Los tres amigos de los que debes huir al empezar a emprender

Normal que cuando alguien empieza a emprender aproveche la ocasión para contar su proyecto al primer amigo de confianza que le preste atención. Sin embargo, hay tres tipos de los que según Matt Boardman, asesor de startups, conviene huir. Son estos:

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El demasiado optimista

Se refiere a esos amigos que lo ven todo en color rosa y son capaces de entusiasmarse tanto o más que tú con el proyecto. Son buenos para transmitir ánimo y confianza. A menudo son viejos amigos o parte de la familia, pero esos lazos afectivos más que beneficiarte, pueden distorsionar la visión del proyecto. Recuerda Matt Boardman que David Allen, creador del método de productividad Getting Things Done, (GTD), sostiene que las personas somos capaces de generar muchas más ideas cuando lo hacemos libremente, sin recibir críticas. Esto aumenta la confianza. Si lo que se trata es de eso, valga el amigo optimista, ahora bien si ya tienes la idea de lo que quieres más o menos definida, tal vez sea mejor alejarte de este perfil excesivamente confiando al objeto de evitar riesgos de autoengaño. “No siempre es bueno centrarse en lo bueno. A veces hay que escuchar verdades difíciles”, recuerda Matt.

El profeta de la fatalidad

Es justo lo contrario del anterior. Se trata del amigo que no para de poner objeciones a todo y condena cualquier idea que sugieres. Más que hacerlo en clave de crítica, lo hace en plan fatalista, vaticinando el fracaso pese a carecer de experiencia. “Esto nunca funcionará, o si esto lo hubieras hecho antes”, son frases propias de este tipo, según Boardman. El riesgo que observa al rodearse de estos perfiles es que lo normal es desoír los consejos de una persona que siempre se muestra pesimista, desestimando incluso algunos que podrían ser válidos.

El demasiado crítico

Dentro de este modelo tanto cabría un amigo, como un cliente, un familiar o un mentor profesional. Lo que les caracteriza es que son personas “capaces de desafiarte cuando ven un problema potencial”. Otra diferencia que observa Boardman es que pueden ser personas con experiencia relevante y con empatía crítica. Frases como “¿Crees que las franjas de velocidad en el portador de mascotas es algo que realmente quieren los clientes?” servirían para identificarlo.


El amigo crítico es muy recomendable a la hora de validar ideas y hacer pruebas porque siempre pretenderá ayudar con una crítica constructiva y podrá analizar el problema desde otras perspectivas. Sin embargo, entre los riesgos que aprecia Matt Boardman en este tipo de amigo, se halla el de la “ilusión de la infalibilidad”. Es decir, que se venga tan arriba que sea incapaz de reconocer que puede estar equivocado o errar como cualquier otro. Puede que, aunque bien intencionados, sus consejos se basen en una mala experiencia anterior suya y trasladen a tu proyecto las mismas dificultades e inconvenientes que a él le llevaron al fracaso. Lo importante en este caso es extraer los prejuicios.

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