Educar para un nuevo estilo de vida sin oficinas

El rápido crecimiento del teletrabajo en el último año ha supuesto una revolución que orienta la educación, ahora más que nunca, hacia nuevas formas de trabajar y de compartir espacios que fomenten la creatividad e innovadoras maneras de relacionarnos. Algunos expertos y expertas en este ámbito nos dan su opinión sobre como habrá que adaptarse a este nuevo estilo de vida, entre la oficina y tu casa o espacio de trabajo.

ARÁNZAZU DE LAS HERAS

Presidenta de la Universidad UDIMA

En la universidad se enseñan conocimientos, pero no a trabajar en un entorno concreto. Trabajar en casa o en un centro de trabajo hará que el futuro profesional necesite conocer distintas herramientas informáticas, nociones sobre seguridad de la información, protección de datos, gestiones documentales, etc. Pero son instrumentos que se aprenden en la propia empresa, del mismo modo que se aprende a trabajar en equipo, hablar con respeto a los superiores y compañeros, cumplir los horarios de trabajo o materias como la prevención de riesgos o la protección de datos.

Aunque ahora se hable mucho de ello, el teletrabajo no es algo nuevo. Lo que sí está siendo novedoso es trabajar en o desde casa, en un modelo en el que se confunde el teletrabajo con un trabajo realizado en el domicilio de manera improvisada y, en muchos casos, sin contar con las condiciones adecuadas. 

Aquellas empresas que decidan implantar el teletrabajo en sus organizaciones tendrán que adaptar sus formaciones a estos nuevos entornos, a estas nuevas formas de hacer, incidiendo especialmente en el uso de las citadas herramientas.

CARMEN SEBRANGO SADIA

Directora de Carreras Profesionales, Universidad CEU San Pablo

Las nuevas generaciones van a acceder a un mercado en el que el teletrabajo será una modalidad laboral en auge. Tendencias como el coworking (espacios de trabajo compartidos con otras personas) y el coliving (teletrabajar y vivir con otras personas, en una vivienda alquilada) cobrarán más relevancia. Suponen un nuevo estilo de vida que combina vida laboral y social.

Pueden considerarse una forma de economía compartida, tanto por la opción de reducir costes como por la oportunidad de generar nuevas redes de contacto, relaciones profesionales y momentos de ocio. Es necesario que las políticas educativas tengan en cuenta el nuevo escenario y entrenen a los alumnos debidamente en comunicación, trabajo en equipo y gestión del tiempo. Pero también para que sepan gestionar su networking y establecer sinergias profesionales para beneficiarse del conocimiento compartido.

Para ello, el profesorado debe de estar debidamente habilitado y formado para atender a estas exigencias. Solo así conseguiremos teletrabajadores exitosos.

JOSÉ AGUILAR

Profesor de Comportamiento Humano y Liderazgo
en EOI (Escuela de Organización Industrial)

La formación directiva se adapta constantemente al entorno. Hasta fechas recientes, el trabajo presencial era la norma mientras que otras formas de trabajo en remoto se iban desarrollando poco a poco. El escenario ha cambiado de forma radical. La migración hacia el teletrabajo se ha acelerado hasta tal punto que muchos de los contenidos de programa formativos han quedado obsoletos. Los principales retos para las Escuelas que desean ayudar a sus alumnos en este nuevo entorno son:

  1. Funcionalidad de las herramientas tecnológicas. Es el aspecto más trivial del cambio.
  2. Creación y consolidación de equipos que colaboran durante semanas o meses sin coincidir físicamente en un mismo espacio. Es un desafío fascinante, sobre todo en culturas que han construido las relaciones a partir de interacciones de proximidad.
  3. Liderazgo en remoto. Muchos y muchas dirigentes actuales han desarrollado su capacidad de influencia en contextos de presencialidad. Su impacto a través de una cámara y una pantalla decae de forma brusca. Necesitamos figuras líderes capaces de crear relaciones fuertes en distancias largas.

PASCUAL PARADA

Director académico y de innovación de IEBS

El proceso de aprendizaje consiste en la asimilación de todo tipo de conocimientos y saberes de tal forma que puedan ser puestos en práctica desarrollando así nuevas competencias. Estos conocimientos pueden ser adquiridos por experiencia propia, pero también transmitidos por experiencia de terceros, y es en este punto cuando el teletrabajo, coliving y coworking toman fuerza para mejorar el proceso de aprendizaje.

Cuando trabajamos en espacios diáfanos de coworking, las conversaciones se entremezclan en el entorno y las colaboraciones surgen de forma natural aumentando nuestros conocimientos. Lo mismo ocurre con el coliving, donde además aumenta la cercanía y la naturalidad de las conversaciones fuera del ámbito profesional, favoreciendo así la transmisión de experiencias vividas. El teletrabajo nos acerca a otros países, y nos permite mantener conversaciones enriquecidas con otras culturas aumentando igualmente nuestros conocimientos. 

