Belleza: El sector pierde su brillo

Un exceso de oferta en un mercado con un consumo débil ha hecho que el sector muestre una tendencia a la baja. Ahora, hay que esperar a que finalice el reajuste iniciado el pasado ejercicio. En este entorno, las cadenas han de abogar por la calidad sin excepciones y por dotar de eficacia a los procesos.

Cual Dorian Gray, el sector pensaba iba a mantenerse siempre joven y hermoso. Pero la realidad se ha impuesto a la ficción y la que, en los últimos años fue una de las actividades estrella en franquicia, ha comenzado a perder vigor. Si el anterior ejercicio detectábamos cierta ralentización en el crecimiento, ahora hablamos ya de descenso en el número de unidades. Según mundoFranquicia Consulting, la caída ha sido del 11,5%, desde los 3.072 centros de 2011 a los 2.753 del pasado año.

El mercado global tampoco escapa a la tendencia negativa de la franquicia, como muestra el estudio sectorial de la consultoría DBK, donde se recoge que el volumen de negocio agregado de las peluquerías y de centros de estética fue de 3.150 millones de euros, es decir, el 7,5% menos que en 2011.

Las cifras ilustran el ajuste por el que atraviesa un segmento saturado desde el punto de vista de la oferta, “en un momento en que la demanda no es tan fuerte debido a la caída de la renta disponible del consumidor”, advierte Oroquieta.

Vuelta a los orígenes
La actual coyuntura lo trastoca todo y obliga a los negocios a ajustar sus modelos a las nuevas necesidades de los consumidores. En este sentido, resulta interesante la teoría de Gutiérrez acerca de la evolución de un sector que, en sus inicios, se caracterizó por la especialización para después diversificar la oferta con la idea de ampliar su público y las vías de ingresos, propuesta que implicaba más costes estructurales. “Ahora observamos cómo las cadenas regresan al pasado, con menos servicios y un esquema de personal más sencillo para gestionar de forma correcta el local”.

Presta especial atención a la imagen de marca y a la higiene en el servicio

No es el único movimiento a examinar en un mercado donde la intensa competencia ha hecho que la guerra de precios sea una constante. “El cliente tiene que valorar si esa bajada de precios implica una menor calidad”, advierte Vallhonrat. “Con proyectos tan similares, uno ha de diferenciarse a través del trato personalizado y de valores añadidos, como ofertas, acciones en redes sociales o campañas de fidelización”, añade.

De un vistazo

Nivel de saturación. Alto.

Inversión media. 60.000 euros

Riesgos. Con tantos negocios similares, el factor diferencial, más que el precio, es la calidad, algo que no todos los actores entienden. Demasiada oferta en un entorno castigado por la caída de la renta disponible. Los expertos tampoco ven propuestas que puedan emerger con fuerza.

Oportunidades. Siempre vinculadas a la calidad, un elemento irrenunciable.

Tendencias. Especialización, cuando en anteriores ejercicios se apostaba por diversificar la oferta. Los expertos no detectan corriente alguna que pueda descollar, ni siquiera a corto plazo la progresiva incorporación de los servicios médicos de la que tanto se habla.

Novedades. Eficacia, rentabilidad y una mayor satisfacción del cliente, como nuevos factores críticos.

Potencial ciudades. Plazas grandes y medianas.

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