9 consejos imprescindibles para ahorrar dinero al crear una empresa

Hemos seleccionado algunos de los mejores consejos de emprendedores en activo para financiar tu negocio y llevar luego las cuentas.

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¿Por qué tienes que huir de los gastos fijos al arrancar?

“Es algo básico, pero cuando empiezas con tu negocio, el capital inicial suele ser más bien modesto y las posibilidades de gastos... digamos... amplias. Por eso, si tu presupuesto está limitado por gastos fijos mensuales, serán menores las posibilidades de invertir tu capital restante en líneas de negocio que, sobre la marcha, ves con más potencial. Dicho esto, una vez que dispongas de un producto/servicio de demostrada valía, puedes plantearte asumir gastos mensuales fijos, pero hasta ese momento tu capital se debería invertir, exclusivamente, en encontrar ese producto/servicio rentable. Y si una línea no funciona, busca otra derivando todo ese capital, sin que un gasto fijo limite tu capacidad de inversion. Por este motivo, antes de arrancar, resulta fundamental hacer un despiece de tu negocio. En un sentido material, es importante prever qué instalaciones vas a necesitar y qué material requerirá para poder prestar tu servicio o fabricar el producto. Tienes que saber de antemano cuáles serán las inversiones que tendrás que acometer y cuáles, tus gastos corrientes y operativos”.

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Multiplica por 0,5 tus previsiones de ingresos y por 1,5 tus expectativas de gastos

“Multiplica por 0,5 tus previsiones de ingresos y por 1,5 tus expectativas de gastos. El emprendedor es optimista por naturaleza y los resultados siempre tardan más de lo que has previsto. Ten claro que tu peor escenario será siempre mejor que la realidad que te vas a encontrar. Las cosas siempre son más caras y los ingresos llegarán más tarde de lo que esperas. Te vas a quedar corto con tus previsiones de ingresos y de gastos. Un emprendedor calcula, por ejemplo, que necesita una oficina, pero necesita saber antes que lo que va a vender, no lo cobrará inmediatamente. Tienes que prever que habrá desfases de tesorería y contar con fondos para hacerlos frente. En definitiva, pensar que si no vas a comenzar a cobrar hasta el quinto mes de actividad, tienes que contar con fondos para llegar a ese quinto mes”.

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Mide todo... y si algo no funciona, cancela

“Mídelo todo y mídelo bien. No te fíes de la intuición ni de lo que te digan. Si una campaña de publicidad no es rentable, saldrá en los números. Cancélala cuanto antes y pon tu dinero en otro sitio. Pruébalo todo. Hay acciones de marketing que, a priori, parece que no van a funcionar y luego te sorprenden. Si puedes conseguir un precio razonable para hacer una prueba, házla. Pronto tendrás números para saber cuáles son las acciones que mejor funcionan. Nuestra sorpresa ha sido que algunas de las campañas más baratas son también las que mejor han funcionado”.

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Y no te metas en gastos que no hayas previsto

“En la inversión inicial, debería haber una previsión realista de inversiones y gastos, con un porcentaje para imprevistos y un fondo de tesorería [un fondo de maniobra] que te permita afrontar esos imprevistos o cualquier gasto o inversión no anticipada. Como vas a fallar en tu cálculo de ventas, es importante conocer tu estructura de gastos. Te sirve como indicador para calcular cuánto tienes que facturar, cuánto tienes que vender, sabiendo de antemano cuántas horas te supone de trabajo y cuánto esfuerzo. Esto es importante porque es una primera aproximación. No te metas en gastos que no hayas previsto”.

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Qué te da dinero, quién te paga y con qué márgenes juegas

“No pierdas el tiempo en construir una cuenta de resultados al milímetro. Céntrate en los parámetros críticos que van a crear valor en tu negocio: número de clientes y cómo crecerlos, crear productos/servicios que solucionen necesidades reales y contratar a la gente que te permita crecer el negocio”.

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Vas a tener que perseguir a tus clientes para que te paguen

“Hoy en día, todos tus clientes intentarán retrasar sus obligaciones de pago. ¡No decaigas! Haz la guerra: plantéatelo como tu tarea prioritaria; en primer lugar, házte una lista de los clientes que pienses que se van a retrasar sus pagos; escribe correos, llama por teléfono, reclama las facturas, anticípate”.

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Reutiliza lo que ya está inventado. Crea lo mínimo de cero

 “Lo mejor para empezar es tener que crear desde cero lo mínimo: reutilizar lo que otros ya han hecho y mantener las cosas lo más sencillas posibles con el menor número de funcionalidades y variables. ¿Para qué escribir un código para una tienda de comercio electrónico si ya hay 10 plataformas disponibles?”.

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Calcula tu índice de supervivencia...

“Pregúntate, ¿con los gastos que tengo, cuánto tiempo aguantaré sin tener ingresos? Ponte un horizonte, por ejemplo, de tres meses y, a partir de ahí, mira simplemente tu índice de supervivencia... y déjate de tonterías: ponte a trabajar donde realmente aportas valor, pero no marees numeritos a tu Excel, que eso sólo aumentará tu ansiedad y no traerá ningun cliente. Más que variables de rentabilidad, tienes que tener en cuenta tus flujos de caja –el dinero que entra– y calcular tu punto de equilibrio –cuánto tienes que vender para no perder dinero–. Piensa en cómo puedes convertir los ingresos y los gastos en cobros y pagos. El ingreso no te vale de nada si no eres capaz de convertirlo en cobro. En cambio el gasto, normalmente, siempre lo vas a pagar. Para evaluar un proyecto de inversión, la dimensión que interesa no es el beneficio contable sino el flujo financiero”.

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y a tu entorno más pesimista réstale luego un 30% para ver si sobrevives

 “Haz un plan de negocio con hipótesis optimistas y otro, con las pesimistas. Coge este último, quítale el 30% de las ventas y comprueba que la empresa sobrevive: es decir, que pagas a todos tus empleados y a todos proveedores sin acceso a nueva financiación, ni a subvenciones. Si te salen las cuentas, y sólo si te salen las cuentas en ese escenario, no lo dudes y lánzate. Soy de la opinión de quienes piensan que cuando estás diseñando tu negocio, en esos comienzos resulta interesante hacer análisis de escenarios negativos. Hay que hacerse preguntas. ¿Cuáles? Por ejemplo: ¿Qué pasaría si se disparara este gasto? ¿Qué ocurriría si no cobrara finalmente a 30 días, sino que lo hiciera a 90 días? Se trata de prevenir y anticiparte, en el caso de que te puedas encontrar en uno de esos escenarios poco halagüeños. Mueves tus números a futuro para ver qué ocurriría”.

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