Pautas para poner en marcha un gimnasio rentable

El aumento de la preocupación por el aspecto físico y la salud han disparado la demanda de empresas de servicios deportivos. Poner en pie un gimnasio es hoy una de las opciones con más expectativas de futuro para el pequeño y mediano empresario.

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El creciente interés por la salud hace que abrir un gimnasio sea una opción acertada, siempre que tengamos a la vista a la competencia y la importancia de fidelizar a los clientes. En España hay más de 2.800.000 personas que acuden regularmente a clubs deportivos de alto standing y gimnasios. Y dicho número va en aumento desde que el fitness ha dejado de ser sólo un ejercicio físico, y se ha pasado a concebir como un nuevo concepto de estilo de vida relacionado con la salud, el bienestar y el culto al cuerpo. ¿Y el futuro? Todo apunta a que el número de deportistas irá incrementándose porque la vida sedentaria hace que acudamos cada vez más al gimnasio a mover el cuerpo.

Ahora bien, al margen de motivaciones más o menos cambiantes, no cabe duda de que puede decirse que estamos en un buen momento para inaugurar un centro deportivo privado. Una afirmación que corrobora José Luis Sicre, fundador del gimnasio Palestra y actualmente CEO de All For Padel: “Ahora es un buen momento para abrir una instalación deportiva privada porque el mercado está muy receptivo, la gente piensa más en cuidarse y hay mucho potencial de crecimiento futuro” .

Prueba de que montar un gimnasio es un buen negocio es el fuerte desembarco en nuestro país de las multinacionales especializadas, que están contribuyendo a desarrollar el sector. Aunque a partir de 900 euros el metro cuadrado se puede abrir un local digno, lo ideal es crear una estructura con una inversión de 350.000 euros para un centro de 400 metros cuadrados. La rentabilidad dependerá de las cuotas cobradas, los servicios ofrecidos y los gastos originados. El retorno de la inversión hay que esperarlo a los 4 o 5 años, dependiendo de la inversión y el rendimiento.

En porcentajes, los pequeños centros, concebidos como autoempleo, son los que alcanzan unos beneficios menores. Habitualmente rondan el 5%-7%. Por su parte, los medianos, con una superficie entre 500 y 1.000 m2, creados mitad como autoempleo y mitad como negocio, llegan a alcanzar un 10%-12% de beneficios reales. Finalmente, los grandes gimnasios, que requieren una fuerte inversión y ocupan un espacio de 1.500 a 2.000 m2, tienen unas estructuras con rendimientos en escala y pueden llegar a conseguir hasta un 20% de beneficios.

A sudar la camiseta

Para triunfar en este negocio “es fundamental elegir bien el emplazamiento del centro, contar con buenos profesionales, tener formación en gestión, hacer un análisis del sector y contar con el asesoramiento técnico necesario”, dice Hortensia Vigil, presidenta de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID).

Otro modelo de negocio son las franquicias, que asesorarán, no sólo en los aspectos organizativos, sino también en los de gestión interna del centro, apoyándose en la experiencia previa y beneficiándose de una imagen de marca globalizada. Otra posibilidad, es contar con los servicios de consultoras especializadas que se encargarán de realizar los estudios sectoriales, de la oferta y la demanda, claves para el éxito de la instalación”, afirma Vigil.

Ojo con la competencia

Antes de montar un centro de deporte, resulta fundamental conocer dónde se encuentran los polideportivos públicos más cercanos, así como su política de precios y servicios. También es más que conveniente acercarse a los ayuntamientos y consultar en sus planes de ordenación urbana si se van a construir más instalaciones públicas en esa zona en los próximos cinco años. También es recomendable recorrer el barrio para detectar las instalaciones privadas existentes y conocer su oferta, su público y su política comercial, para así poder diferenciarnos de ellas con mayores garantías.

Frente a la competencia de las multinacionales, José Luis Sicre recomienda observar la reacción del mercado y estar dispuesto a cambiar si es necesario, pero con serenidad, e insistiendo en nuestras ventajas competitivas. “En un mercado libre, la competencia entre las empresas es constante, pero mientras se mantenga dentro de un marco abierto, el que tenga más habilidad, capital o capacidades es el que triunfa”, comenta Vigil.

