El modelo híbrido se impone en la nueva educación

El debate “enseñanza presencial-enseñanza online” se resolvió por fuerza mayor cuando la pandemia empujó a transformar la sociedad y la educación. El modelo híbrido se ha instalado, probablemente para quedarse, aunque optimizarlo es ahora lo más prioritario.

Las clases presenciales no van a desaparecer. Al menos, en los próximos años, posiblemente nunca. Y es que, por mucho que haya avanzado la modalidad de enseñanza remota, acelerada por las circunstancias, la combinación entre presencialidad y online es la más aceptada y extendida por el momento. Diversas personas expertas en el campo de la educación nos dan su opinión sobre este tema y sobre otras tendencias en el modelo formativo.

MARTA SERRANO

Directora del Grado en Transporte y Logística de la UCJC

La emergencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2 hizo que estudiantes y docentes tuviéramos que adaptarnos a la situación en horas, modificando métodos y modos con los que se recibía e impartía docencia. Si ya sabíamos la necesidad de incluir en el proceso de aprendizaje herramientas digitales que permitan a los alumnos tener acceso a los contenidos en cualquier circunstancia, se hizo mucho más evidente.

En esta nueva normalidad trabajamos en encontrar el equilibrio entre lo digital y lo presencial. Lo conseguimos con los modelos híbridos. Nuevos modelos de aprendizaje en los que apoyados en herramientas digitales realizamos tanto actividades presenciales como a distancia.

Es por eso que la Universidad Camilo José Cela decide apostar por un nuevo modelo educativo, con metodologías que contemplan la máxima presencialidad física complementada con docencia virtual.

Un nuevo modelo que supone grandes inversiones: adaptar aulas, formar al profesorado y mejorar los contenidos docentes. Siempre apostando por transformar y mejorar la educación de los alumnos.

BEATRIZ ESPINOSA

Responsable de Innovación y Gestión Docente de EOI 

Hace un par de años, la discusión giraba en torno a formación online Vs formación presencial.  Entonces llegó el confinamiento con la pandemia y surgió el concepto “modelo híbrido”.

Pero ¿qué es realmente? ¿Por qué siempre va acompañado de etiquetas como “soluciones tecnológicas” o “LMS”? ¿Por qué no se habla de “diseño instruccional” o “metodología”? 

Podremos hablar de un modelo híbrido cuando no solo pensemos en dotar las aulas físicas de tecnologías para impartir una clase online, sino cuando formemos a los profesores para que sigan fomentando el trabajo en equipo y despertando el interés en los alumnos con clases amenas independientemente del lugar de conexión. Pero eso requiere desarrollar también la autodisciplina para el trabajo personal y que los responsables de la gestión de este cambio asuman que no se trata de sustituir horas de presencialidad por virtualidad. El reto nos concierne a todos y es fundamental que tecnología y pedagogía vayan de la mano si queremos que este modelo híbrido se quede.

PASCUAL PARADA

Director Académico y de Innovación de IEBS  

En ocasiones, la única forma de ser conscientes del cambio es advertir que aquello que hacíamos ya no funciona. Esto es lo que pasa hoy con la formación, y nos obliga a todos a todos a actualizar nuestros modelos educativos de acuerdo a una nueva tendencia social asentada en un equilibrio entre presencialidad y distancia.

Hacer lo mismo que antes pero a distancia gracias a la tecnología no funcionará ni en formación ni en ningún otro sector. El reto es construir nuevos modelos híbridos de aprendizaje en el que el contenido es parte necesaria pero no suficiente, y donde las competencias y las destrezas tecnológicas sean la base del modelo. Además, han de permitir igualmente la conectividad social, la empatía, la colaboración y el networking entre los alumnos de una forma eficiente, y para esto surgen nuevas técnicas de aprendizaje colectivo.

Los modelos híbridos no han de buscar el equilibrio como imperativo, sino que han de centrarse en el aprendizaje desde la innovación de procesos y recursos.

