8 trampas en las que puedes caer en tu plan de negocio

Redactar el plan "para otros" y no para nosotros mismos elimina la mayoría de los beneficios de su elaboración. Es necesario escribirlo para nosotros mismos sobre nuestra idea y posteriormente enseñarlo y contrastarlo. De la misma forma es un error para planificar el negocio. Nos vamos a encontrar imprevistos que sólo vamos a encontrar una vez salgamos al mercado. Condensamos los mejores consejos que nos han dado los expertos que hemos entrevistado en los últimos 20 años.

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1. Hacemos el plan sin tener en cuenta su destinatario

El plan de negocio tiene muchas funciones entre ellas evaluar la viabilidad del proyecto, pero también sirve para obtener una subvención, un inversor atraer a un proveedor o a un trabajador en el que estamos muy interesado.

Nuestro plan de negocio debe de tener, obviamente, un gran bloque común, pero cuando se presente ante alguien (banco, administración, inversor...) que es necesario para la implantación del proyecto, debemos de intentar destacar aquellos aspectos que más interesarán a nuestro interlocutor.

Si vamos a solicitar una ayuda a la innovación deberemos destacar esta área en nuestro proyecto, si la subvención está orientada al desarrollo local destacaremos los aspectos dinamizadores del proyecto sobre el territorio (creación de empleo, proveedores...etc) 

Si por el contrario buscamos conseguir el apoyo de un inversor destacaremos aspectos como la estructura financiera, las formas de entrar y salir del capital en la empresa los retornos previstos para este capital etc.

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2. No contrastar el plan con otras personas

Un error, menos frecuente que el anterior pero que se da en ocasiones, es que elaboramos el proyecto y no lo compartimos. Lo tenemos como un documento “interno” de la empresa. Esto es un error, debemos enseñar y contrastar el plan con el mayor número de personas que podamos, profesionales del sector en el que se desenvolverá la empresa pero también a familiares y amigos ajenos al mismo.

Debemos validarlo y escuchar las opiniones de los especialistas del sector y en el caso de personas ajenas al mismo, comprobar si han comprendido la idea pidiendo que nos lo expliquen.

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3. Un único emprendedor redacta todo el plan de negocio (en el caso de ser varios socios)

En aquellos negocios en los que va a haber varios socios es habitual dejar que el que redacta mejor, el que tiene conocimientos sobre economía y contabilidad o simplemente que se desenvuelve mejor con el ordenador redacte solo todo el plan de empresa. Esto es un error habitual y grave. El plan de negocio permitirá poner en común las ideas sobre el negocio de los distintos socios. Lo que en un principio puede parecer que no tiene importancia en un plazo corto de tiempo puede suponer la ruptura de la empresa. Con la retirada de socios y de su aportación.

La elaboración del plan de negocio debe de ser un trabajo en común, aunque sea una única persona la que redacte todo el documento, las ideas sobre qué se producirá o los servicios que se realizarán, la imagen de la empresa, los criterios de selección de proveedores...etc. deben de emerger del acuerdo entre todos los socios.

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4. Hacer un documento demasiado breve o demasiado extenso

Es complicado dar con un tamaño justo, los emprendedores o “no tienen tiempo” para realizarlo y presentan documentos muy breves de menos de 30 páginas que no dan una buena impresión ya que trasmiten falta de análisis y/o conocimiento sobre el proyecto, o presentan extensos manuales de más de cien páginas.

Los planes de negocio no deberían de superar las cincuenta páginas. Esto es obviamente una referencia genérica y cada caso es particular, si bien lo que es universal es la falta de tiempo de quien va a analizar nuestro plan (sea un inversor financiero, el analista de riesgos de una entidad financiera o un futuro cliente)

Debemos centrarnos en los aspectos fundamentales del proyecto y dejar como anexos al documento aquella información que lo “engorde” excesivamente pero que consideremos de interés para la comprensión. 

Independientemente de su extensión –sea muy amplia o muy breve o incluso aún con el tamaño ideal- es fundamental que tenga un RESUMEN EJECUTIVO y que este se encuentre al principio del plan de empresa.

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5. Dejar la financiación para el final

Es un trabajo difícil de equilibrio, pero no debe de dejarse para el último momento la búsqueda de financiación, si todo nuestro proyecto se basa en comenzar con una inversión de por ejemplo 25.000 euros y cuando vamos a buscarla descubrimos que no nos la dan, será necesario replantearse el proyecto entero, por esto es necesario ir simultaneando las tareas.

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6. No hay equilibrio entre los apartados del análisis técnico, comercial, económico y financiero.

La mayoría de los planes de negocio tienen su punto fuerte en la descripción y explicación de las tareas y servicios que realizará la empresa. Este es el punto que domina el promotor y lo detalla llegando a ocupar el 40% del plan.

Sin embargo al apartado de cómo voy a vender y sobre todo por qué me van a comprar los clientes determinado producto o servicio, se comenta brevemente.

El plan debe de estar equilibrado entre sus distintas áreas e incluso –en mi opinión- poner el mayor peso en porqué me van a comprar mis clientes (los elementos diferenciales o de mejora que ofreceremos para atraerlos) puede ser la calidad, la ubicación del local, la promoción, la mejora en precio...

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7. Minusvalorar la competencia

Existen numerosos emprendedores que consideran la competencia como aquellas empresas que presetan exactamente el mismo servicio que el de ellos y así lo plasman en su proyecto indicando un número muy reducido de empresas competidoras o en ocasiones incluso indicando que “no existe competencia”. Este error se debe a que no se conoce el concepto de producto sustitutivo aquello que sin ser idéntico a lo que nosotros realizamos cubre la misma necesidad.

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9. Una vez finalizado el plan de empresa, no volver a utilizarlo o actualizarlo

Muchos emprendedores una vez que han finalizado su plan de negocio guardan el documento y no vuelven a utilizarlo.

Es una pena que todo este trabajo se quede en un cajón, el plan de empresa será la referencia para saber donde estamos o cuanto nos hemos desviado de lo previsto tras los primeros 3,6,12,18 meses de actividad comercial. Y da por seguro que nos habremos desviado, y bastante, de lo previsto en el plan de negocio –por mucho que hayamos estudiado y analizado todas las variables-. Pero esto no significa que el plan de empresa haya sido inútil, sino todo lo contrario, ahora nos permitirá saber donde estamos, si los datos son positivos o negativos, si la línea principal de ingresos que preveíamos ha fallado y por el contrario una línea que teníamos catalogada dentro del bloque de “otros” supone el 50% de la facturación. Nos dirá si frente a los cobros a 30 días los ingresos los tenemos a 60...esta información de la realidad contrastada con nuestro plan nos permitirá reaccionar y tomar decisiones con un referente y sobre una base conocida. Esto nos obligara a actualizar el plan para tener una nueva foto de nuestra situación, pero sin duda será de utilidad.

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