Emprendedores valientes que se atrevieron a cambiar de sector

Acabemos con el mantra que insiste en penalizar
 a los emprendedores que fracasan. De los errores también se aprende. A veces basta, simplemente, con cambiar de sector.

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Sí, claro que en Estados Unidos está hasta bien visto que un emprendedor fracase –incluso, repetidas veces (sin pasarse en el número de tropezones, claro)– antes de acertar, de dar con la tecla de su proyecto empresarial. Pero no estamos en Estados Unidos. En otras zona no no se valora el fracaso como aprendizaje, sino que se asocia a sentencias del tipo ya te lo dije o para que te metes.

La experta Caroline Ladousse tiene claro que el emprendedor reciclado “es aquel que ha montado un primer negocio, ha sufrido un fracaso y monta un segundo, tercer o cuarto negocio. Generalmente, el primer y segundo proyecto ya suelen estar en distintos campos económicos. En este sentido, un estudio de la Universidad de Stanford destaca que los emprendedores reciclados tienen más éxito en su empresa cuando cambia de sector”.

Te ofrecemos aquí cuatro ejemplos de emprendedores que se atrevieron a reciclarse y volvieron a empezar en un nuevo sector.

Alberto Jiménez. De emprendedor de empresas tecnológicas a emprendedor offline

Hoy Alberto Jiménez dirige Smileat, una marca de alimentación infantil 100% ecológica. Sin embargo, este emprendedor ha seguido una trayectoria de emprendimiento hasta llegar hasta aquí. Nada más salir de la Universidad, montó la empresa Buongiorno: “Vi un hueco de mercado para todo lo relacionado con los estudiantes internacionales que venían a España. Por eso montamos una plataforma online con información sobre universidades, búsqueda de alojamiento, vuelos. Constituí la empresa recién salido de la Universidad con 1.000 euros y funcionó muy bien... para no tener ni apoyo ni estructura. Pero la vendí porque se empezó a hacer grande con los conocimientos que tenía”. Más tarde creó Bukingo, “una web de productos con hasta un 70% de descuento durante 48 horas. El problema es que salimos tarde al mercado, ya había otros modelos de negocio similares, como Grupon”. Ambas empresas son tecnológicas.

Perfil reincidente

Tras estas dos iniciativas emprendedoras, y una etapa intermedia en Microsoft, Alberto decide volver a hacer empresa... aunque con una diferencia con respecto a sus iniciativas anteriores: esta vez decidió probar con una experiencia offline. “Me apetecía trabajar con productos físicos que pudiera ver y tocar. Mover cajas, logísticas... Esto 
no te lo permite el mundo online. Además, quería probar otro sector”, explica. Lo hizo sirviéndose de una experiencia anterior acumulada y también haciendo cosas muy distintas a las que había hecho antes “por ejemplo, estuvimos cinco meses facturando antes de levantar la primera ronda de financiación, algo que no habíamos hecho ni en Buongiorno ni en Bukingo”. 

José Manuel Ayuda. Un mecánico que acaba siendo empresario de ocio

Propietario del Centro de Ocio y Aventura Aeródromo Tardienta Monegros, situado en pleno desierto de los Monegros –a las afueras de la localidad oscense de Tardienta (de ahí el nombre de la instalación)–, la primera actividad de José Manuel Ayuda fue un taller mecánico que montó con su padre. “Allí aprendí mecánica y electricidad. Luego, tuve la suerte de trabajar en el Instituto Nacional de Empleo como profesor de automoción. Eso me dio alas para montar el primer hangar y empezar a importar y vender aviones. Luego, como vi que venía gente, monté el restaurante y el hotel. Soy un autodidacta. No he tenido una formación específica, pero he aprendido a gestionar un hotel y hasta tengo una alarma antirrobo”, afirma.
 Pese a que en su larga carrera profesional “nunca he dejado de pagar a nadie”,

José Manuel cree que ser emprendedor reciclado está muy mal visto. “Si has hecho muchas cosas en la vida, la gente no cree en ti. Te ven como un bicho raro... y eso que yo he demostrado, muchas veces, que sé gestionar una empresa. Tampoco se confía a la hora de darte financiación. Si vas a un banco, tienes que avalar poniendo en la mesa 40 veces más de lo que vas a pedir. Y cuanto más arriesgas, peor. Ojalá hubiera nacido en Estados Unidos”, añade.

Espíritu multiemprendedor

Sobre el por qué está continuamente buscando nuevos proyectos, José Manuel dice que “yo no lo hago por dinero, sino porque me gusta. Ahora estoy con productos agroalimentarios, como bombones artesanos que hace mi mujer... También lanzó globos al espacio para marketing y publicidad”. 