ALBERTO RODRÍGUEZ
DE LAMA

CEO de MIOTI  

Cuando ya se ha cumplido más de un año desde la suspensión de las clases presenciales en España y en demás países de la UE, cada vez más voces se aúnan para coincidir en que ya es hora de pasar de un modelo de “educación remota de emergencia” a uno de “educación híbrida”, que combine la presencialidad con la formación remota. Esto plantea un desafío que hasta hace poco ni tan siquiera se planteaban los sistemas educativos tanto públicos como privados. Lo que la pandemia planteaba en inicio como un “problema”, ha generado una oferta académica que acerca las mejores opciones educativas a un alumnado que puede formarse en diferentes partes del mundo con la máxima calidad de su formación. En MIOTI toda nuestra formación es Blended, en la que el alumno puede elegir asistir a las clases de forma presencial u online, la comunicación alumno profesor es siempre constante al no tratarse de videos pregrabados sino de clases en directo y donde los alumnos dispondrán de un campus virtual, lo que facilita la conciliación entre vida laboral y social con una formación de calidad. 

RAMÓN MIROSA

Director comercial de Esade Executive Education  

La irrupción de la Covid19 ha impactado en toda la sociedad, transformando comportamientos en las formas de cubrir las distintas necesidades. El ámbito de la formación directiva no es una excepción. 

La imposible presencialidad en los recintos formativos en momentos de estricto confinamiento y las medidas de distanciamiento social limitadoras de la capacidad de las aulas, han modificado los formatos de los programas. Desde el inicio de la pandemia hemos migrado a escenarios mixtos donde algunos participantes están presentes en el aula, mientras otros siguen la formación en streaming. Este modelo híbrido ha necesitado de una adaptación de los contenidos y, sobre todo, de una transformación profunda de las dinámicas y metodologías empleadas, donde el aprendizaje experiencial es clave.

La tecnología juega un papel crucial, y las inversiones en ese sentido deben continuar siendo importantes. Además, en la nueva normalidad, entender el nuevo rol de los campus como centros de relaciones, y responder a la necesidad de los directivos en relación a cómo dar respuestas eficaces, rápidas y sostenibles a un entorno incierto, pensando de forma innovadora, y en ocasiones disruptiva, van a ser las claves de presente y futuro.

ALICIA TORRES GUERRA

Docente Máster Universitario en Formación del Profesorado Universidad Loyola  

La pandemia nos ha obligado a buscar soluciones que nos permitan teletrabajar en casi cualquier sector profesional y en el caso de la educación, acercar al máximo a nuestro alumnado al proceso de enseñanza-aprendizaje que se desarrolla en un centro educativo. Nos encontramos así en una nueva educación que ahora se adapta a un modelo híbrido. En este nuevo modelo de educación, los esfuerzos por parte de todos han sido mayúsculos. 

Además de que el profesorado ha tenido que readaptar sus metodologías docentes y pasar de llevar a cabo dinámicas de grupos colaborativas presencialmente a hacer trabajos de grupos utilizando herramientas de comunicación virtuales, el alumnado también ha realizado y está realizando importantes readaptaciones en cuanto a sus relaciones con iguales y sus habilidades sociales. 

La nueva normalidad también ha dejado patente la brecha digital que sufren determinadas familias, así como el nivel de alfabetización digital de algunos padres. 

A pesar de todas estas adaptaciones por parte de todos/as, el modelo híbrido también nos ha aportado y demostrado que podemos beneficiarnos de una enorme flexibilidad a la hora de poder contactar con el profesorado y los/as compañeros/as, salvando las distancias geográficas, horarias o motivos restrictivos para preservar la salud. En definitiva, son muchos los beneficiosos que nos ha aportado la nueva educación en la nueva normalidad y el modelo híbrido.

JUAN RIVA DE ALDAMA

CEO y fundador de IMMUNE TECHNOLOGY INSTITUTE

En un abrir y cerrar de ojos, la tecnología se convirtió en el eje de la nueva normalidad educativa. Los cambios llegaron, pero no eran suficientes, y pusieron de manifiesto la necesidad de cambiar radicalmente el contenido y la forma de aprendizaje. 

Las instituciones educativas nos hemos dado cuenta de que tenemos que desaprender,  para volver a aprender y poder formar. Tenemos que ser capaces de ofrecer nuevos modelos de formación que fomenten el interés de los alumnos; de ponerles a prueba a través del juego y entretenimiento; de pedirles soluciones a problemas del Siglo XXI y no a enunciados del XIX. Tenemos que ser capaces de utilizar la tecnología para formar el talento encubierto que se esconde tras el pupitre.

Utilicemos las oportunidades que nos brinda la educación digital para viajar a lugares remotos y ver qué están haciendo; aprovechemos la tecnología para descubrir ese talento muchas veces eclipsado por un modelo educativo obsoleto del Siglo XIX.  En definitiva, aprovechémosla para volver a aprender 

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