Atención al cliente

Además de los mencionados, otros aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de montar un gimnasio son:

- Definir bien tu clientela. En las Juntas Municipales de Distrito o en los ayuntamientos se puede solicitar el censo de la población, para poder determinar cuál va ser el público objetivo de esa instalación. Es importante saber si hay muchos comercios por la zona, para diseñar actividades específicas en los horarios de cierre de estos comercios. Las empresas también pueden ser abordadas con ofertas especiales, ya que hay muchos potenciales clientes, y además muy fieles, que te hacen publicidad entre sus compañeros de trabajo. Para captar clientes, el factor precio puede ser fundamental porque la mayoría no distingue unos productos de otros, aunque esto sólo es determinante en función de la competencia que surja.

- Buscar la recomendación. Según Hortensia Vigil, “es muy importante crear y mantener políticas de fidelización, renovándolas constantemente, haciendo sentirse feliz al cliente y dándole aquello que nos demanda, tanto más cuando más tiempo lleve con nosotros. Gracias a una buena gestión, el cliente no solo tendrá un consumo reiterativo, sino que servirá de punta de lanza comercial en la expansión del negocio, hará funcionar el boca a boca”. Por su parte, Sicre considera que el aburrimiento es una de las “bestias de los gimnasios”, que ven cómo va mermando su número de socios a medida que va transcurriendo el año. “Para evitarlo, son muchos los centros de deporte que ofrecen una tarifa anual más ventajosa que si se va pagando por meses o trimestres. Otros, como Palestra, han optado por instalar un sistema, Technogym System, que permite grabar en una ficha individualizada el rendimiento del usuario; de este modo, a base de recordarle sus progresos, se le anima a que continúe yendo al gimnasio”.

- A la última. No sólo es fundamental disponer de los aparatos que estén más en boga, sino también ofrecer las últimas actividades recién llegadas de Estados Unidos. La última moda son los preparadores personales, que, pese a su elevado precio (en torno a las 30 Euros/ hora, aparte de la cuota mensual), están teniendo una gran acogida entre los socios, que consiguen mejores resultados en menos tiempo.

No olvides

- Los servicios. Plantea una oferta variada. Se puede ofrecer una amplia gama de servicios con una cuota única, o establecer distintas cuotas inferiores en función de los servicios percibidos. Es muy recomendable tener un horario de más de 12 horas, y a veces abrir los fines de semana. Casi todos los centros incluyen una tienda de equipamiento y alimento deportivo.

- Los nichos de clientes. Además de las personas que vivan en el barrio, podemos captar a las empresas de alrededor, ofreciéndoles tarifas especiales si pagan parte de las cuotas del gimnasio a sus empleados. Otros nichos interesantes son los centros deportivos cercanos, los colegios y comercios del barrio, así como el grupo de la tercera edad.

- Las actividades. Es importante leer las revistas especializadas para estar al tanto de las últimas tendencias. En estos momentos, lo más solicitado son las estaciones de cardiovascular, con bicicletas y cintas de correr, y las clases colectivas como spinning. También se imponen las denominadas “gimnasias relajantes”, como yoga y taichi.

- La publicidad. Conviene hacer una campaña con motivo de la apertura del local para darse a conocer en el barrio. El buzoneo, los mailings y las octavillas son las iniciativas más eficaces. Los centros más grandes se anuncian en radio o en la prensa local, y alguno hasta en las salas de cine. Septiembre es el mejor mes para realizar promociones.

- Las instalaciones. Las más habituales son: sala de aeróbic o clases colectivas; sala multiusos; sala de fitness; la recepción con tiendas o escaparates de equipamiento deportivo y de nutrición; un almacén y un despacho desde el que llevar la gestión del negocio. Una piscina es otro elemento importante para diferenciarse de los demás centros.

- Las máquinas. Se suelen comprar, financiados por los proveedores a seis meses. La inversión puede variar entre 78.140 y 120.215 Euros. Las multinacionales suelen utilizar como financiación el renting , l o que probablemente se extenderá al resto de las compañías, ya que incluye contratos de mantenimiento y facilita su renovación.

- El local. Requiere una superficie mínima de 
500 metros cuadrados útiles, en planta de calle. Probablemente sea necesario realizar obras de acondicionamiento antes de abrir el local, que pueden ascender a unos 120.200 - 150.300 euros. Si se opta por el alquiler de un local del mismo tamaño, la inversión inicial será mucho menor.

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