Elena Brugarolas. Piscinas y bebés

El suyo el de esta empresaria murciana, ha sido un viaje de ida y vuelta. Elena Brugarolas empezó su carrera empresarial en la construcción de piscinas. Luego, la crisis la hizo refugiarse –e inventarse– en una actividad profesional relacionada con
el mundo de los bebés: la empresa Mi Primera Alforja,
 la cual diseña, fabrica y comercializa una alforja que permite, a mamás y papás, organizar los bolsos de los carritos del bebé. Por último, y sin abandonar, ni mucho menos a los bebés, ha regresado al campo de las piscinas. Según ella misma explica, “en su momento, tuve que diversificar mi actividad. Me abrí a algo tan distinto a las piscinas, como son los bebés, por dos razones. La primera tiene que ver, evidentemente, con la crisis en el sector inmobiliario los encargos de piscinas se pararon. Entonces, tuve que buscar otras actividades con las que hacer empresa y ganarme la vida”. La segunda de las razones tiene que ver con la necesidad que descubre, como empresaria y emprendedora, de cubrir una carencia existente en su entorno personal: “al nacer mi sobrino me di cuenta de los problemas que tenían las madres para transportar las cosas del bebé en las bolsas que se llevan en los carros. Entonces, se me ocurrió desarrollar una bolsa que podía separar las cosas de la alimentación y del higiene, creando una estabilidad que evita que el cochecito pueda volcar con el peso”.

Así es como nace Mi Primera Alforja... y así es como ha dado una nueva vida a Inment Creative, una compañía especializada en la venta, construcción, instalación y montaje de piscinas. Elena vio el momento de saltar de las piscinas a las alforjas para bebés “al ser el sector de la construcción un sector eminente masculino, para una mujer resulta agotador el tener que estar haciéndose valer constantemente. Marché al del bebé, en el que me sentía más a gusto”. Sin embargo, la escasa tasa de nacimientos le hizo regresar a lo que ya sabía hacer... aunque eso sí, armada con todos los conocimientos adquiridos en Mi Primera Alforja.

Aprender de los fallos

“En mi nueva etapa con Inment Creative me ha servido mucho todo lo que he aprendido con Mi Primera Alforja. Por ejemplo, me di cuenta de que tenía que saber de todo, tener el máximo capital de conocimientos posibles. Cuantas más cosas supiera hacer y más conocimientos tuviera, menos tendría que pagar por externalizar y más podría dedicar al desarrollo del producto”.
 En opinión de Brugarolas, no cree que el fracaso del emprendedor esté tan estigmatizado en nuestro país como habitualmente suele decirse en todos los ámbitos: “Las cosas, con esfuerzo, se consiguen y eso, creo, es algo que la gente y la sociedad valoran. Tardarás más o menos en conseguirlo, pero también aprendes mucho de los fallos”. 

Izanami Martínez. De productos para bebé a consultorio médico por internet

Esta es la trayectoria profesional de Izanami Martínez. Hasta hace poco más de un año fue CEO y fundadora de Nonabox, una firma que vendía artículos para bebés en cajitas regalo. Hoy gestiona Doctor24: “Tuve que salir de Nonabox por necesidad, porque el proyecto se terminó... aunque llegamos a expandir el negocio. En tres años de vida que tuvo la empresa llegamos a estar en cinco países, a facturar 1,5 millones, a tener 36 empleados en nuestras oficinas en Madrid y levantamos financiación por dos millones de euros”. Hoy Izanami tiene claro las causas del final: “Llegamos a ser viables, pero dejamos a invertir... Jugamos al juego de las startups de facturar en años dos millones de euros... y, cuando juegas a ese juego, tiene que haber datos que justifiquen que tus inversores van a multiplicar su inversión por 10 o 20”.

Validar el producto con tus clientes

Sobre la experiencia más valiosa que le ha dejado Nonabox, y que ahora aplica en Doctor24, Izanami lo tiene claro “en Nonabox aprendí que es crucial validar siempre y continuamente el producto con tus clientes. Que un buen equipo es fundamental y que las oportunidades están ahí para trabajar por ellas. Aprendí que hay que contratar despacio y despedir deprisa y que, para generar valor, hay que centrarse en aumentar la facturación, no la valoración de la compañía”. Después de dejar Nonabox, y antes de entrar en Doctor24 “una plataforma que permite la práctica de la telemedicina con una tecnología superavanzada que, por ejemplo, nos permite hacer streaming en una altísima calidad de vídeo”, Izanami pasó un tiempo trabajando en una agencia de publicidad. De ese periodo, la emprendedora guarda un recuerdo agridulce. “Por una parte, me lo pasé muy bien. Me entró ese momento de querer no trabajar findes y demás... y me puse a trabajar en una agencia de publicidad en la que me cogieron... y yo me noté que me faltaba ritmo de trabajo... echaba de menos montar algo... y justo en ese momento, me ofrecen entrar en una plataforma de telemedicina”. Sobre si en España se confía en el emprendedor reciclado, Izanami opina que “por experiencia veo que los inversores confían en alguien que se la haya pegado... ya que aprendes lo que tienes que hacer cuando lo has hecho mal y has tropezado”. 

¿Hacia qué sectores puedes migrar?

Como acabas de ver, cambiar de sector puede ser una buena decisión si estás atravesando problemas con tu negocio. Pero, ¿hacia qué sector puedes migrar? Aquí tienes una serie de oportunidades hacia las que te puedes reciclar.

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