La franquicia será sostenible…o no será

La conexión economía circular-franquicia está llamada a generar algunos de los proyectos más interesantes en cadena.

Traces of tires. Round.
Michael HGetty Images

Si la felicidad se midiese en luces led, Vigo sería el reino de Bután europeo. Pero más allá de las luces que la han poseído en el periodo navideño –que se prolonga aquí desde mediados de noviembre hasta casi finiquitado enero–, la urbe atlántica esconde rincones que uno debería visitar siempre, por prescripción médica, por lo menos una vez al mes. El Museo do Mar de Galicia es uno de ellos. Enclavado en la Avenida da Atlántida, casi pegado a la mítica playa de Samil, este espacio, que homenajea la vinculación histórica de los gallegos con el mar, es un mirador privilegiado para ver unos atardeceres ma-ra-vi-llo-sos, en los que la luz natural es la gran protagonista.

En este museo se celebró, ya casi finalizado el año, un encuentro sobre economía circular, donde varios emprendedores presentaron sus proyectos, guiados todos ellos por los principios de sostenibilidad y respecto al medio ambiente, como el caso de las start-up lusa Bekoffee, que diseña piezas de bisutería y otro tipo de objetos a partir de posos de café. “Los residuos son recursos en el lugar equivocado”, reflexionó uno de sus creadores, Hector Nunes. “La economía será sostenible o no será”, concluyó en su intervención Josefa León, de la firma gallega Agroamb, otra de las participantes.

Economía circular encadenada

Recuperamos estas píldoras emprendedoras, ahora que estamos en los inicios de un nuevo año –un momento que siempre invita a fijar desafíos y propósitos– para subrayar la idea de que desarrollar una economía más sostenible, a todos los niveles, no ha de ser un propósito más, sino una obligación con mayúsculas. Y el papel de la franquicia –actor cada vez más importante en el tejido de nuestro país– ha de ser protagonista en esta corriente.

Las cadenas parecen haber tomado nota –con atención– del desafío. La cuarta edición de esta guía es una buena muestra. Respecto a otro años, el volumen de marcas con acento sostenible es mayor. Nos encontramos, por ejemplo, con proyectos de moda que abogan por otro tipo de prendas y de ritmo en la producción, como Elisa Muresan, una firma maña de ropa ecológica para mujer, con valores como son "el medio ambiente, el mundo animal y el comercio justo”. Koker, una de las enseñas con mejor comportamiento en los últimos años, ha dirigido la mirada a este universo, con el lanzamiento de la cadena Moolberry.

Abrazados a la proximidad desde hace un tiempo, algo que les ha traído grandes réditos en forma de crecimiento, las grandes cadenas de supermercados profundizan ahora en lo sostenible, no sólo referido a la oferta, sino también a iniciativas que buscan concienciar al público acerca de estas cuestiones. Como ejemplo, Eroski extiende su proyecto pionero de recogida de cápsulas de café a toda su red comercial, que comenzó de manera progresiva en noviembre y culminará a finales de verano del 2020.

Referentes en el segmento del marketing olfativo, en Ambiseint están la búsqueda de soluciones para ser más sostenibles, reconoce su fundador y director general, Fernando Castillo. “Reducimos elementos contaminantes, utilizando más productos 100% naturales y ecológicos, mientras que en los botes, en lugar de incluir etiquetas de plástico, serán de papel, porque son biodegradables”.

En una de las actividades con mayor impacto en este campo, como es el transporte urgente, Nacex promueve entre sus franquiciados medidas orientadas a la renovación o ampliación de sus flotas, en favor de vehículos eléctricos, bicicletas, triciclos y medios de transporte similares.

Sostenibilidad rentable

La restauración también está acogiendo con entusiasmo esta tendencia. Pero hay que ver los movimientos aquí con cierta perspectiva. Recuperamos para ello una reflexión que lanzaron desde Comess Group en uno de los desayunos que Emprendedores organiza con los principales actores del mercado. “Hoy existen en hostelería tres tendencias clave, como son el delivery, lo healthy y la sostenibilidad, pero tengo dudas de cómo van a terminar y si se van a consolidar, al presentar grandes complicaciones para el sector, grandísimos costes que no tengo claro que vayan a ser asumibles. En clave sostenible, en Pieology [cadena de pizzerías personalizables], con un solo local, hemos eliminado el plástico de un único uso y utilizamos alternativas como el policarbonato de maíz, de azúcar o de elementos similares. Pero resulta que fabricar este componente contamina más que el plástico…”.

Al final, se trata de conjugar esas actuaciones con la rentabilidad del modelo y que no se queden en algo anecdótico, sino en un cambio de paradigma.

Eslabones de una tendencia muy real

Pero más allá de estas consideraciones, lo cierto es que ya identificamos un buen puñado de marcas que nacen de un embrión sostenible. Encontramos aquí tiendas especializadas en la venta de oportunidades procedentes de stocks y liquidaciones, franquicias que fomentan el reciclaje por incentivos, talleres de reparación de bicis que apuestan por una imagen moderna, alquiler de patines y escúteres eléctricos, restaurantes veganos que abogan por el consumo de proximidad, lavado ecológico sin agua de vehículos, tiendas de alimentos ecológicos… Ahora, es cuestión de tiempo que la lista de proyectos ‘engorde’ de forma saludable.

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