Sin duda, estas nuevas formas de vivir son excelentes para aumentar nuestros conocimientos y saberes que transformar en nuevas o mejoradas capacidades.

PALOMA MORENO

Content Manager en MIOTI

La pandemia ha cambiado el panorama laboral, según la consultora “Boston Consulting Group”, el 65% de las empresas en España tienen un modelo de teletrabajo híbrido en el que se combina dos o tres días a la semana de teletrabajo y el resto en la oficina, este formato mixto se traslada también a la educación donde, por ejemplo, en MIOTI la metodología blended permite al alumno elegir si asistir a clase de forma presencial u online.  Está revolución ha generado nuevos modelos de negocio a una velocidad vertiginosa. Hasta el momento conocíamos la existencia de espacios de trabajo comunes o coworkings y con esta misma base, han nacido hoteles para teletrabajar conocidos como “Coliving” donde emprendedores y profesionales conviven en habitaciones individuales, pero con espacios compartidos tales como salas de ‘coworking’, cocina, gimnasio, comedor… para generar un ecosistema disruptivo de desarrollo y crecimiento. Este modelo que triunfa en EE. UU. e Inglaterra se desarrolla tímidamente en España, pero cimenta las bases de una nueva realidad cogida de la mano de la revolución digital. 

ANDREA JUÁREZ Y JAVIER HERNÁNDEZ

Responsables de Comunicación e IT en Start UC3M

La pandemia nos ha hecho darnos cuenta de la importancia del teletrabajo y de la presencialidad. Nos ha dado la posibilidad de equilibrar ambas modalidades y entender así cuándo y dónde aplicar cada una de ellas, buscando el equilibrio entre ambas.

Este año, en el entorno educativo, ambas modalidades han aportado nuevas posibilidades a los estudiantes. La alternancia entre clases telemáticas y presenciales han permitido a cada alumno ir a su propio ritmo desde la comodidad de su casa, con las clases online, y han creado un ambiente de cooperación y cercanía en las clases presenciales, supliendo así la necesidad de socializar que no satisface la modalidad a distancia. Ha sido más complicado crear lazos con otras personas, pero se han creado aún así.

Un factor importante en el proceso de crear estos lazos ha sido el coliving, el cual ha permitido a los estudiantes que no se han podido permitir entrar a las residencias de la universidad, la oportunidad de establecer esos vínculos con otras personas de su entorno.

CAMILA POLENSVAIG

Directora del Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas de la Universidad Camilo José Cela

No cabe duda de que la pandemia ha producido un cambio abismal en la forma que tenemos de trabajar, estudiar, relacionarnos e incluso de vivir. 

El teletrabajo ha supuesto un cambio de mentalidad en todos nosotros que, acostumbrados a pasar la mayor parte del día con nuestros compañeros de trabajo, hemos tenido que adaptarnos a la soledad de trabajar desde casa y a relacionarnos a través de las pantallas. 

En el plano educativo también ha sido un reto tanto para profesores como para alumnos, quienes han sufrido la distancia social en un momento en el que generar comunidad es más que necesario.   

Pero no todo es negativo. El formato online ha permitido una flexibilidad antes impensable, la posibilidad de compartir más tiempo en familia y la oportunidad de trabajar y estudiar desde cualquier sitio, ciudad o país. 

Nos encontramos en un momento en el que más que nunca tenemos que buscar el equilibrio entre seguir generando comunidad y mantener la autonomía que el teletrabajo y la educación online nos ha dado. Tendencias como el coworking o el coliving pueden ser soluciones para resolver esta disyuntiva, permitiéndonos permanecer unidos a la vez que libres. 

ROCÍO MOLDES FARELO

Profesora titular de Sociología en la Universidad Europea

Los retos derivados de las recientes transformaciones tecnológicas han ido modificando progresivamente no solo el contenido, sino también el significado de la mayoría de los escenarios de interacción social. El surgimiento de la “economía colaborativa” cuya filosofía se articuló en torno a la idea de valorar las experiencias por encima de cualquier otro factor, ha contribuido de forma decisiva a la implantación de modelos como el coworking –compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual– o el coliving –una extensión del primero, cuyo objetivo es compartir un espacio en el que construir comunidades ligadas por la creatividad o la innovación para intercambiar experiencias laborales y vitales-.

La precipitación experimentada por el teletrabajo ha puesto de manifiesto que el espacio tiene que ser un vacío que debemos ir rellenando en función de las necesidades. El de la educación es uno de los ámbitos donde estas tendencias han cristalizado con mayor nitidez. Bien diseñadas, las dinámicas colaborativas se presentan como una magnífica oportunidad para renovar la imprescindible colaboración entre sistema educativo y sistema productivo en la era digital.

