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Elevator Pitch: Cinco minutos que pueden marcar la diferencia

En colaboración con la Universidad Camilo José Cela, que ha lanzado el Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas, iniciamos ‘Aprendes o emprendes’, una serie de contenidos centrados en definir cuáles son las habilidades, recursos y estrategias que deben tener los futuros emprendedores.

Tienes entre treinta segundos y cinco minutos para presentar tu proyecto ante un inversor, proveedor o cliente. Unos minutos en los que tendrás que llamar la atención para transmitir la pasión por tu idea, mostrar tu talento y explicar de forma clara –y breve– en qué consiste tu emprendimiento.

En esto más o menos consiste el elevator pitch o elevator speech, una fórmula que, según la leyenda, proviene de los 30 segundos que tardaba el ascensor desde la planta baja hasta el piso donde Warren Buffett tenía su despacho. Esos segundos era el único tiempo que concedía el empresario estadounidense a los potenciales candidatos que querían convencerle de alguna inversión.

Quizá te estés imaginando en una situación donde la tensión se traduce en sudores y un tartamudeo casi inevitable. Sin embargo, puedes respirar: hoy en día, el elevator pitch ni se hace en ascensores bajo la presión de las plantas que van pasando, ni resulta tan complicado realizar esta exposición. Con una buena preparación y algunos trucos, es una manera muy práctica de sintetizar y plantear tu proyecto para obtener el apoyo que necesitas.

Aunque te parezca poco tiempo, en 60 segundos puedes decir tranquilamente entre 150 y 220 palabras –un párrafo de diez líneas–, así que en tres minutos puedes prepararte casi un folio de texto.

Conciso y cautivador

Si bien, aparentemente debe parecer un discurso improvisado e informal, debes preparar exhaustivamente lo que vas a decir, no dejar nada importante fuera y estar listo para responder cualquier pregunta o duda que pudiera surgir a la persona a la que expones tu idea.

Es importante que, además de contener toda la información esencial, lo que cuentes sea estimulante y atrape la atención del interlocutor –no hay nada más contagioso que el entusiasmo y la auténtica convicción en tu proyecto–. Aquí tienes algunos consejos para elaborar tu discurso:

– Atrapa la atención. Los diez primeros segundos son cruciales para enganchar a tu oyente, así que busca un arranque impactante, visual y sugerente. Por ejemplo, puedes suscitar interés con una pregunta, como hizo con gran éxito Anxo Pérez, fundador de 8Belts.com cuando le planteó a César Alierta, presidente de Telefónica: “¿Le gustaría que sus directivos hablasen chino en solo unos meses?”.

– ¿Quién eres? Tu interlocutor querrá conocer quién o quiénes son las personas que van a llevar a cabo el proyecto, su talento, su entusiasmo y su compromiso, algo imprescindible para que cualquier empresa funcione. Preséntate de manera cercana, incluye historias sobre cómo surgió la idea o cualquier anécdota que imprima humanidad e incluso un toque de humor, por ejemplo: “Conseguimos nuestros primeros euros lavando coches o vendiendo bizcochos”.

– Una gran idea. Sintetiza en qué consiste tu empresa en tres palabras clave, que trasmitan la esencia y que describa el problema que resuelve dentro del mercado o las necesidades que cubre. Es preferible quedarse con uno o dos puntos del proyecto a querer contarlo todo. Pero eso sí, deja muy claro el mercado en el que te mueves, la viabilidad y el beneficio que genera este negocio.

– Respalda tu discurso con datos objetivos, como cifras de facturación, volumen de negocio… los números son, al fin y al cabo, el motor último del inversor.

– Visión de futuro. Da alguna pincelada sobre tus objetivos como qué pretendes alcanzar en los próximos cinco años, por ejemplo. Siempre resulta eficaz dejar a tu interlocutor con ganas de saber más, crear expectativa.

– Deja abierta la posibilidad de concertar una próxima reunión para extenderte en los detalles. Por supuesto, no olvides dejar siempre tu tarjeta de presentación para mantener el contacto.

Práctica y naturalidad

Con estas orientaciones podrás concentrar las claves de tu negocio, memorizarlo y utilizarlo de guía. Te ayudará practicarlo y ponerlo en escena frente a algunas personas de confianza. Pero es importante que, aunque te lo sepas de memoria, ser natural, usar tu ingenio y dejar siempre un margen para una posible improvisación.

Recuerda que esto no es un manual de venta. Tu objetivo es enamorar con tu idea al otro. Para ello, hay que transmitir, además de información, emociones, ya que por muy bueno que sea tu proyecto, las personas compramos por lo que nos hace sentir bien más que por necesidad.

Emprendimiento, creatividad y espíritu empresarial

El Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas de la UCJC nace para fomentar el emprendimiento, la creatividad y el espíritu empresarial, que permiten incentivar y acelerar el desarrollo de una economía cada vez más competitiva e innovadora.

En el Grado, los estudiantes no son alumnos sino emprendedores y lo práctico prevalece sobre lo teórico. No formarás parte de una clase sino de un equipo y una empresa. No hay lecciones sino aprendizaje y desarrollo de habilidades y competencias. No solo hay profesores, también mentores. Aquí no encontrarás prácticas sino negocios y clientes reales. Aprenderás en aulas y en espacios de innovación. Y en este Grado te puedes equivocar porque se aprende de los errores.

A lo largo de los cuatro años que dura el Grado, desarrollarás, incubarás y acelerarás tu startup, presentando el proyecto, como Trabajo Fin de Grado, ante un tribunal mixto de docentes, inversores y emprendedores de éxito.

Emprender significa desarrollar al máximo tus habilidades profesionales y personales. Porque aprender a emprender, no significa sólo saber crear tu propia empresa, sino saber lanzar y gestionar una nueva compañía o impulsar un proyecto nuevo dentro de una gran corporación.

Emprender es una actitud, una forma de hacer las cosas y de enfrentarse a los retos de hoy en día.

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