Información precontractual

El franquiciado tiene derecho a obtener información precontractual por escrito, 20 días antes de la firma o de cualquier desembolso

Lo dice el artículo 3 del Real Decreto 201/2010, de 26 de febrero, por el que se regula el ejercicio de la actividad comercial en régimen de franquicia y la comunicación de datos al Registro de Franquiciadores. Pero, y aunque sea una obligación, “hay cadenas que dan esa información a la firma del contrato”, subraya Salvador Jiménez Mariscal, de Salvador J. Mariscal & Asociados.
¿Qué información? Este experto sostiene que si se cumpliera escrupulosamente la ley, habría que darle al futuro franquiciado, 20 días antes, información básica, “que incluye una breve descripción de cómo es el negocio y el sector de actividad en el que opera, una descripción de las unidades activas de la cadena y de las que se abrieron y cerrando en el año anterior, y las cláusulas más importantes del contrato como el precio, la duración, la delimitación territorial, etc. Yo suelo poner también las causas de resolución futura del contrato. Pero no es lo habitual”.
¿Y Ratios financieros? Jiménez Mariscal señala que no se suelen incluir ratios financieros (payback, etc.) en esos precontratos. “Lo que dice la ley es que, si el franquiciador da cifras, tienen que ser verídicas y contrastadas. Lo recomendable es que no se pongan, pero en el caso de incluirse, recomiendo que se deje claro que son estimaciones basadas en otras unidades de negocio y que el franquiciado debe tener en cuenta que esos ratios pueden variar porque dependen de factores como la ubicación, la población, el target, etc.”.
¿Vinculante o no? Mariano Alonso, de mundoFranquicia, afirma que los precontratos o acuerdos de intención de compra son opciones preferentes que se le otorgan a un franquiciado para adquirir en un determinado plazo una franquicia: “Las únicas obligaciones de esos precontratos son de confidencialidad de la información que se va a aportar. Sí puede obligarle a hacer un desembolso anticipado parcial del derecho de entrada. Es normal, porque el franquiciador –se supone– que durante ese período precontractual hará análisis de viabilidad de esa operación: analizará el mercado, el perfil del potencial franquiciado, canalizará financieramente esa operación, buscará emplazamiento y también la viabilidad jurídica”.

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Resolución del contrato por las partes

Es normal y necesario que se incluyan las causas de resolución, porque –como señala Santiago Barbadillo– “para un franquiciado, lo contrario sería, incluso, perjudicial, porque eso permitiría que otros franquiciados pudieran perjudicar a la marca y, por ende, a él también. Un franquiciado debe percibir el contrato, no sólo como sus obligaciones, sino también como las del resto de miembros de la cadena y como protección de sus intereses, al ser parte de la cadena y también usufructuario de la marca. Y si otros la perjudican o la deterioran, el contrato da armas para combatir eso”.

En clara desventaja. Pero, también es cierto que el franquiciado juega con desventaja. “Las causas de resolución del contrato que puede alegar el franquiciado son pocas y requieren de mucha prueba a su favor en un juicio. Por ejemplo, alegar falta de la asistencia técnica que el franquiciador está obligado a dar es muy difícil de probar, porque ¿cómo vas a probar algo que no se hace?”, sostiene Salvador Jiménez Mariscal.

Las dos principales causas de resolución son que el franquiciado haga un mal uso de la imagen de marca y el impago de las obligaciones económicas (compra de productos, royalties, cánones, etc.). “Y no vale argumentar ante un juez que has dejado de pagar porque el franquiciador no ha cumplido. Primero, paga y luego denuncia”, advierte Jiménez Mariscal.

Otras causas de resolución serían, por ejemplo, la venta de más del 25% del capital social a otra empresa por parte del franquiciado, sin autorización del franquiciador o que el franquiciado haga competencia desleal.

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