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Alexis Las Heras

CEO y cofundador de Lumio

Huérfanos solares: la factura pendiente del boom del autoconsumo

Unos 100.000 hogares en España se han quedado sin instalador solar activo tras el cierre de muchas compañías que surgieron durante el boom del autoconsumo. Estos son los huérfanos solares

Huérfanos solares: la factura pendiente del boom del autoconsumo

En España hay cerca de 100.000 hogares que tienen placas solares en el tejado, pero ya no tienen a quién llamar cuando algo falla. Son los llamados “huérfanos solares”: familias que en su día apostaron por el autoconsumo y que hoy se encuentran con unas instalaciones sin mantenimiento, sin soporte técnico y, en muchos casos, sin nadie que responda cuando aparece una incidencia.

Esta cifra, lejos de ser anecdótica, representa más de una cuarta parte de los hogares con autoconsumo fotovoltaico en el país. Y es, sobre todo, el síntoma de algo más profundo: la resaca de un boom mal gestionado.

De la fiesta a la resaca

Entre 2020 y 2023, el autoconsumo en España vivió un crecimiento sin precedentes. La subida del precio de la luz, las ayudas europeas Next Generation y una mayor concienciación energética convirtieron las placas solares en un producto casi de consumo masivo.

El sector se llenó de oportunidades, pero también de oportunismo: aparecieron cientos de empresas, muchas de ellas sin experiencia técnica previa, atraídas por márgenes elevados y una demanda que parecía infinita.

El resultado lo conocemos: cuando el mercado se enfrió, llegaron los cierres, los concursos de acreedores y las reorientaciones de negocio. Detrás quedaron miles de clientes con instalaciones recientes y nadie que respondiera por ellas. 

La promesa de ahorrar durante 25 años se topó con la realidad de que muchas empresas que firmaron esos contratos desaparecieron en menos de cinco años. 

Un modelo construido sobre la venta, no sobre el servicio

El problema de fondo es que buena parte del sector se diseñó como una operación de venta, no como una relación de servicio a largo plazo. Se vendieron placas como quien vende un electrodoméstico: cerrar la operación, instalar y pasar al siguiente cliente. 

Pero una instalación de autoconsumo no es un electrodoméstico. Es un activo energético que permanece en el tejado durante décadas, que necesita monitorización, mantenimiento preventivo y alguien que conozca esa instalación cuando surge una incidencia. También alguien que pueda asesorar al cliente sobre

si le conviene ampliar la instalación o incorporar una batería. Es así cómo se construye una relación de confianza a largo plazo: cuando un cliente sabe que puede llamarte no solo cuando algo falla, sino también cuando quiere dar el siguiente paso.

Hoy, muchos de nuestros clientes nos consultan sobre aerotermia porque ya confían en nosotros para hablar de su consumo energético en conjunto.

Muchos modelos crecieron pensando en captar instalaciones, no en sostener una relación con el cliente durante 25 años. Cuando el modelo se basa exclusivamente en captar nuevos clientes, el cliente antiguo se convierte en un coste. Y cuando el mercado se contrae, ese cliente antiguo se queda, sencillamente, sin interlocutor.

El problema es que el mercado ha cambiado. El precio sigue importando, claro, pero ya no es lo único. Quien ha pasado por esa experiencia, o quien conoce a alguien que la ha vivido, prioriza hoy la solvencia del instalador, la trazabilidad del servicio y la garantía de que, dentro de diez años, seguirá habiendo alguien al otro lado del teléfono.

El futuro del sector pasa por el acompañamiento

La transición energética no se va a jugar solo en cuántos kilovatios instalamos, sino en cuántos kilovatios siguen produciendo correctamente diez años después. Y eso exige un cambio cultural en el sector: pasar de una lógica de proyecto puntual a una lógica de servicio continuado.

Para ello hacen falta márgenes robustos que permitan invertir en soporte técnico real y en asistencia de calidad, porque es la única forma de garantizar el ahorro prometido al consumidor.

En Lumio llevamos tiempo trabajando desde esta convicción. Creemos que el futuro del autoconsumo pasa por recuperar esa lógica de acompañamiento a largo plazo, poniendo el servicio, el mantenimiento y el soporte técnico en el centro.

En este contexto, hemos lanzado Lumio Care, un servicio pensado para dar respuesta a esos “huérfanos solares” y para que cualquier usuario de autoconsumo pueda contar con un equipo técnico estable detrás de su instalación.

El autoconsumo en España tiene un futuro enorme, pero solo si somos capaces de aprender del pasado reciente. Los huérfanos solares no pueden ser el legado de esta primera ola. 

Porque el verdadero reto del autoconsumo ya no es instalar más placas. Es conseguir que dentro de diez años sigan funcionando, sigan siendo rentables y siga habiendo alguien respondiendo detrás.

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