MARÍA ALBALÁ

Directora del Innovation Hub de ICEMD – Instituto de Innovación by ESIC

Si bien, el teletrabajo implica que puedes trabajar desde tu casa, ambos conceptos no son lo mismo, puesto que parten de una premisa muy distinta. Uno es el no tener más remedio que usar tu casa como oficina, y el otro es una mentalidad, un cabio de cultura en la empresa, que permite la posibilidad de que su activo más valioso, sus profesionales, sean recursos dotados del don de la ubicuidad, es decir, que sean capaces de responder a las necesidades de la organización y sus clientes, independientemente del lugar físico donde se encuentren. Por lo que el concepto de teletrabajo va mucho más allá de trabajar desde un sitio distinto, implica un cambio en la organización, es ser capaces de crear una empresa líquida, flexible, que sea capaz de adaptarse, cambiar y evolucionar con la gente. 

Para poder crear un ambiente en el que el teletrabajo sea posible y rentable, hay que comenzar por la cultura de la empresa, pasar por los procesos, por las herramientas a disposición de los empleados y por el propio empleado. Lo primero implica que haya un cambio de mentalidad y que se establezca una relación de mutua confianza entre la empresa y el trabajador, donde se pase de remunerar a una persona por estar 8 horas en una silla, a que se le valore por ser capaz de acometer y cumplir en tiempo y forma unos objetivos que han de ser establecidos con sentido común y buscando cómo ese individuo puede contribuir a la propuesta de valor diferencial de esa empresa para con sus clientes.

 ¿Dónde son más productivos María o Pablo? ¿en qué funciones aportan mayor valor? ¿qué es lo que mejor saben hacer? ¿dónde son más eficientes? Y por último ¿Hay diferencia entre que estén físicamente en Madrid, Roma o Copenhague? Dependiendo de las respuestas a estas preguntas, quizá tu organización pueda plantearse el teletrabajo. Es importante pensarlo bien, puesto que no todas las organizaciones pueden adoptar esta cultura, ya que hay empresas que necesitan que sus activos estén juntos en una misma ubicación para funcionar bien, ya sea porque las labores que estos realizan han hacerse de forma conjunta, o bien, porque dependen de un entorno físico. 

Pero hay empresas o roles en los que la ubicación física de los recursos no aporta valor a las operaciones, y es aquí donde podemos empezar a plantear esta estructura organizativa. Porque el teletrabajo, si es aplicado de una forma coherente y con sentido común, puede proporcionar muchos beneficios para las empresas y los trabajadores. Los beneficios pasan por contratar el mejor talento a escala internacional, independientemente de su ubicación física y, con ello, poder dar servicio a clientes en todo el mundo sin incurrir en costes de expansión vinculados con el establecimiento de sedes físicas, hasta fidelizar a los empleados gracias a poder disfrutar de su sueldo en lugares donde incurran en un menor coste de vida, pasando por una reducción significativa de los costes asociados a las instalaciones físicas, si tus empleados no tienen que ir a la oficina, igual puedes reducir los metros de la misma y con ello tener un alquiler menor. Pero a la vez, puede tener algunos inconvenientes y costes asociados, como son las herramientas para los empleados, no solo para poder conectarse, como un portátil o teléfono y acceso a internet, sino una serie de herramientas colaborativas que permitan que trabaje de forma conjunta y ubicua. 

Igual que hemos hablado de que no todas las organizaciones y no todos los roles pueden acogerse al teletrabajo, no todos los trabajadores pueden teletrabajar. Hay una serie de capacidades y habilidades necesarias por parte del trabajador. Lo primero, la responsabilidad de ser capaz de trabajar en función de unos objetivos y de forma eficiente, independientemente del contexto en el que se encuentre, no es algo que todas las personas puedan hacer.  De la misma forma que el poder desconectar del trabajo, a pesar de no cambiar de contexto físico, es crucial. 

A partir de la adopción del teletrabajo por parte de muchas organizaciones, se están implementando nuevos modelos de negocio que plantean la compartición de recursos físicos como base. Oficinas compartidas donde los “teletrabajadores” pueden salir de su casa, pero no irse muy lejos a trabajar, espacios compartidos de trabajo que permitan ese cambio de contexto dentro de un radio razonable. A la vez, permiten socializar algo que, teletrabajando, podemos llegar a perder, si no somos capaces de hacerlo de forma telemática. Estas soluciones a medio camino entre lo presencial y lo ubicuo, coworking, están empezando a aparecer en zonas que quieren atraer el talento digital, especialmente aquel que puede permitirse trabajar desde cualquier parte del mundo. 

Gestionar Cookies