben proyectos muy dispares. El suyo: una plataforma que permite intercambiar pagos de menos de 50 euros entre amigos.

“Hemos intentado crear algo que sea diferente a las plataformas de micropago de los grandes bancos. Y lo hacemos integrando tres funciones: una es el tracking o seguimiento de deudas, el saldo acreedor-deudor entre todas las personas que puedes tener en tus contactos; otra, la opción chat, de conversión tipo Whastapp; y la tercera, la función monedero, que permite realizar las transferencias entre los contactos con sólo dar a una tecla”.

¿Un chat con un servicio de pago? 
“Sí, porque si creamos una aplicación que se basa en transferir un dinero a otro sin más, sería casi como entrar en tu banco. Con el chat buscamos que la gente interactúe entre ellos y se haga fiel a la aplicación. Imagina que alguien organiza una fiesta entre amigos. Y uno de ellos se encarga de adelantar el dinero. Crea un grupo y van hablando a través del chat y van viendo quién ha pagado y quién no.

Y cuando termine la fiesta, pueden intercambiar vídeos, fotos, etc. como en WhatsApp”, explica Cueco. Y añade: “Funciona como una web de apuestas. Haces una transferencia de tu cuenta bancaria a tu cuenta de Petty Cash y ese dinero lo puedes utilizar para realizar pagos a tus amigos o prestarles dinero. El saldo máximo que puedes transferir a tu monedero son 50 euros. Cuando tengamos suficientes usuarios queremos cobrar un euro por su descarga.

Aunque la principal fuente de ingresos serán los comercios. Comercios que utilicen la aplicación y que permitan realizar pagos pequeños a clientes a través de Petty Cash para no tener que estar pendientes de si llevamos efectivo”.

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Wadios

Hay muchos e-commerces montados que por lo que sea no han sido rentables y que pueden ser válidos para un potencial comprador, porque tiene un buen nivel de usuarios, clientes o por la tecnología que hay detrás. Hay demanda tanto de gente que busca este tipo de negocios, ya constituidos, como de personas interesadas en vender.

Gente que no quiere continuar con su tienda o su web y están dispuestos a venderlas. Asesoramos y ayudamos a que la transacción sea correcta”, explica Carlos Liébana, su fundador.


Asesoramiento especializado
“Nuestro modelo de negocio es prestar estos servicios de valor añadido entre la operación de compraventa. Tradicionalmente, ha habido otros marketplaces que lo han intentado y que su modelo de negocio era opuesto al nuestro. Se llevaban un porcentaje de la operación simplemente por publicar el anuncio. Nosotros hacemos una selección muy cuidada de los negocios. De cada diez anuncios que se intentan publicar, rechazamos seis. Deben tener una serie de mínimos para estar”, comenta Liébana. 

¿Qué tipo de negocios se venden?

“Ahora son mayoritariamente tiendas online y, en algún caso, blogs que tienen un potencial de venta por su posicionamiento o para completar una tienda online. O porque son blogs rentables por los ingresos que tienen en publicidad. En el futuro introduciremos también aplicaciones. El precio medio de los negocios es de 8.000 euros. Aunque tenemos alguno de 1.000 y hasta de 75.000 euros. El precio inicial lo pone el vendedor, pero le asesoramos para que acierte con el precio. Intentamos establecer un precio justo para el vendedor y el comprador”.

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Buguroo

Pablo de la Riva es un buen ejemplo de cómo crecer aprovechando tendencias aunque se arranque en casa. Empezó con pocos años resolviendo problemas informáticos a conocidos, colegios, cibercafés, etc. A los 21 creó su primera empresa: mantenimiento de servidores y apoyo informático para pymes, que fue creciendo hasta alcanzar los 50 empleados.

“La empresa dio beneficios suficientes para emprender nuevas iniciativas. Entre ellas Buguroo, que es en la que estamos involucrados activamente ahora. Es una empresa de software de seguridad. La creamos porque nuestros últimos proyectos eran ya de más nivel, auditorías de seguridad o hacking ético, como se llama comúnmente. Teníamos ya una demanda que no podíamos satisfacer en número de personas, porque no era común encontrar tantos profesionales de tanta capacidad como demanda teníamos. Hemos creado un software para automatizar este proceso. Reducir los tiempos que emplean los auditores de seguridad en sus servicios”, explica.

Escalar una consultoría
En definitiva, de una consultoría de seguridad a una empresa cien por cien escalable. Por eso acaban conseguir financiación por tres millones de euros. “Ahora somos fabricantes de software de seguridad que automatiza el proceso de auditorías en las empresas, por una parte, y por otra tenemos un producto que llamamos de ciberinteligencia que ayuda a proteger a los usuarios que están fuera de las oficinas.

