Cómo montar un negocio si eres un emprendedor por necesidad

Crear tu propia empresa es el salvavidas para muchos profesionales que nunca habían pensado ser empresarios.

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Alfonso de Senillosa, fundador de Workcenter, se hizo empresario por necesidad, “porque me veía incapaz de integrarme en cualquier organización establecida”. Bien sea porque no encontramos nuestra oportunidad laboral, bien porque queremos conciliar vida personal con vocación o porque nos quedamos sencillamente en paro, lo cierto es que el emprendimiento por necesidad existe y en los tiempos de crisis aún más.

Hay mucha gente que no tiene oportunidades laborales y debe buscarse la vida a través del emprendimiento, pero no todas tienes las actitudes y los conocimientos suficientes. Para tratar de subsanar algunas de estas fallas, hemos pedido a diferentes expertos que nos den consejos. 

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Debilidades de estos emprendedores

Para empezar, hagamos una pequeña radiografía de las características comunes a estos negocios surgidos de 
la necesidad:

- Cuentan con rentas más bajas que los que emprenden por oportunidad.

- El fundador suele tener más edad que en los casos del emprendedor vocacional, de media, 1,5 años mayor.

- Tienen estudios medios y superiores, aunque en este concepto están por debajo de los de oportunidad.

- Suelen poseer más experiencia profesional en el sector –lo que juega a su favor– y empiezan con un capital semilla que ronda los 70.000 euros.

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Las tres principales desventajas

Mayor aversión al riesgo y, por extensión, menos tolerancia al fracaso. Por regla general, estos emprendedores se ven abocados a invertir los escasos recursos con los que cuentan, ya sea la indemnización o la capitalización del paro, lo que provoca una excesiva precaución o cautela en la toma de decisiones que puede desembocar en el estancamiento de la actividad. Suelen tener la sensación del only shoot: sólo tengo esta oportunidad y si no sale bien tengo un problema.

- Escaso tamaño de la empresa. Normalmente este tipo de emprendimientos se caracterizan por su pequeño tamaño, casi mayoritariamente unipersonales, y una cierta visión cortoplacista lo que provoca una menor sostenibilidad de las compañías creadas por estos motivos.

Ausencia de vocación empresarial. El emprendedor, por necesidad o por huida de las circunstancias en las que se encuentra, rara vez cuenta con una vocación empresarial previa, lo que suele devenir en una ausencia de formación específica y una carencia en las habilidades propias del emprendedor.

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Gestión del negocio

Es cierto que emprender no es tan complicado como puede parecer. Pese a ello, además de ampliar nuestras capacidades y contar con el asesoramiento adecuado, conviene tomar algunas de estas precauciones.

Arranca con una economía de guerra
Para el profesor Josep Bertrán, “si puedes empezar con cinco no inviertas 10. No se puede ser muy optimista, hay que se realista y prudente”. Si puedes iniciar la actividad desde casa, hazlo. Si puedes contratar servicios fuera, hazlo. Si puedes alquilar el equipo en vez de comprarlo, hazlo. El objetivo final es tener los menores costes fijos posibles, sobre todo al principio, para aumentar tu productividad y reducir los riesgos. Fórmulas financieras como el leasing, la variabilización de costes, el crédito-cliente o los créditos con proveedores pueden ser opciones interesantes.

Una cartera de clientes previa
Para quienes quieran trabajar en el sector del que proceden (una de las situaciones más habituales), los expertos recomiendan aprovechar sus contactos anteriores para intentar conseguir clientes. Incluso uno de ellos puede ser la empresa para la que trabajaban. Pueden hacerle un planteamiento del tipo de “aquello que hacía por ti dentro de la organización, lo puedo seguir haciendo fuera. Es una forma sencilla de captar al primer cliente”, recomienda el profesor Jordi Vinaixa.

Ten presente las necesidades reales del mercado.
Según el consultor Pablo González, un error habitual en el emprendedor por necesidad es “creer que como domina un sector, conoce el mercado. Hay que atender al cliente y comprender sus necesidades”. No olvides que a partir de ahora serás el director general, el director técnico y el director comercial. 

