Cómo controlar el estrés cuando arranca el negocio

Estar con presión daña las células cerebrales. Una hormona debilita las células del cerebro cuando hay mucho tiempo de estrés.. ¿Qué puedes hacer?

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Sí es cierto que al cerebro le viene bien cierto nivel de estrés, un cierto nivel de presión. Eso hace que activemos una parte muy primitiva de nuestro cerebro que tiene que ver con la supervivencia y que nos ayuda a dar el máximo físico y mental. Sacamos toda nuestra artillería y la ponemos a disposición de un momento de presión. Pero nuestro cerebro, está programado para que esto sean hechos puntuales. Este estrés, esta adrenalina, si en lugar de un pico, se convierte en una constante, los recursos físicos y mentales empiezan a flaquear.

No tienes otra que controlar tu estrés, algo que puede parecer imposible cuando un negocio arranca.

Se trata de adquirir nuevas habilidades o cambiar nuestros hábitos de conducta para dominar las fuentes de estrés. De cambiar de hábitos en el trabajo. La clave para mejorar las condiciones de trabajo está en conocer nuestra propias capacidades y aprender a poner límites a tiempo.

Por ejemplo, si el problema es un exceso de trabajo o falta de tiempo, nos ayudará aprender a ser más asertivos, delegar, evitar interrupciones cuando se realicen tareas que exijan mucha concentración, conocer nuestras horas de máximo rendimiento y dejar las tareas más difíciles para entonces...

Evitar pensamientos estresantes “Una percepción negativa del lugar de trabajo puede crear estrés, aunque no existan aparentemente causas objetivas para ello. Hemos visto que algunas personas sufren estrés porque perciben peligro en su puesto aunque no lo haya”, explica María Cervera, vicepresidenta de la consultora ICAS España. En estos casos, resultan muy eficaces las técnicas de reestructuración cognitiva, orientadas a eliminar las creencias erróneas y los pensamientos deformados. Por ejemplo, se puede aprender a no interpretar los problemas en función de quién tiene la culpa y centrarse en buscar soluciones; no pensar continuamente en unas normas rígidas sobre lo que deberían ser las cosas en lugar de valorar la realidad como es; evitar los razonamientos emocionales (no pensar que eres un estúpido porque te hayas equivocado), o no obsesionarse con tener siempre la razón.

Controles físicos de la tensión. Se trata de controlar los niveles de estrés cuando aparezcan los primeros síntomas físicos: tensión arterial, el pulso, la frecuencia cardíaca y respiratoria... Si los niveles de tensión están por encima de lo normal, hay que aplicar medidas antiestrés como técnicas de relajación, dar un paseo o hacer ejercicio físico. La alimentación también es importante. Conviene reducir el consumo de grasas, cafeína, alcohol, tabaco, azúcar y sal.

Separar la vida privada del trabajo. Conviene evitar las comidas de trabajo, no llevar tareas a casa ni asistir a clubes y actividades de empresa. Es mejor reservar el tiempo de ocio para actividades en un entorno social diferente al trabajo.

Pero hay más...

Necesitas tener planes B (y C y D y E y F...) a mano

Puedes quedarte sin producto, sufrir una huelga de proveedores, estar sin luz, recibir pedidos inesperados... Así que calcula los riesgos que rodean tu trabajo y los fallos que pueden producirse y traza soluciones de emergencia que te saquen del apuro. Establece prioridades. Puedes hacer un plan B apoyándote en imprevistos que hayas vivido, tirando de experiencia o añadiendo supuestas situaciones que podrían darse si sucediera esto o lo otro. Entrena a tu equipo para que desempeñen un segundo rol, diferente al habitual. Si además lo dejas documentado, cualquiera del equipo podrá ponerlo en marcha. 

En Naranjas de La China, un pedido extra de 100 centros de decoración, cada uno diferente, les coincidió con la preparación de otros 350. Su propietaria dividió la empresa en dos. En una concentró parte de la plantilla para hacer en cadena los centros iguales. En la otra, dejó que el resto confeccionara los 350 pedidos que debían salir ese día. Su plan B previó una estrategia para esa situación extra.

Necesitas un colchón ante imprevistos

Herramientas que se estropean, pedidos que se pierden, adquisiciones necesarias... A veces, el dinero hay que ponerlo ya o si no el negocio se pierde. Otras es necesario tirar de colchón para sufragar pérdidas. Así que valora qué te sale más rentable: asumir los costes extra del imprevisto o perder toda la facturación de ese proyecto por no negociar. A veces, o cedes, o pierdes. Y otras, el compromiso con el cliente justifica el gasto. 

En la firma de la venta de una casa, la inmobiliaria Fincas Moncloa (Menorca) se encontró en la tesitura de dar por perdida la venta o ceder a los caprichos del promotor que, en el último momento, les pasó la obligación de correr con los gastos de instalación en la vivienda de un armario que se había comprometido. “Lo pagamos porque el cliente se quedaba sin casa y nosotros, sin venta”, comenta Esther Moncloa, de Fincas Moncloa.

