No te olvides de leer esto

Como en cualquier relación contractual, debes leer muy atentamente la letra pequeña.

El contrato es otro apartado que, al igual que la inversión, merece un capítulo aparte, porque será el que marque la relación futura que tendrás con el franquiciador y con el resto de de miembros de la red. La recomendación es que antes de firmar te asesores con un experto en contratos de franquicia.

Pregunta a la central franquiciadora todas las dudas que tengas antes de firmar el contrato, porque cuantas más dudas resuelvas, menos sorpresas te llevarás… sobre todo, qué incluye cada pago que vayas a efectuar y –muy importante– qué no incluye. Por ejemplo, cuando habléis de inversión inicial, qué aspectos lo componen: obra civil o no, canon de entrada o no, IVA o no, etc. Por ejemplo, el canon se paga una sola vez, a la entrada de la red, y no se repite ni siquiera cuando se renueva el contrato. De producirse, debería figurar, evidentemente, en el contrato de franquicias, sostienen los expertos consultados.

Otro ejemplo: podría ocurrir que una enseña decidiera renovar su imagen durante la vigencia del contrato. Si el franquiciador sabe que, próximo a la firma, va a cambiar la imagen –lo sabe porque eso se planifica con tiempo–, debería contemplarlo en ese contrato y no después. Se podría incluir una salvedad en el documento en la que se indique la necesidad de que hayan transcurrido X años desde la firma para hacer esa inversión, subrayan los expertos.

Es muy importante que sepas la duración del contrato y si éste es prorrogable automáticamente al llegar a un punto. Averigua qué cláusulas específicas tendrás, por ejemplo, si hay zona de exclusividad, de confidencialidad, etc. Y muy importante las condiciones de ruptura del contrato, así como las penalizaciones, tanto económicas como temporales. Hay franquicias que impiden ejercer la misma actividad durante un tiempo.

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