No todo el mundo tiene –ni tiene por qué tener— capacidades creativas. Sin embargo, a la hora de montar una empresa, no hay más remedio que ponerle un nombre al negocio. En muchas ocasiones, los emprendedores no aciertan a la primera con el nombre, y les va su imagen en ello.

Esto es lo que le ha ocurrido a Ignacio Morales, un emprendedor madrileño de 24 años que tiene un proyecto debajo del brazo para entrar en el sector de la limpieza y el cuidado de ancianos a domicilio gestionado a través de Internet –incluida también su contratación–. A Morales, el nombre que ha utilizado hasta ahora, Alcurnia, no le terminaba de convencer. Y si no le convence al emprendedor…

Así que hemos recurrido a dos estudios de diseño especializados en naming de Barcelona, Primero Estrategia –responsable, por ejemplo, del nombre del partido político Ciutadans de Catalunya–, y de Granada, Estudio Squembri –que ha desarrollado marcas como Aguas de San Ciriaco–, y les hemos pedido a sus equipos creativos que analizaran el proyecto de Morales y le propusieran un nombre para su negocio, razonando cada paso.

Oportunidad en la marca
¿Por qué es tan importante que acierte con el nombre de su negocio? Para empezar, Morales ha visto precisamente su oportunidad en la falta de marcas sólidas en el mercado en el que quiere entrar. De ahí la importancia de atinar con su marca. “El mercado de los servicios de cuidados a la tercera edad es un segmento en expansión que se caracteriza por la existencia de multitud de pequeñas agencias que operan en este sector de forma independiente, sin una marca reconocible por los consumidores. Y ahí es donde considero que encajaría mi negocio”, argumenta Morales.

“Si preguntamos a cualquier persona sobre el nombre de una empresa que ofrezca estos servicios, la respuesta es siempre la misma… Nuestro objetivo reside en conseguir crear una marca fuerte en este sector, con una buena imagen y que sea reconocible e identificable por aquellas personas que necesiten de nuestros servicios”, continúa.

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