Un país para ‘gamers’: el sector del videojuego no entiende de crisis

El 49% de los contratos de la industria de los videojuegos en España son indefinidos. Hay días que salen en España hasta diez ofertas para trabajar en videojuegos cuando antes salían una o dos.

La industria de los videojuegos es el principal motor de entretenimiento global y por eso no deja de crecer año tras año. Cada dos minutos se vende uno de estos productos por lo que, a pesar de la actual crisis del Covid-19, el sector mantiene sus expectativas de crecimiento en España. Así, la asociación DEV (Desarrollo Español de Videojuegos) estima cerrar este 2020 con una facturación de 1.011 millones de euros, 100 millones más que el año pasado. “Es la industria de ocio que más ingresos da, más que la música y el cine juntos”, asegura el experto en el desarrollo de videojuegos y profesor del Máster de Programación de Videojuegos de Tokio School, José Antonio Moyano. 

El alto crecimiento de este sector también refleja las carencias del mercado laboral, y es que no existen suficientes profesionales formados para cubrir la demanda. Solo en 2019, el empleo en esta industria experimentó un crecimiento del 39% con respecto al año anterior. “El número de ofertas laborales que salen cada día va aumentando. Hay días que salen en España 10 ofertas para trabajar en videojuegos cuando antes salían una o dos”, confiesa Moyano. 

Jóvenes y con contrato indefinido

Teniendo en cuenta este contexto, cada vez son más los que acuden a la startup especializada en nuevas tecnologías, Tokio School, para formarse como diseñadores y programadores de videojuegos.

La calidad de empleo y la estabilidad que proporciona esta profesión, con un 65% de sus vacantes cubiertas con contratos indefinidos, son dos de los factores por los que esta profesión también triunfa y más ahora en momentos de incertidumbre laboral.

Asimismo, destaca la juventud de los profesionales, ya que el 49% de los creadores de videojuegos tiene menos de 30 años. Con todo, tal y como apunta José Antonio Moyano, “las empresas buscan perfiles cada vez mejor preparados”, por lo que no basta solo con ser ‘gamer’, sino que es necesario profesionalizarse a través de la formación. 

Por eso, los que se matriculan en Tokio School son “personas a las que les apasionan los videojuegos y quieren trabajar haciéndolos. Desde los que llegan técnicamente bien pero no tienen ni idea de videojuegos, hasta otros que no han tenido ningún tipo de relación con la programación, por lo que diseñamos el curso pensando en ambos perfiles”, añade el docente.

Tendencias globales

El 70% de los ingresos en la industria de videojuegos proviene del mercado móvil y en este, “Unity es el rey indiscutible”, destaca Moyano. Junto con Unreal Engine, este uno de los motores gráficos que enseña a manejar la escuela, por lo que sus alumnos consiguen especializarse en dos de las herramientas más populares del mercado en estos momentos. El hecho de poder realizar prácticas en empresas al término de la formación teórica es otra de las claves de por qué cada vez estas formaciones cuentan con más adeptos.

La juventud del sector lo convierte además en uno de los que mejor se ha adaptado al teletrabajo impuesto por la nueva normalidad, una práctica para la que los alumnos de Tokio School salen más que preparados al contar con una formación 100% online.