Brooklyn Fitboxing o cómo revolucionar el sector del fitness

En apenas seis años esta marca española ha logrado un negocio de 25 millones de euros, con 103 centros en España y presencia en otros nueve países.

Juan Pablo Nebrera CEO de Brooklyn Fitboxing
Brooklyn Fitboxing

Experiencia de usuario. En este término se condensa gran parte del éxito de una cadena que en seis años ha tejido una red en España de 103 centros (3 de ellos propios), a los que suman 33 franquicias internacionales distribuidas por Argentina (7 clubes), Italia (5), Estados Unidos (4), Colombia (2), Perú (1), Rusia (1), Países Bajos (11 rincones), Irlanda (1) y Bélgica (1). “Si el producto es bueno, si esa hora que una persona dedica a Brooklyn es diferencial y le cambia el día, ahí está el pilar del negocio”, expone Juan Pablo Nebrera, director general de Brooklyn Fitboxing. “Si todo lo anterior se cumple, el cliente va a seguir viniendo y alcanzaremos así unas tasas de retención de usuarios mucho más importantes que las de la industria. A partir de aquí, y como esos clientes permanecen más tiempo, los negocios son más rentables y, como son más rentables, ganan dinero y, como ganan dinero, los franquiciados quieren montarlos y, como quieren montarlos, el negocio crece”.

Segunda reflexión sobre la experiencia de cliente. “Creemos firmemente que el ejercicio basado en el sufrimiento puede atraer a cierto perfil de personas, a un 5% de la población. Pero es que al 95% no le gusta entrenar ni sufrir, lo que quiere es resultados, pasándoselo bien. Si consigues una fórmula donde la gente disfrute y que la experiencia sea divertida, con resultados, es ahí donde podemos lograr ese factor diferencial”.

¿Y en qué método ha cristalizado el planteamiento descrito? “Es una combinación entre ejercicios de boxeo contra unos sacos de boxeo profesionales y entrenamiento funcional, con un ejercicio de alta intensidad en grupo, supervisado por un entrenador. Lo peculiar es que realizamos un seguimiento de cómo lo está haciendo el cliente, gracias a unos sensores en los sacos que miden su sincronización, su fuerza y, al final del entrenamiento, informan sobre los resultados. El usuario podrá así competir contra sí mismo o en equipos, contra personas de otros gimnasios”.

Para continuar este relato, aclaremos que el proyecto de Brooklyn Fitboxing es heredero de una marca de fitness femenino que Juan Pablo Nebrera lideró con anterioridad, junto a un grupo de inversores. “Así es. En el 2005 creamos 30 minutos, una cadena de gimnasios enfocados al público femenino que lanzamos en franquicia un año después y con la que llegamos a tener unas 30 unidades en España, hasta el 2014. Pero en el escenario de crisis que vivió el país, a partir del 2010-2011 la enseña comenzó a sufrir bastante y lo cierto es que nos costaba bastante crecer. Con la experiencia adquirida, que nos resultó muy útil sobre todo para el modelo comercial y de franquicia, empezamos a desarrollar Brooklyn”.

EMPRENDEDORES: Y la lección que extrajeron de la crisis fue que la experiencia de usuario tenía que ser el ‘corazón’ del nuevo proyecto, ¿no?

JUAN PABLO NEBRERA: Sí. El principal problema en el fitness es crear una experiencia de cliente homogénea. Nosotros lo hemos conseguido, pues en todos los centros del mundo realizan durante dos semanas la misma clase, con idénticos ejercicios, preparado todo desde la central. Contamos, además, con sistemas de monitorización de unas clases que ‘subimos’ a un sistema informático y que se proyectan en un video wall gigante en el centro, con lo cual el entrenador no se puede saltar esa experiencia de cliente, al estar proyectada. Los usuarios ven ahí los ejercicios y el entrenador tiene que supervisar y motivar, pero no hay desviación en cuanto a la música, los ejercicios, el sistema de puntuación, la tecnología.

