IoT: Las virtudes y los peligros de que todo esté conectado

El Internet de las cosas promete crear nuevos modelos de negocio, ofrecer soluciones inteligentes en las empresas, que mejoren la eficiencia e incluso la sostenibilidad de la producción. Así está cambiando esta tecnología nuestra vida.

Casas domotizadas, coches y relojes inteligentes… en los últimos años se ha ido incrementando todo lo que tiene que ver con las cosas inteligentes o dicho de otra forma “conectadas” a través de internet. 

El Internet de las cosas o IoT (término que proviene del anglosajón Internet of Things) ha ido incrementando su presencia en nuestra vida cotidiana, lo que plantea la necesidad de una regulación adecuada para proteger nuestra privacidad. Sin embargo, en el ámbito empresarial contará con numerosas ventajas, que nos explican distintos expertos y una experta en este artículo.

ADRIAN JIMÉNEZ

Departamento editorial de Tokio School

En la actualidad todos vivimos rodeados de tecnologías miremos dónde miremos, y, dentro de todas estas tecnologías, encontramos el IoT (Internet of Things), que no es más que la conexión de un elemento de uso cotidiano a Internet, transmitiendo información a través de las redes inalámbricas.

El uso de esta tecnología está cada vez más extendido, aunque no seamos conscientes: termostatos que podemos controlar con nuestro smartphone, el smartwacth que mide nuestros pasos o la calidad del sueño... Pero también en aplicaciones de uso industrial, para recibir información del estado de una maquinaría, controlar sus fases de mantenimiento, o visualizar la trazabilidad de mercancías.

Una buena implementación de la tecnología de IoT puede suponer la optimización del modelo de negocio de una empresa, dado que toda la información recibida a través de los dispositivos se traduce en una mejor percepción de la realidad de su negocio. Por ejemplo, el grupo Inditex, implementa ya en sus etiquetas tecnología RDIF (Identificación por radiofrecuencia), que les permite seguir la trazabilidad de un artículo o un lote, inventariar de manera más ágil o detectar aquellos artículos de menor rotación.

ANTONIO DEL CORRO

Experto en Marketing Digital y Ventas en MDigital

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El internet de las cosas es el paso lógico hacia una mayor conectividad de nuestros objetos más cotidianos para proporcionarnos mayores funcionalidades que contribuyen a facilitarnos la vida. Esto nos abre una puerta a un mayor conocimiento del cliente y al desarrollo de nuevas estrategias de marketing basadas en una mayor personalización de las campañas, los argumentarios, las ofertas, etc. 

En el lado empresarial, la conexión de los objetos a la red incrementará la productividad y la eficiencia, ya que ayudan a administrar mejor el tiempo, la energía, los recursos, los bienes y servicios, etc.  

Mayor acceso a la información, comodidad, seguridad, ahorro, eficiencia, productividad… Pero, como todo en la vida, tiene su contrapartida: la privacidad. 

La conexión a la red de todos estos objetos conllevará la recolección de una gran cantidad de datos sobre nosotros mismos, muchos de los cuales pueden incidir notablemente en nuestra privacidad. Imaginemos, por ejemplo, el uso que una compañía de seguros puede hacer de determinados datos sobre nuestros hábitos de alimentación a la hora de contratar una póliza de vida. 

Por lo tanto, uno de los retos a los que nos enfrentamos es cómo hacer compatible esta tecnología con el respeto a los derechos de las personas. Cómo se van a recopilar esos datos, quién será el responsable de su custodia, que se podrá hacer con ellos y qué no… Todo ello requiere un gran debate no solo legal, sino también ético y social, para que esta tecnología cumpla con su principal cometido: hacer nuestra vida un poco más fácil. 

MARÍA TERESA DE LA CRUZ EIRIZ

Project Manager en Zaragoza Logistics Center

Los últimos eventos mundiales han creado una serie de cuellos de botella con importantes repercusiones en la economía.  En este escenario, tanto la Unión Europea como los Estados miembros reconocen la necesidad de aumentar la resiliencia de la industria. 

