El final de una ¿bonita? relación

Nadie lo desea, pero en la relación con la central pueden surgir fricciones que desemboquen en la ruptura del contrato, antes de su finalización. Ahora os mostramos cómo afrontar la situación. 

Hace unos días, Quentin Tarantino anunció que una vez ruede su décima película –ahora está preparando la octava- abandonará la dirección. Esperemos que se trate de una mentira piadosa y que Tarantino continúe rodando y rodando; puede, en cambio, que el director realmente piense que lo mejor, antes de cansar al público, es poner el the end. Al final, lo que subyace en este asunto es que, a veces, lo mejor es echarse a un lado, antes de que la situación languidezca y empeore. La franquicia no es una excepción. ¿Qué ocurre cuando los acontecimientos nos empujan a salir de la red antes de tiempo?

El dinero, siempre el dinero. Los expertos aconsejan incluir la posibilidad de resolver unilateralmente el contrato -sin necesidad de pronunciamiento judicial-, al contemplar la insolvencia bien de la central o del asociado. La parte afectada sí que puede dirigirse al juez para que decida sobre la idoneidad o no de esa resolución.

No libre como el viento. Junto a la insolvencia financiera, el otro gran motivo de finiquito es el incumplimiento de las obligaciones contractuales. Si sois vosotros los infractores, os beneficiaría que existiese un punto donde la central se comprometiese a comunicaros un preaviso para corregir ese incumplimiento y, así, intentar salvar la situación.

Cláusulas abusivas. Con la ayuda de un abogado podemos detectar cláusulas del contrato susceptibles de ir contra la ley y utilizarlas ante un juez o en la negociación, con la vista puesta en desvincularnos de la red de la forma menos dañina para nosotros.

Una cláusula abusiva –reconocida como tal- es la de no competencia excesiva, en el sentido de prohibir al asociado operar en el sector una vez expira el contrato, no sólo en el mismo local, sino en la ciudad e, incluso, en el mercado nacional. Otro abuso frecuente son las cláusulas de penalización, que fijan un pago elevado por el abandono de actividad, y que pueden ser consideradas ilegales si se demuestra la inviabilidad del negocio. Y también os podéis encontrar con cláusulas que establezcan proveedores de productos no esenciales para la actividad, como las servilletas en un negocio de hostelería.

Nos encontramos ante un escenario complicado para el emprendedor. Y la situación se complicará más aún, si es la central la que rompe lo pactado. Pero, incluso en este supuesto, los expertos persuaden al franquiciado para que no deje de pagar cánones ni retire el rótulo sin más, antes de consultar con algún especialista. En este momento delicado debéis estar –más que nunca- bien acompañados, por lo que os aconsejamos que acudáis a despachos de abogados especialistas en franquicia o a asociaciones de franquiciados.

Hasta que el banco os separe

¿Cuánto dura la relación entre franquiciado y franquiciador? ¿Cuándo se apaga la llama? En el I Estudio de Satisfacción del Franquiciado, de Barbadillo y Asociados, la permanencia media de los encuestados se sitúa en los doce años. Al preguntarles por su intención de continuar en la red, una vez finalizado el periodo contractual, el 82% responde de modo afirmativo. El 18% restante, mientras, tiene claro que no prolongará el vínculo, debido al profundo descontento con la central de franquicia; y los motivos son varios, fundamentalmente, y más allá de motivaciones económicas, aquellos relacionados con la falta de seguimiento y de apoyo del franquiciador.

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