EMP.: ¿Y por qué el boxeo como eje para articular ese nuevo proyecto?

J.P.N.: Como alumno, me gusta el boxeo sin contacto, la disciplina. Pero es que además se trata de un deporte olímpico, muy completo y los primeros gimnasios, antes incluso de que existiese el fitness, eran de boxeo. Al final, quería apostar por una disciplina que permaneciese en el tiempo, que no fuera una moda.

EMP.: ¿A qué se debe la buena aceptación de su propuesta en tantos países?

J.P.N.: Porque se buscan productos o servicios bien configurados, bien diseñados y con sentido. Dedicamos muchísimo tiempo y recursos a esa parcela, con un equipo de 12 personas para desarrollo de producto, integrado por el ex-seleccionador nacional de boxeo, especialistas en deportes, en ritmo, cámaras, productora musical propia… Todo esto se encamina a poseer un producto diferencial, pero, a la vez estructurado. A la gente no le gusta la aleatoriedad. El cliente necesita tener la seguridad de que va recibir exactamente aquello por lo que ha pagado. Y en Brooklyn consigue eso.

Otra clave es que hemos desarrollado un producto propio al 100%, para que, cuando tú adquieras una franquicia Brooklyn, recibas algo que sólo puedas encontrar aquí, un know-how realmente diferencial. Y esto es clave, ya que la relación central-franquiciado debe sostenerse en un valor añadido real en el tiempo, no sólo en la fase inicial.

EMP.: ¿El proyecto nació con vocación internacional?

J.P.N.: Desde el primer día tuvimos claro que era un proyecto internacional. La configuración del propio producto estaba pensado para que fuese exportable, con un software en varios idiomas, con una imagen global, la música, los monitores que aparecen en las pantallas, la propia marca Brooklyn es muy internacional, los dominios eran punto.com...

EMP.: E imagino que también nacieron con vocación de franquiciar, tras la experiencia previa con 30 Minutos, ¿no?

J.P.N.: Sí, pero es que, además, mi proyecto de fin de carrera en Ingeniería Industrial, en el año 99, fue un manual de franquicias de una cadena de pizzerías. Lo cierto es que, desde que acabé la carrera, siempre me apasionaron los sistemas de negocio basados en franquicia.

EMP.: ¿Qué plan de expansión tienen en España y en el extranjero?

J.P.N.: Hemos seleccionado unos 15 países, donde el fitness es un sector con tamaño y entidad, de los cuales hemos catalogado, como de ‘importancia nivel 1’, a España, Alemania, Italia, Francia y Brasil. En estos cinco mercados la estrategia es franquiciar directamente, con oficina propia, mientras que en el resto se hace con máster franquicias.

Al margen de los centros operativos, en España tenemos 20-25 más en proceso de apertura y consideramos que nos quedan otros 40 más para abrir, con un horizonte de entre 150 y 180 unidades. La idea es hacernos fuertes en ese número, fortalecer el negocio, pero no vamos a crecer mucho más, a no ser que ajustáramos el modelo para localidades un poco más pequeñas de lo que contemplamos, parámetro que hoy se sitúa en un mínimo de unos 100.000 habitantes.

EMP.: Las cifras de crecimiento son notables, ¿qué pasos están dando para que el crecimiento sea sano y que la cadena lo absorba de forma correcta?

J.P.N.: La principal clave está en montar equipo. Uno de los principales problemas de las franquicias, cuando crecen muy rápido, es que no son capaces de montar equipo a la misma velocidad que abren franquicias. Nosotros pasamos, en año y medio, de ser 8-9 personas, a casi 40, además, a través de un sistema de formación bastante interesante que nos permite ir formando a directores, con programas de promoción interna también… Esto nos está permitiendo que los centros abran no con el mismo éxito, sino con más éxito, ya que, al tener más equipo, podemos dar más soporte y más formación. Otra clave es la creación del sistema de trabajo, del manual de franquicias, que esté muy estructurado y organizado, para que todos los detalles queden especificados.

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