La oportunidad en la transformación del negocio del cannabis

Cannabis Store Amsterdam es una franquicia nacida en Italia pero de dueños holandeses. Están especializados en la distribución de artículos de cannabis autorizados por la ley y, en la mayoría de los casos, aptos para menores de edad.

Cannabis Store Amsterdam
Guillermo Jimenez HEARST

El cannabis cada vez mueve más dinero. Si hace poco saltaba la noticia de la adquisición por millones de euros por parte del hijo de Bob Marley de la empresa española que organiza el festival cannábico más grande en nuestro país, Spannabis, hoy hablamos de otro negocio boyante que encuentra en el cannabis la fuente de inspiración para los cientos de productos que distribuyen.

Cannabis Store Amsterdam es el nombre de esta franquicia nacida en Italia en junio del 2017, aunque de propietarios holandeses. Se erigen como “el único distribuidor italiano especializado en artículos de cannabis comestibles y relacionados, perfectamente legales”. Así es como en sus establecimientos ofrecen una amplia gama de productos que van desde souvenirs, como tazas o gorras decorados con la hoja de cáñamo, hasta galletas , chicles, patatas fritas o piruletas para niños o todo tipo de bebidas, alcohólicas y sin alcohol.

La doble fórmula para establecerse

La oferta va en función de la fórmula a la que decide acogerse el franquiciado. Está, por un lado, la opción de establecerse como bar, tras conseguir la licencia correspondiente, y pagando el precio de 29.900 euros de la franquicia y, por otra parte, la posibilidad de abrir como tienda de regalos y recuerdos, al precio de 24.900 euros . También las dimensiones varían en cada caso siendo aconsejable, para el primero, una superficie de entre 25 y 50 metros cuadrados, mientras que la tienda de souvenir se puede quedar entre 15 y 25 metros cuadrados. En ambas modalidades, la central ofrece proyectos llave en mano y exige ubicaciones muy transitadas y con fuerte presencia de turistas, “que esto es algo que siempre ayuda a cualquier comercio”, declara Antony Zambrano, responsable de Expansión de la franquicia en España.

En cuanto a la enseña, ésta surge en Italia en 2017 registrando, casi desde su origen, un crecimiento exponencial. A día de hoy hay ya aproximadamente 120 establecimientos Cannabis Store Amsterdam en Italia y con bastantes más aperturas programadas. El segundo mercado en importancia para la firma es España. Aquí aterrizaron en junio del 2018 y, en poco más de ocho meses, han logrado abrir 12 tiendas. Les siguen en sus planes de expansión Francia, Grecia y Portugal, por este orden, para, una vez conquistado el territorio mediterráneo, avanzar por el mercado anglosajón, empezando por Reino Unido y acabando en San Francisco.

Adaptarse a la legalidad de cada país

Zambrano atribuye la clave del rápido crecimiento de la marca a “la exclusividad de los más de 200 productos que ofrecemos y que llaman mucho la atención". La mayor complejidad del modelo de negocio está, no obstante, en adaptar esas referencias a la normativa legal de cada país en el que operan. Zambrano lo explica de una manera sencilla. “El cannabis tiene dos moléculas principales. Una es la del THC, que es la que lleva el principio psicoactivo, que es ilegal. Luego está el CBD, que es totalmente legal y beneficiosa para la salud. Es en los límites de la primera molécula donde se centran las leyes, con pequeñas variaciones de cada país, de manera que, mientras que en Italia se consiente un máximo de 0,5% de THC en los productos, en España el límite autorizado se establece en un 0,2% y en Francia en el 0,1%”.

Una vez salvadas las barreras legales, las tiendas, según Zambrano, funcionan muy bien. El tique mínimo de los clientes está entre 5 y 10 euros y tanto pueden vender sus productos a menores de edad, salvo alcohol, evidentemente, como a personas mayores con alguna pequeña dolencia que entran interesándose por algún té u otro producto que les alivie el dolor o les tranquilice, aprovechando el componente terapéutico del CBD.

Como franquicia, ya se han expuesto las condiciones principales. Todos los productos se fabrican en la República Checa y en Holanda, desde donde se envían a la central, en Nápoles, para su distribución. La forma de franquiciar es bien con el modelo de afiliación, bien a través de la figura del franquiciado maestro. No existen royalties pero sí la obligación de adquirir todos los productos a la central, sin pedido mínimo. Exigen también a los asociado dedicación y trabajo “porque, si bien es cierto que la inversión se puede amortizar pronto y que en el plazo de un año una tienda puede estar facturando entre 800.000 euros y un millón de euros, el secreto no es otro que el esfuerzo del emprendedor”, aclara Zambrano.

Por último, otro aspecto que puede llamar la atención a los franquiciados es el hecho de poder acomodar la inversión inicial a tres plazos. Así, a la firma del contrato, habría que desembolsar el 30% de la cantidad total al objeto de bloquear la zona de exclusividad, otro 40% se paga una vez que el técnico llega a la tienda para tomar las medidas del local y, el 30% restante, cuando el equipo técnico se desplaza de nuevo para montar lo que queda pendiente del equipamiento de la tienda.

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