El Internet de las Cosas (IoT) es uno de los pilares de la transformación digital, y una herramienta clave para encarar un futuro incierto.

Cada vez más empresas implementan IoT para la gestión de sus procesos logísticos, buscando visibilidad en tiempo real. En combinación con el aprendizaje automático e integrado en un entorno de simulación, permite la creación de gemelos digitales que aumentan la calidad y la rapidez de la toma de decisiones. El paradigma del IoT es el Internet Físico, en el que junto con otras tecnologías disruptivas (y 5G mediante), se cree un sistema logístico global, conectado y abierto más eficiente que el actual y por tanto más sostenible. Los nuevos modelos de negocio deberán ser disruptivos e innovadores y se basarán en la colaboración estratégica incluso con competidores.

JAVIER HERNÁNDEZ ARES

Vicepresidente y Responsable de Marketing en Start UC3M

Llevamos varios años oyendo hablar cada vez más del Internet de las cosas y esto es porque su presencia en nuestras vidas sigue creciendo, con casas domotizadas o coches y relojes inteligentes.

La evolución del IoT nos ha permitido interactuar con nuestros objetos a través de la red. Y por esto va a ser tan disruptivo el Internet de las cosas, porque permite a las empresas llevar esa experiencia phygital -la combinación entre el mundo físico y digital- al consumidor. Esta es la tendencia actual en marketing y lo seguirá siendo en los próximos años, porque saber acercarse al consumidor por todos los canales es lo que marcará la diferencia.

Pero al hablar de la inmensa cantidad de datos que genera -y generará- el Internet de las cosas debemos tener en cuenta la privacidad, que debe siempre primar al desarrollar este tipo de productos. Es necesaria una legislación que proteja la privacidad del consumidor y permita mejorar su experiencia sin invadir su intimidad. En su defecto, nos veremos monitorizados por nuestros objetos cotidianos.

LUIS MIGUEL BELDA

Profesor de la Universidad UDIMA y redactor jefe de TodoStartups

Udima

Cuando hablamos de innovación, el tiempo no juega en la misma liga que la paciencia que se espera del creador. Lo que escribimos, como esto que usted lee ahora, corre el riesgo de quedar obsoleto en un par de horas. Ocurre lo propio con lo que se crea. Hemos pasado de un tiempo en el que las cosas, como un disco o una casete, nos acompañaban décadas de nuestra vida, sin la menor sospecha de que fueran a desaparecer, a un internet que ha convertido esas cosas en material reciclable, en el mejor de los casos; en basura en el peor. El internet de las cosas ya nos rodea, en una suerte de intromisión inevitable en nuestro hogar, lo que no siempre es ventajoso, pero también en la actividad empresarial, donde sí presenta virtudes que, bien encauzadas, pueden mejorar la eficiencia y la productividad. ¿Que el internet de las cosas sacrificará empleos? No exactamente. Los adecuará a una nueva necesidad. Porque, con permiso de Asimov, la IA precisará siempre de la natural, que acomodará el IOT al sentido común y la intuición, pilares sobre los que siempre se sustentaron los negocios. 

JOSÉ JAVIER RUIZ COBO

Director del Máster en Big Data de la Universidad Europea de Valencia.

Industria 4.0, Smart Cities, Hogar Inteligente, Telemedicina… son sectores que nos resultan cada vez más familiares y que están revolucionando los negocios tradicionales. Todos ellos se apoyan sobre una tecnología que tiene décadas de madurez: el Internet de las Cosas.

Los beneficios de incluir IoT nos proporciona, entre otros, eficiencia energética, que permite a administraciones públicas y empresas el ahorro de consumo en sistemas de iluminación y climatización; la optimización de procesos operativos en industrias y empresas de servicios, al enriquecer los sistemas de calidad y racionalizar costes productivos; o la reducción de costes y mejora en la inmediatez del servicio, gracias a habilitar servicios de telepresencia, muy útil en zonas remotas con baja densidad de población.

