Kajahu o la receta exitosa de fusionar comida y (sobre todo) tecnología

La cadena de restaurantes húngara presenta un revolucionario concepto donde, curiosamente, la comida no aspira a ser la principal fuente de ingresos del negocio.

Kajahu Restaurant
Adam Bertalan / www.adambertalan.com / hello@adambertalan.com

La cadena húngara de restaurantes Kajahu presentó ayer en Budapest a la prensa europea su revolucionario proyecto de franquicia, donde gastronomía y tecnología maridan a la perfección con la vista puesta en acercar al cliente un modo de consumir y de estar en el local diferentes. Y allí estuvo Emprendedores -único medio español presente- para comprobar en vivo la propuesta de una marca de restaurantes con un intenso acento digital y social, que responde así a una de las tendencias que están marcando el ritmo del mercado de la hostelería, consistente en ofrece una experiencia única a un público que, de forma mayoritaria, ya piensa y actúa en clave online.

Si por algo llama la atención el restaurante, es por las pantallas táctiles integradas en las mesas. Desde ahí el cliente puede hacer su pedido, pagar y acceder a diversos contenidos digitales y servicios, todo ello de forma muy ágil e intuitiva, como pudo comprobar in situ este periodista. En esa misma pantalla los niños disfrutarán de dibujos animados, mientras los adultos participan en juegos de preguntas, chatean con otros ‘vecinos’ del local o compran algunos de los productos de alimentación que están a la venta.

Pero no todo es digital en un restaurante que también dispone de una zona de DJ, un espacio infantil donde los más pequeños tienen juguetes a su disposición o un marketplace con una selección de vinos, cervezas, productos autóctonos y diferentes referencias internacionales a la venta. Otro de sus grandes aspectos diferenciales es el área denominada You can cook, una ‘isla’ con una mesa que integra cocina y espacio para varios comensales, donde el propio cliente prepara sus recetas, con los ingredientes que previamente ha pedido. “Lo cierto es que todas las partes del restaurante cumplen una función”, explicó Balazs Rozsa, fundador de Kajahu, un banquero que con anterioridad trabajó en Londres y que se estrena, con este proyecto, tanto en el universo emprendedor como en el de la restauración. “Si regresamos a la zona You can cook, por ejemplo, su tique medio es más elevado que el del resto de las mesas, ya que el precio por persona es fijo pero a ese importe se suman las bebidas que van pidiendo los comensales”.

¿Y QUÉ HAY DE LA COMIDA?

En Kajahu el público encuentra una selección de los platos más demandados en el mundo, según las estadísticas que maneja la compañía -como explicó Rozsa–, lo que se traduce en una carta donde conviven pizza, ensaladas, pasta, nachos y comida asiática, entre otras referencias, a las que se suma la hamburguesa de carne Grey Cattle, de una raza autóctona húngara.

Esta comida es, en cierto modo, la ‘llave’ que utiliza Kajahu para crear productos digitales, a partir de los datos y perfiles que la empresa recoge de los clientes en los restaurantes mediante las pantallas digitales. Y es aquí donde esperan concentrar gran parte de sus ingresos, lo que representa un enfoque disruptivo en el universo de la restauración. De hecho, Rozsa aclaró que, si bien hoy, todos los beneficios proceden de la venta de comida, en un horizonte de 30 años los ingresos de ese canal serán mínimos, ya que la inmensa mayoría provendrán del ámbito digital, a través de apps personalizadas, servicios de afiliación, juegos, servicios de música, contenidos digitales exclusivos, productos premium… “Al final, el restaurante es la base sobre la que hemos construido nuestro concepto”.

En línea con este planteamiento, Rozsa explicó que hoy un cliente podría, por 10 céntimos de euros, pedir al dj que mezclase en directo un tema que ha seleccionado de la lista de reproducción disponible en la pantalla de su mesa. A partir de aquí, lo físico y lo digital se fusionan para generar una experiencia y, en última instancia, generar ingresos. Como parte de la estrategia, la firma también desarrolla en paralelo food for free, un proyecto con el que irán intensificando con el paso de los años el lanzamiento de promociones donde ofrecen comida gratis a determinados clientes. “Puede darse el caso que esa persona no esté en ese momento cerca del restaurante para disfrutar de la promoción, pero puede compartirla con sus amigos en redes sociales”.

PLANES EN ESPAÑA

Creada en 2002, Kajahu abrió su primera unidad en Budapest en el 2015 -hoy tiene dos-, a las que sumará, antes de finalizar el año, su primera franquicia internacional, en Austria. Ésta última la gestionará un franquiciado maestro que ya ha adquirido las licencias para abrir 83 restaurantes en los mercados austriaco, polaco, checo y eslovaco, en lo que supone la primera fase de la expansión internacional de una marca que, en el 2020, también desembarcará en Londres, como adelanta Rozsa. El interés entre los inversores parece evidente, si tenemos en cuenta, además, que Cyberg -propietaria de la cadena- dio este año el salto a la Bolsa de Budapest.

A España esperan llegar, como muy tarde, en el 2021, aclara Thierry Rousset, responsable de Expansión Internacional, quien marca un horizonte de unos 40 restaurantes en nuestro país. “La idea es empezar por Madrid o Barcelona y, a partir de ahí, entrar en ciudades medianas, a partir de unos 350.000 habitantes”.

Para abordar su entrada en el país, buscan a un franquiciado maestro con capacidad inversora, experiencia en el segmento de la restauración o el universo del retail, quien accederá a un negocio donde toda la operativa "sigue parámetros basados en la matemática y en la estadística", como subraya Rozsa.

La inversión inicial aproximada para un local de 250 metros cuadrados es de unos 450.000 euros más traspaso, mientras que el royalty mensual sobre facturación es del 6% y el de publicidad del 1%. Ubicados tanto en centros comerciales como a pie de calle, necesitan estar en zonas con tránsito, “pero no necesariamente premium”, aclara Rousset.

España forma parte del plan global de una firma que en tres años quiere alcanzar acuerdos de franquicia maestra en otros mercados clave como Alemania, Francia, Rusia e Italia. Un primer paso en una estrategia diseñada en tres fases para llevar este modelo de negocio híbrido, en el que gastronomía y tecnología se dan la mano, a Europa, Estados Unidos y Canadá, Oriente Medio y Asia.

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