No puedes hacerlo todo solo tú

Hay un montón de situaciones en las que te faltará personal y tendrás la necesidad de entregar el trabajo al cliente. Si seleccionas previamente a ciertos profesionales y los metes en una lista de reserva, te evitarás las prisas de tener que buscarlos a última hora con los problemas que eso te puede acarrear. Si cuentas con tiempo, incluso puedes ponerlos a prueba en algún proyecto para valorar sus capacidades antes de tener que recurrir a ellos a ciegas ante la presión de una urgencia imprevista. Veámoslo con un ejemplo real. 

Laura Ruano, propietaria de la tienda de decoración y cestas de regalo Naranjas de la China (Madrid), optó por doblar su plantilla y crear un segundo turno nocturno para sacar adelante un proyecto que inicialmente requirió de 10 días de trabajo y que hubo de modificar en sólo un día y medio. “Hicimos jornadas maratonianas parando sólo para comer un bocadillo en cinco minutos y seguir corriendo con el trabajo”, comenta la empresaria. Pero lo concluyó gracias a esta plantilla extra que tenía en la retaguardia “por si acaso”.

Acostúmbrate a tomar decisiones más rápido

Cuando el plan se tuerce, reacciona rápido y adáptate a las circunstancias. Hay negocios que, de un día a otro, parecen perderse, pero con decisiones adecuadas se solventan. Decide si comunicas a tu cliente el imprevisto y aplazas la fecha de entrega, si cancelas el compromiso, si le propones una estrategia alternativa, o incluso te callas y no cuentas la contingencia. Valora si esa maniobra te es rentable o la descartas para seguir manteniendo tu prestigio.

Pon a los mejores de tu equipo en lo que mejor sepan hacer y simplifica los pasos. Encarga todo el trabajo fuera que no puedas hacer

Ruano se encontró con una huelga de transportistas que bloqueó un pedido especial de flores que venía en camión desde Holanda. ¿Qué hizo? Compró otras al proveedor, gestionó el envío por avión y contrató turismos privados para recogerlos discretamente en el aeropuerto. “Perdimos dinero, pero dimos servicio a los clientes”, explica.

¿Qué podemos hacer para mitigar los efectos del estrés?

Es cuestión de disciplina.

Marta Romo, consultora, coach y experta en entrenamiento cerebral a través de neurofeedback dinámico, cofundadora de Neuroclick y BeUp, está convencida de que la respuesta está en "adquirir nuevos hábitos saludables para nuestro cerebro que nos permitan estar conectados interiormente, para no dejarnos a la deriva, dando bandazos en función del viento que sople fuera". Romo asegura que "esto implica adquirir una cierta disciplina diaria y tomárselo en serio, ya que la tentación de estar descentrado es muy apetitosa".

En su libro Entrena tu cerebro (Alienta, 2016) da algunas sencillas claves para potenciar nuestra productividad limitando los efectos del estrés. Estas son sus mejores recomendaciones:

1. Permítete descansos breves periódicamente. "La capacidad para mantener la atención durante largos períodos de tiempo se ve modulada por varios factores, como las características físicas de los estímulos, el ritmo en el que aparecen y la cantidad. Sabemos desde hace bastante tiempo que la atención es cíclica y que no podemos mantenernos largo periodos de tiempo así. Si se hacen pausas breves cada treinta minutos, el nivel de rendimiento permanece a un nivel superior y casi constante", asegura.

2. Junta tareas similares. "Para aprovechar los umbrales de atención y concentración espera a enviar correos en bloque, en lugar de ir mandando o contestando a demanda. Suscríbete a RSS de tus webs y blogs favoritos y así podrás leer las actualizaciones también en bloques, ahorrando tiempo en buscar las noticias que te pueden interesar", apunta.

3. Si tienes que hacerlo, hazlo ya. "Huye de la adicción a procrastinar. El retrasar las cosas, aunque siempre exista un motivo de refuerzo o excusa: una tarea poco atractiva, inseguridad... Al final, es mejor quitárselo de encima cuanto antes, porque toda tarea se dilata indefinidamente hasta llegar a ocupar la totalidad del tiempo disponible para su completa realización", señala.

4. Haz menos. "El hecho de estar todo el día haciendo mil cosas es un síntoma de vagancia, porque nos dedicamos a acciones indiscriminadas y normalmente de poco impacto y no hacemos lo verdaderamente importante, que suelen ser cosas puntuales, Buscar la productividad personal tiene que ver con dedicar menos recursos para conseguir nuestros objetivos y eso pasa necesariamente por la planificación y la reducción de tareas. Sí, menos es más", avanza.

5. Conéctate por bloques, no constantemente. "Podemos limitar el uso del correo electrónico a ciertos momentos del día; esto puede ayudarnos a mantener nuestra atención focalizada en la tarea. Espera, al menos, dos horas en la mañana antes de chequear el correo electrónico. De esta forma evitas que los demás, a través del correo, organicen todo tu día y puedas comenzar la jornada con lo importante. No somos tan imprescindibles como para estar constantemente conectados...", concluye.

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