Es una realidad que debes asumir cuanto antes, con lo cual, si no tienes habilidades comerciales, te interesa potenciarlas: empieza por desarrollar la escucha activa, busca la diferenciación, aprende a detectar la necesidad del cliente, empatiza con él...

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Tus habilidades

Los emprendedores por necesidad suelen carecer de algunas cualidades como la pasión por lo que hacen, tolerancia al fracaso, mínima aversión al riesgo, creatividad e intuición. La buena noticia es que cualquiera de estas aptitudes habilidades, según se prefiera, se pueden desarrollar. Para ello te ofrecemos las siguientes pautas.

Prepara a tu entorno personal
Ponemos este consejo en primer lugar porque a menudo la gente olvida que la falta de apoyo familiar puede suponer un obstáculo insalvable. Además del aspecto económico, un nuevo proyecto implica una dedicación casi absoluta, y es importante que los que te rodean te apoyen y te entiendan. Debes recordarles que es una carrera a medio plazo que beneficiará a toda la familia.

Piensa en grande
Normalmente, por el propio origen del emprendimiento (por ejemplo, la mera subsistencia económica), las ideas suelen ser conservadoras, aunque hay un axioma irrefutable: Si piensas en pequeño, te quedarás pequeño. Para no desaparecer, piensa en evolucionar y crecer. Debes atar muy bien tu gestión precisamente por el hecho de haberte visto forzado a dar el paso de emprender. Aunque tiendas a un pequeño tamaño, plantéate el objetivo de ampliar las miras para mejorar la competitividad. No olvides que por ser un microemprendedor no tienes por qué eliminar la ambición de crecer.

Se rápido y veloz en la im­plantación de tus planes
En el caso de un emprendedor por necesidad, no es tan importante tener una calidad excelente en la ejecución como ser el primero en hacerlo bien. Si buscas obsesivamente el mercado de la excelencia, lo más seguro es que cuando llegues la clave sea ya el precio. Conclusión: lánzate antes de que el mercado se deprecie. Además, para ser veloz, debes olvidar el detalle. Es una recomendación que debes seguir, sobre todo al principio, hasta que te posiciones en el sector.

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Amplía tu tolerancia a la frustración

La mejor manera es asumir que, en la gran mayoría de las ocasiones, las primeras ideas nunca son las que se acaban implantando y que antes de consolidar tu negocio es posible que tengas dos o tres caídas importantes.

El emprendedor Santiago Álvarez recomienda reunirse con empresarios experimentados en foros como los de las AJEs o asociaciones gremiales, donde recibir auténticas lecciones magistrales prácticas.

Siempre da miedo meter la pata, pero cuando hablas con gente que ya lo ha hecho, te das cuenta que son muchos los que comienzan mal. Ya lo dice el refrán: el que no tropieza y cae no avanza camino. Los empresarios de éxito se han levantado de media 2,5 veces. Es una carrera de medio fondo.

Cárgate de ilusión
Es importante mantener la ilusión del primer día durante todo el tiempo porque no fracasan las ideas sino la persistencia para ponerlas en práctica. A este tipo de emprendedor le suele faltar la pasión, no se involucra lo suficiente, “pero la necesidad también aprieta y la falta de pasión la puede suplir por la dedicación, la constancia y la perseverancia. Esta persona no puede olvidar que es alguien capaz de cualquier cosa para salir de una situación y que tiene, por tanto, una capacidad de supervivencia tremenda”, defiende el profesor Jordi Vinaixa.

Gestiona bien tu tiempo
El arranque de un proyecto exige dedicar muchas horas, posiblemente más que cuando estabas trabajando para otros. Recuerda que es necesario, por un lado, sacar fuerzas al descanso y a la vida personal y, por otro, saber equilibrar el tiempo que destinas a cada parte del proceso. Un error habitual es destinar mucho tiempo al desarrollo del producto y poco a su venta. El emprendedor por necesidad no puede olvidar que ahora es su propio comercial. 

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