¿Y hasta que entren clientes?

Anota un fondo de maniobra que te permita desahogos de caja.

También el alquiler del local (mensual, trimestral, anual…). Los gastos de personal (si necesitas) son, junto a la obra civil, una de las partidas más altas. Incluye sueldos y seguros sociales. Los gastos de autónomo (se incluyen tu sueldo, los costes relativos a la gestión administrativa obligatoria y el IVA trimestral). Y los seguros (coberturas de responsabilidad civil relacionadas con la actividad).

El pago periódico del royalty de explotación o canon de mantenimiento (ingreso que obtiene el franquiciador por la gestión de su red), que suele estar vinculado a un porcentaje sobre ventas netas sin IVA. Aunque las modalidades suelen ser muchas. El canon de publicidad, que aunque no es un ingreso para la central, sí es un pago del franquiciado para generar un fondo de marketing para toda la red (fijo, variable, un porcentaje, sobre ventas, sobre compras...). Otros cánones, ligados a servicios de la central (gestiones administrativas, informáticas, por uso de infraestructuras…). Y los gastos del stock permanente, de los suministros varios (menaje, uniformes, etc.) y del mantenimiento (luz, telecomunicaciones, gasolina…). Y los gastos de desplazamiento y/o alojamiento del franquiciado (y su personal) para recibir formación y para asistir a convenciones. Y los costes de la implantación de sellos de calidad.

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