Cada vez es más natural el despliegue de IoT junto a otras tecnologías, como Big Data, Inteligencia Artificial o 5G. Sin embargo, los servicios IoT continúan transformándose, incorporando la ciberseguridad, el edge computing, o la realidad aumentada como palancas para ofrecer nuevas aplicaciones más seguras.

JESÚS GÓMEZ ALVADO

Director de Comunicación en MIOTI | Tech & Business School

Aprovechar las herramientas que el IoT ofrece a los clientes y las ventajas que pone a disposición de las empresas no pueden dejarse pasar por alto. Ahora disponemos de una capacidad extraordinaria para conectar productos y servicios y relacionarlos con los comportamientos de los clientes. ¿Cómo aprovechar esta capacidad? Básicamente mejorando la eficiencia productiva, previendo los comportamientos de consumo o incrementando la eficacia en la atención al cliente son algunas opciones. Pero no solo basta con una buena sensorización de dispositivos, es necesario un tratamiento eficiente de los datos, con metodologías y herramientas que permitan obtener información de valor que lleven a mejorar uno de los aspectos más importantes en cualquier empresa: la toma de decisiones. Quienes no sepan ver esta potencialidad ni sepan aplicarla a la mejora de la productividad y generación de negocio correrán el riesgo de quedarse sin capacidad competitiva.

ALBERT GINÉ

CTO de Esneca Business School

Esneca logo

Junto a las personas, los móviles, los electrodomésticos, los widgets y todos los dispositivos que nos podamos imaginar están, hoy en día, conectados a internet. Incluso muchos hogares y ciudades están convirtiéndose en espacios inteligentes. Y precisamente de ello se trata el Internet de las Cosas (IoT): todo lo que pueda estar conectado a Internet, lo estará. 

Esta gran red de “cosas” conectadas también ha aterrizado al ámbito de los negocios, dando un giro de 360º en múltiples procesos de la gestión laboral. Por ejemplo, la comunicación entre máquinas y personas es más eficiente. Gracias a la hiperconexión, se manejan fácilmente millones de datos diariamente, cuya recopilación contribuye a favorecer la productividad y la toma de decisiones de las organizaciones. 

Igualmente, el IoT permitirá crear nuevos modelos de negocio, implementar soluciones inteligentes que mejorarán la seguridad laboral de los empleados, así como emplear una tecnología más económica y ecológica. Lo cual se traducirá a oficinas más eficientes y a una mayor optimización de los gastos. 

VICENTE DE LOS RÍOS

Director del Programa Ejecutivo de Transformación Digital de EOI Escuela de Organización Industrial

El Internet de las Cosas (IoT) está revolucionando la vida diaria de personas, empresas y administraciones públicas permitiendo conectar dispositivos que usamos en la vida diaria, en nuestros trabajos o en los servicios que consumimos como ciudadanos. Esa capacidad de acceder en remoto a los dispositivos que nos dio el 3G y 4G va a ser mejorada exponencialmente con el 5G, que permitirá latencias muy inferiores y un consumo menor de la conexión en dispositivos que necesitan conexión instantánea y una autonomía de años.

Lógicamente esta tendencia está cambiando muchas industrias y sectores, y desde EOI, estamos ayudando a profesionales y empresas a sacar el máximo partido del IoT y de todas las técnicas y tecnologías asociadas. Por ejemplo, el IoT, será una de las principales fuentes de recogida de datos de los que se nutrirá el Big Data para poder mejorar, entre otras cuestiones, previsiones de demanda, anticipar tomas de decisiones de mantenimiento o generar avisos de potenciales problemas. Con nuestros programas, ayudamos a que empresas y administraciones ofrezcan mejores soluciones a ciudadanos, clientes y sociedad, anticipándonos a las nuevas tendencias como llevamos haciendo desde 1955.