Por ejemplo, le decimos a un banco si sus clientes pueden estar siendo víctimas de un fraude porque les han robado la tarjeta o su clave de usuario”, explica Pablo de la Riva. Además, “nuestros principales clientes son las grandes redes sociales, los grandes proveedores de servicios de Internet y los bancos. Que son los que suelen ser más atacados. Pero es una necesidad que afecta a empresas de todos los sectores y tamaños. Y es un mercado en continuo cambio porque los hackers van cambiando sus tácticas”.

Es un mercado que mueve ya 79 billones de dólares americanos, el cibercrimen, 575 billones. Y es dinero que se está robando a las empresas. Hay una demanda muy grande, pero no existe una solución única.

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Les Belles Maisons

Eventos de lujo en edificios especiales que no están abiertos al público y enfocado a clientes internacionales. Ese es el concepto que está desarrollando Blanca López, que aprovechó una casa de patrimonio familiar que está en Burgos, el Palacio del Arzobispo, para crear esta empresa “con una sensación de responsabilidad emocional hacia este tipo de casas que tienes que proteger y defender para que pervivan. Y en España hay muchos propietarios con las mismas inquietudes. Así surgió la idea de crear una marca con proyección internacional para ofrecer esos espacios singulares a los clientes y ayudar a los propietarios con el mantenimiento de sus propiedades”, explica.  

Descubrir lugares ocultos
La idea de llegar al cliente internacional es la clave para que el modelo de negocio sea rentable. “Clientes americanos que buscan en Europa un sitio donde hacer una pedida de mano. O gente de Asia y otros continentes, ya no sólo que quieran casarse en España, sino que vengan a celebrar una fiesta de cumpleaños. También para clientes corporativos que quieran celebrar reuniones del comité de dirección, realizar presentaciones de productos, eventos de moda... Al final se trata de vender experiencias únicas, personalizadas y en sitios singulares. Es un segmento que está creciendo mucho a nivel internacional y España no está posicionada como marca en ese sentido. A pesar de contar con un patrimonio histórico único”, añade.

“Nos dirigimos fundamentalmente al mercado americano, europeo (sobre todo Alemania, Inglaterra y norte de Europa) y Australia que, aunque está lejos, es un mercado potencial muy interesante también para nosotros. No se trata de recopilar casas. Es crear experiencias únicas en lugares en los que nos sentimos identificados y que, poco a poco, se van abriendo. Lugares ocultos que están por descubrir. Imagina la cara que pone un norteamericano cuando le dices que puede organizar un cumpleaños en un pazo de Pontevedra de finales del siglo XVI con un jardín botánico que es una de las colecciones botánicas privadas más importantes de España. O en la terraza de un castillo privado con vistas a un valle en Barcelona. La reacción es de fascinación”, añade esta emprendedora.

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Stikets

Resolver una necesidad propia fue lo que llevó a Stephanie Marko, una madre de familia numerosa, a crear sus stikets: etiquetas para marcar los artículos que sus hijos llevan al colegio. “Cuando nuestro hijo mayor empezó a ir al colegio, nos dijeron que las cosas tenían que ir marcadas. Stephanie empezó a buscar, no encontró nada que le satisfaciera y creó su propio producto. Después pensamos que si esto nos iba bien a nosotros, también podría ser útil para otros padres”, explica Toni Ribas, director de desarrollo de negocio de la marca y marido de Stephanie.

Que se haya convertido en un negocio tan próspero (en 2014 facturaron 700.000 euros y este ya han aumentando las ventas un 70%), no es una casualidad. Detrás de la marca hay mucho I+D. “Stephanie estuvo un año investigando materiales. Cuando vio que podía ser factible, creamos la empresa. Somos fabricantes y distribuidores. Hacíamos las etiquetas en el garaje de casa. Ahí estuvimos unos 18 meses, hasta que empezamos a crecer lo suficiente para abrir una oficina”, comenta Ribas. 

Estrategia empresarial
“Nos hemos esforzado mucho en el servicio al cliente. En hacer unas etiquetas de mucha calidad y hacerlas llegar en tres días. Tuvimos la suerte de tener un espacio donde empezar a coste cero. Teníamos claro que queríamos invertir en aprovisionamiento, maquinaria, materiales y construcción de la web. Y que la facturación del primer año ya le estuviera dando la vuelta al negocio”.

“También hemos invertido mucho en marketing online. Desde el principio. Es lo que nos ha hecho crecer. Ya hemos superado los 100.000 clientes. Es un negocio de volumen, porque el precio de venta de las etiquetas es bajo. Y ahora estamos en el momento de la internacionalización. Hemos abierto en Francia y en Italia. Vamos a replicar el modelo en otros países”.

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