Elige el sector que te interesa

Tras estas primeras cuestiones, decántate por aquellos dos o tres sectores que más te atraigan. ¿Y qué debes valorar en ellos?

Tu experiencia y/o formación previas te pueden ayudar a elegir mercados en los que podrías sentirte más cómodo, pero no existe una regla fija de emprender solamente en algo que conozcas. Tendrás más garantías de éxito, pero nunca el cien por cien. Tal vez, sí debas valorar el mercado por sus oportunidades de crecimiento, evitando así entrar en mercados muy saturados o en aquellos en los que las ventajas competitivas entre una enseña y otra no sean muy notables. Analiza aquellas cuyo concepto sea innovador, aunque opere en mercados consolidados. En ese sentido, puedes decantarte por una enseña que opere en un sector consolidado cuyo modelo de negocio, por su grado de innovación, sea escalable.

También valora si te inclinas por una franquicia de producto o de servicio. Elegir una u otra implica conceptos de gestión diferentes, así como inversiones y condiciones contractuales distintas. Tampoco olvides si eliges un concepto que requiera o no local. La diferencia será, principalmente, de mayor o menor inversión, lo que afectará a tu cuenta de resultados, al período de recuperación de la inversión…

El siguiente paso es seleccionar un par de enseñas por sector. Para ello, valora los siguientes aspectos:

¿De qué recursos dispones y qué costes de inversión tendrás? Siempre que emprendas –independientemente del tipo de negocio– debes tener un mínimo de recursos propios. Piensa que si buscas inversores –tanto si lo haces en solitario o como miembro de una red de franquicias–, nadie arriesgará su dinero si tu no eres el primero en apostar con tus recursos en dicho proyecto. Además, cada franquiciador establecerá o aconsejará que dispongas de un mínimo de recursos propios para afrontar la inversión inicial.

Así, con los recursos propios de que dispongas o valores que puedes conseguir, calcula qué tipo de inversión estarías dispuesto a aguantar (te damos más datos en los recuadros). Y cuando hablamos de inversión no sólo debes calcular lo que te costará entrar (canon, si tiene; obra civil, si requiere local; compra de primeros productos y stock, etc.), sino también cuánto dinero necesitarás hasta que entren clientes.

También analiza ¿qué perfil buscan esas enseñas? Es importante saber si te adaptas a las exigencias del franquiciador.

Valora, además, si ¿el concepto de negocio está probado o es nuevo? Es decir, si la central posee ya otras unidades franquiciadas o sólo propias. Saber si vas a ser el conejillo de Indias implica riesgos que deberás valorar con rigor.
También es importante que conozcas ¿qué tipo de apoyo y asesoramiento ofrece la red a sus asociados? Si es continuado en el tiempo, si es in situ en tu futuro local, en la central, en otra unidad de negocio, etc., si tiene algún tipo de coste, etc. No olvides analizar la situación financiera de la central para saber si tiene solidez para hacer frente a la entrada de nuevos franquiciados y que eso, por falta de liquidez, vaya en detrimento del resto de asociados, entre ellos, tú.

Analiza ¿qué planes de expansión tiene la central? Valora –estudiando el mercado y la competencia– si son viables o arriesgados esos planes.

Un indicador de fiabilidad es analizar el número de locales cerrados –bien en el último año o en la historia de la cadena–. Eso sí, no valores tanto la cifra de cierres –que puede ser grande– como los motivos de los cierres y las estrategias que la central ha seguido para solventarlos. ¿Por qué? Porque muchas veces, se deben a que los franquiciados se han alejado del camino de la red y han hecho la guerra por su cuenta. Otras, a reajustes de la central, que quiere mantener una línea y consolidar las unidades que mejor le funcionan y, en ese sentido, han absorbido a algunos franquiciados, asumiéndolos como propios. Pero en otras, se debe a que los franquiciados se han visto desatendidos y desamparados por la central. Por eso, es importante que conozcas al detalle los motivos de los cierres. Es un dato que valoramos mucho.
Otro indicador es que visites locales de la enseña, primero al estilo del cliente misterioso para saber cómo funciona la red y después presentándote como potencial franquiciado. En esa fase, no dudes en hablar con otros franquiciados para conocer cómo es la relación con la central.

Ahora, decántate por una y analiza, la inversión inicial. Ésta subirá o bajará dependiendo de si la actividad requiere de local, si es de producto o de servicio, si tiene canon de entrada o no, etc.

También, calcula la inversión que tendrás que ir haciendo cuando el negocio empiece a rodar. Es decir, ¿qué partidas incluirás en la cuenta de explotación? Será tu capacidad para generar flujos de caja que te permitan, no sólo subsistir, sino crecer sin agobios.

Otro aspecto es ¿qué porcentaje de recursos propios te recomienda la central para hacer frente a la inversión inicial? Es importante que conozcas si tienen iniciativas que suavicen o ayuden a financiarte como renting, leasing, aplazamientos de pagos, etc. Y si la central cuenta con acuerdos preferenciales con bancos y proveedores para hacer frente a los pagos de materias primas, productos, stock…

Pregunta ¿qué te ofrecen a cambio? El famoso saber hacer, asesoramiento, apoyo y formación. Descubre qué tipo de apoyo (inicial y/o continuado) y si tiene coste, cuánto y cómo se paga.

Estudia ¿qué estimación de ingresos tiene una unidad de negocio como la tuya? Muchas franquicias argumentan la dificultad de calcular esos datos porque los ingresos variarán según la ubicación, el tipo de servicio y/o producto, la soltura comercial del franquiciado, etc. Y eso es cierto, pero cualquier empresa seria –la gran mayoría de las franquicias lo es– tiene planes de viabilidad y rentabilidad de su negocio, y más cuando han probado esa solvencia en otras unidades franquiciadas. En el mismo sentido, pregunta el tiempo de recuperación de la inversión. No olvides conocer a otros franquiciados, así como las instalaciones y servicios de la central. Por último, y no menos importante para la decisión, guíate por el grado de transparencia informativa que te ofrece el franquiciador.

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