Las franquicias de moda apuestan por la diferenciación

Representantes de varias franquicias de moda debatieron sobre los retos del sector en el XXXII Desayuno Emprendedores. Los operadores coinciden: la diferenciación y la omnicanalidad son los desafíos que superar para sobrevivir.

De izquierda a derecha (arriba): Claudio M. Nóvoa, Miguel Mateo (Elisa Muresán), Raquel Díez del Barrio (Tutto Tempo), Eduardo Zamácola (Acotex), Alejandro Vesga; (abajo): Patricia Montero (Brandistribution), Alicia García (Libélula Shop).
Emprendedores

La XXXII Edición de los Desayunos Emprendedores tuvo como objetivo reunir a algunas de las enseñas de moda que operan bajo el modelo de franquicia, para poner en común ideas sobre la situación por la que atraviesa el sector y plantear los principales retos de futuro de este segmento.

La jornada se celebró en la sede de Madrid de Hearst España (grupo editor de la Revista Emprendedores) bajo un formato de mesa redonda, y contó con la presencia de Raquel Díez del Barrio (Tutto Tempo), Miguel Mateo (Elisa Muresán), Eduardo Zamácola (Acotex y Neck & Neck), Patricia Montero (Brandistribution) y Alicia García (Libélula Shop). El debate estuvo moderado por Alejandro Vesga, director de la Revista Emprendedores, y por Claudio M. Nóvoa, responsable del contenido de franquicias de Emprendedores.

El desayuno comenzó con una pregunta que muchos emprendedores se plantean antes de invertir en este segmento… ¿es negocio una franquicia de moda? Es aquí donde los asistentes desgranaron una de las ideas fundamentales que se pueden extraer del coloquio: la diferenciación.

En este sentido, todos coinciden en la dificultad para conseguir rentabilidad ante “el bombardeo” de promociones. “Existe una sobresaturación de la oferta y de los puntos de venta. Se vende más que nunca, pero los clientes reclaman siempre más descuentos, y a veces es complicado”, señaló Díez del Barrio. Ante esta piedra en el camino, Mateo explica la política de Elisa Muresán: “Solo hacemos descuentos en los tradicionales periodos de rebajas, ya que pensamos que a largo plazo será lo mejor para nosotros”.

Para Montero, el franquiciado debe “elegir muy bien la marca y el nicho concreto en el que invierte. Algo muy generalista es muy difícil de sostener por la gran competencia”, reflexionó. Explorar nuevas fórmulas de acuerdo con los franquiciados también puede ser una salida. En el caso de Libélula Shop, el asociado “no soporta el coste del producto, ya que corre a cargo de los propios fabricantes”, señaló García.

Comercio online: ¿Enemigo del franquiciado?

Más crítico con el estado del sector fue Zamácola, que planteó el tema más discutido durante el Desayuno. “El mundo online hace crecer la competencia, y el franquiciado lo toma como competencia desleal de la central con sus asociados", si bien la venta digital para el CEO de Neck & Neck te permite una trazabilidad total del cliente, lo que te permite saber quién te ha comprado, cuándo, qué ha devuelto, qué no ha devuelto… "Esta trazabilidad, apoyada en un buen sistema de información, es vital, porque, al final, el futuro de nuestra actividad pasa por centrarse en el cliente".

Ante este problema, Montero planteó la primera solución. “Es necesario invertir en una omnicanalidad en su conjunto”, resolviendo así el conflicto entre el online y el offline, pasando a una visión del negocio como una sola unidad, de forma independiente del canal desde el que se venda el producto.

En el caso de Elisa Muresán, Mateo apostó porque el propio franquiciado se encargue del proceso de venta digital. “El asociado dispone de las prendas y realiza los envíos de forma directa, por lo que cobra como si lo vendiera en físico”, una técnica posible en esta enseña debido al carácter único y artesanal de su producto. De forma genérica, ofrecer una comisión para los franquiciados de los ingresos por ventas online puede solucionar el conflicto entre la central y el asociado.

El futuro pasa por la atención personalizada

Preguntados por la dirección que tomará el sector de la moda en cuanto a los puntos de venta físicos, Zamácola explicó que en el sector hoy se habla, por un lado, de la flagship store [tienda insignia], un espacio donde la gente vive algún tipo de experiencia que no sólo se limita a comprar. "La tienda sin stock, por otra parte, es un concepto con mucho sentido, si tenemos en cuenta que hoy las ventas se concentran en las zonas prime de las ciudades y ahí resulta caro y difícil rentabilizar un punto de 150-200-300 metros cuadrados. A partir de aquí, se está experimentando con tiendas de 15 metros cuadrados, donde tienes una representación muy buena de producto, con una omnicanalidad y una logística brutales”.

Por último, para Mateo el futuro ya lo están marcando los grandes operadores del mundo de la moda. “La tienda física irá hacia la atención personalizada, con gran presencia de elementos tecnológicos como probadores virtuales”, concluye.

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