“La franquicia te ayuda a conocer tu modelo de negocio”

En Nemomarlin han logrado liderar un mercado inédito hasta su llegada y, en paralelo, transformar una actividad tradicional. Veamos cómo lo han conseguido.

Héctor Díaz CEO de Nemomarlin
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La historia de Nemomarlin arranca en el 2001, cuando la cuñada de Hector Díaz abre una escuela infantil en la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada. Nuestro protagonista, sin embargo, no desembarca en el proyecto hasta el 2009. “Trabajaba en una multinacional norteamericana, dedicado sobre todo a labores de consultoría. Llevaba allí cuatro años, con jornadas laborales muy largas. Ocurre, además, que en la consultoría nunca tomas posición, sino que te limitas a ‘retransmitir’, pero no juegas el partido”. Ya entonces, Díaz tenía claro que quería ‘jugar’ su propio proyecto, no ser un mero espectador y deja su trabajo. “Supongo que ahora, con tres hijos y una mujer, sería incapaz de hacerlo, ya que estas decisiones no se toman a la ligera”.

Mientras analizaba diversas vías para emprender, el cuñado de Díaz le sugirió montar una escuela infantil. “Examiné el negocio, cómo funcionaba y comprobé que, desde una perspectiva financiera, se podía asemejar a un negocio hotelero o a una residencia de la tercera edad, en el sentido de que, si abrías un centro de calidad y en un buen sitio, la actividad te iba a generar un flujo de ingresos recurrente. Se trataba, en definitiva, de un negocio seguro de cara a gente que quisiera invertir”.

Hecho este análisis, Díaz y su cuñado decidieron iniciar el desarrollo de Nemomarlin -que contaba en ese momento con dos unidades- a través de la franquicia, una estrategia que les ha permitido tejer una red de 38 centros (6 de ellos propios), con una facturación de 11 millones de euros el pasado año, cifra que esperan incrementar hasta los casi 13 millones en el actual ejercicio fiscal, que cierran el 30 de agosto. “Y en el 2020 vamos a intentar superar los 15 millones”, pronostica el máximo responsable de una marca que ha consolidado su liderazgo en un segmento -escuelas infantiles de 4 a 36 meses- donde apenas tienen competencia en cadena y que ha contribuido a transformar un sector tradicional. Veamos ahora cómo lo han conseguido.

Recuerda Díaz que cuando empezó a analizar el sector de la educación infantil, para decidir si se aventuraba o no a entrar en él, se encontró con un mercado muy poco profesionalizado. “Percibí que la actividad no avanzaba al ritmo al que estaba cambiando el mundo, en el sentido de que no existían servicios de calidad orientados a facilitar la vida diaria a los padres”. Y fue precisamente aquí donde encontraron su ‘ventana’ de oportunidad los impulsores de Nemomarlin, una cadena que basa su proyecto educativo en las inteligencias múltiples de Howard Garner.

EMPRENDEDORES: Asegura que el concepto tradicional de guardería está superado y que hay que hablar de escuelas infantiles.

HÉCTOR DÍAZ: Así es. Los padres cada vez son más conscientes de la importancia de que su hijo vaya a una escuela infantil y valoran su servicio educativo.

EMP.: ¿Cuáles son las características que debe reunir hoy una escuela infantil?

H.D.: Al margen de la excelencia en la oferta educativa y en el profesorado, es crítica la calidad en las instalaciones, con salas de estimulación temprana, para la estimulación sensorial… Es muy importante además que el servicio sea lo más profesional posible, lo que se traduce en un servicio de nutricionistas, médico, de psicopedagogos, a lo que sumamos un horario flexible que se adapta al día a día de los padres, la organización de talleres…

EMP.: Entraron en el proyecto de Nemomarlin en el 2009, pero su proyecto educativo como tal, por el que hoy es conocida la empresa, no se materializó hasta tiempo después…

H.D.: A los dos años y pico dejamos de comprar el material a Edebé [grupo editorial especializado en contenidos educativos] y, con nuestro equipo de pedagogos, implementamos un proyecto educativo propio. Fue una conversión progresiva, primero con el cambio del material educativo y después con una serie de servicios para diferenciarnos de la competencia. Al final, apostamos por la educación como corazón del negocio.

EMP.: ¿Tuvieron claro desde el inicio que querían crecer a través de la franquicia?

H.D.: La franquicia era la mejor vía para conocer tu propio negocio, al necesitar menos recursos financieros para crecer.

EMP.: Como central, entonces, podían dedicar gran parte de sus recursos económicos a desarrollar el propio modelo de negocio, ¿no?

H.D.: Esta fórmula nos permitió adoptar una actitud muy buena de cara a organizar las aperturas de los centros y determinar cuál era nuestro modelo de negocio.

EMP.: Qué plan de expansión tienen en el corto y medio plazo

H.D.: Estamos focalizados en estabilizarnos en Madrid, donde tenemos una posición muy fuerte. Para este año prevemos la apertura de cuatro centros más en esta comunidad, a los que sumaremos otra en Cataluña, mercado en el que también estamos centrados. De momento estamos interesados en seguir abriendo en el mercado nacional. Ahora mismo estamos presentes en Madrid, Barcelona, Sevilla, Toledo, Valencia y Zaragoza. Siempre he dicho que, al llegar a las 50 unidades, pararíamos para ver en qué punto está el proyecto y hacia dónde evoluciona.

EMP.: Iniciaron el proyecto de franquicia en el 2009, en un escenario de crisis económica, ¿cómo lo sortearon?

H.D.: Damos mucha importancia a un concepto económico que es la tasa de esfuerzo de la renta de alquiler del local. Y en ese momento se abrió en España una ventana de oportunidades, en el sentido de que pudimos coger buenos locales, en buenas ubicaciones, que nos permitieron ir consolidando nuestra marca en los mejores sitios de Madrid y Barcelona.

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