La Escuela de Negocios en la que predominan las mujeres como casos de estudio

En Aula Magna Business School, muchos casos de estudio los protagonizan mujeres emprendedoras. Ellas son también quienes imparten las enseñanzas partiendo de la propia experiencia.

Aula Magna

Aula Magna Business School  se postula como la primera Escuela de Negocios Internacional para mujeres. Entre otras cosas, se diferencia de las Escuelas de Negocio clásicas en que gran parte de los casos de estudio de empresas que se analizan corresponden a mujeres, no a hombres, como es lo habitual. También el cuadro de profesores lo integran solo mujeres las cuales viven, todas, de lo que cuentan.

Clara Lapiedra es la impulsora de Aula Magna Business School, un proyecto con el que persigue reducir la brecha de género en los entornos ejecutivos y capacitar a las mujeres en el desempeño de cargos directivos  o cualquiera de los ámbitos que impliquen la toma de decisiones.

Según algunos estudios, tendrían que pasar 120 años para que, al ritmo que vamos, se alcanzase la paridad de género en los consejos de administración y en órganos ejecutivos de las empresas. Acelerar esa transformación es lo que se propone Lapiedra con este proyecto. Se trata de una Escuela de Negocios con proyección internacional y 100% online al objeto de adaptarse a la “falta de tiempo” con la que mucha mujeres excusan su escasa participación en este tipo de programas formativos.

Un terreno que estaba por explorar

Después de muchos años relacionada con círculos de emprendimiento e inversión y liderando proyectos, bien como mentora de startups bien como consultora estratégica en grandes compañías, en un momento dado Clara Lapiedra cree llegada la hora de trabajar por cuenta propia y empezar a emprender. Lo primero que monta, en 2019, es Wompreneur, una comunidad profesional para mujeres.

Pero su trayectoria profesional aparece ligada también al mundo de las Escuelas de Negocio y fue en este entorno donde detectó un gap y una oportunidad de negocio por explorar. Ella misma lo cuenta:

“Lo primero que observé es que muchos de los contenidos formativos que se imparten en las Escuelas de Negocio se han quedado obsoletos. A la necesaria actualización de contenidos, había que añadir la transversalidad de los mismos y conseguir que fuesen de aplicación inmediata. Proporcionar, asimismo, la formación en un formato más digerible de manera que los participantes puedan consumirlo a demanda en los momentos que más les convenga. La última necesidad, pero tal vez la más importante, es reducir la brecha de género a nivel ejecutivo, liderando la formación de las mujeres en cualquiera de sus ámbitos.

Para ello, hemos querido darle a la formación un enfoque inclusivo. Aunque el contenido es válido para ambos géneros, hemos incorporado muchos casos de estudio de empresas fundadas por mujeres; utilizamos en las aulas un lenguaje que huye de los matices de género recurriendo incluso a anglicismos para no caer en la redundancia de emprendedor/a, profesor/a…y hemos creado un cuadro docente integrado totalmente por mujeres, las cuales, en todos los casos, viven de lo que explican”.

De estas mimbres se ha servido Lapiedra para articular su peculiar concepto de lo que deber ser una escuela de negocios en nuestros días, proyecto que lanzó en 2020, en plena pandemia. Al contrario de lo que les sucedió a otros negocios, para el suyo no fueron malos tiempos dado que fueron muchas las mujeres que aprovecharon el confinamiento para estudiar.

Adaptarse a la falta de tiempo

“La falta de tiempo es la excusa más habitual que recibimos de las mujeres para evitar la formación. De hecho, solo entre un 20 y un 25% que forman parte de estos programas son mujeres. Pensando en ello, hemos creado nuestro propio método de e-learning que incluye un título propio. Se basa en el aprendizaje online a demanda, pero también incorporamos dinámicas interactivas para que se relacionen entre ellas, compartan conocimientos, experiencias y generar así feedback y una red de networking”, declara.

La escuela tiene proyección internacional y la misión es que todas las que superen el programa de formación salgan capacitadas para ocupar puestos de responsabilidad corporativa, en la toma de decisiones, para gestionar equipos o formar parte de los consejos de administración, según sea la aspiración de cada una. La inmensa mayoría de las mujeres que pasan por el programa experimentan una evolución profesional antes de que transcurran seis meses.

En cuanto al perfil medio de las participantes, Lapiedra asegura que las hay de todos los sectores , con edades comprendidas entre los 27 y los 52 años y que llegan motivadas por hacer un ‘reset’ profesional.

Cabe destacar, también, que la escuela cuenta con dos patas. Una primera es la que se dirige a las alumnas/os interesadas en realizar la formación. La segunda se enfoca a las empresas preocupadas por la inclusión ajustando parte de los contenidos a los objetivos que se persigan.