Educación y ocio infantil: Un alumno que progresa adecuadamente

La de este sector es la historia de un alumno esforzado, que cada año supera los exámenes, pero sin cumplir las expectativas que los profesores esperan de él. Esto no debe ocultar los méritos de una actividad que, de nuevo, ha aprobado el curso en un contexto económico complejo.

Evolución positiva la del sector infantil. En educación, el número de establecimientos ha subido de 1.161 en el 2011 a los 1.332 del anterior ejercicio, mientras la facturación pasa de 266 a 273,6 millones, según laAEF. En ocio, las unidades evolucionan de 344 a 414 y el volumen de ingresos de 84 a 100 millones. La solidez del mercado queda patente, al comprobar que tanto centros propios como franquiciados tiran del crecimiento.

Gutiérrez explica la “clara expansión” de la enseñanza. “Formarnos es vital en un entorno cada vez más competitivo y donde se precisan habilidades y conocimientos más específicos”. Saltamos de nuevo al ocio y la lectura es que evoluciona hacia nuevas fórmulas, “encarnado en opciones de negocio más económicas, de modo que los proyectos caminan en esa dirección”.

La lección, con cercanía entra
Una vez conocida la realidad del segmento, examinemos las tendencias a seguir. Los expertos advierten que, en cualquier caso, son corrientes muy incipientes y sin perspectivas de convertirse en algo masivo.

En educación, las oportunidades surgen al implantar una metodología propia, al personalizar la oferta o al promover un asesoramiento individualizado. “Todo ello orientado a mejorar la preparación de las personas, en un entorno cambiante y que demanda nuevas capacitaciones y habilidades”.

Priscila Ramírez concreta esta idea: “Hoy crecen las escuelas infantiles donde se desarrollan las habilidades sociales de los niños y su capacidad cognitiva, sobre todo enfocado a la educación bilingüe, al margen de potenciar sus cualidades comerciales y empresariales con la vista puesta en su futuro laboral. Esto último cristaliza en iniciativas como talleres, donde juegan y crean empresas”.

En ocio, mientras, la clave pasa por incorporar al proyecto actividades nuevas vinculadas a “los ámbitos de la magia o del humor, entre otros”. A partir de aquí, por qué no optimizar el potencial de entretenimiento –y didáctico–de los conciertos para niños, actividad que ya se cuela en la agenda cultural de muchas ciudades, pero a la que no se ha sacado aún todo el partido.

De cara al futuro, Gutiérrez prevé que la enseñanza continué al alza, mientras el ocio se mantendrá en cifras similares, “pero con una progresión en referencia a los modelos de negocio”.

De un vistazo

Nivel de saturación. Medio.

Inversión media: 135.000 euros.

Riesgos. Santiago Barbadillo alerta sobre la reducción del gasto en cumpleaños y celebraciones similares, lo que perjudica a la actividad. Escaso dinamismo en la aparición de conceptos rompedores.

Oportunidades. Pasan por la personalización de los servicios y por métodos propios y exclusivos.

Tendencias. En ocio, vincular la oferta a actividades como la magia o el humor. Ocio y educación se entremezclan con frecuencia, hasta casi confundirse.

Novedades. Se vislumbra un creciente interés por propuestas de negocio más económicas.

Potencial ciudades. Capitales y plazas medianas.

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