Errores a evitar (II)

Más personal de la cuenta

Uno de los errores es creerte todo lo que te dice la franquicia sin esperar a hacer tus propios análisis. Esa confianza ciega puede abocarte a incurrir en gastos innecesarios, sobre todo en el primer año de vida. Eso fue lo que le ocurrió a una de las principales franquiciadas de una cadena de reparación de ropa con ocho locales bajo su mando, que prefiere no dar su nombre: “Guiada por la franquicia contraté más personal del que necesitaba, con lo cual los gastos se dispararon y al principio me resultó mucho más difícil hacerlo funcionar.” Para Molina, éste fue uno de sus grandes errores iniciales: “empiezas con la mano muy alegre y, poco a poco, te das cuenta de que tienes que empezar a reajustar costes. En nuestro caso, además, al poco de abrir empezó a aparecer competencia directa en los alrededores, lo que nos obligó a bajar los precios y, por tanto, a reducir los costes. El recorte en Recursos Humanos lo hicimos.

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Escatimar con el stock

La central me insistió en que tenía que tener un stock inicial muy amplio y variado, pero, en mi caso, pensé que podía arrancar con una cantidad básica. Al poco tiempo me di cuenta de que me había equivocado y que tenía que ampliar los surtidos tantos los homologados como los de impulso”, recuerda Antonio Gigirey, franquiciado de Carlin. Para él, que había sido proveedor de la enseña durante siete años, la solvencia de la compañía estaba fuera de dudas y tenía claro que su opción era la franquicia, “porque es la única forma de trasladar al cliente unos precios similares a los que ofrecen desde las multinacionales”. Pero es muy habitual que en los primeros tiempos los franquiciados tiendan a ser prudentes y austeros en la adquisición de stocks, por eso es importante dejarse asesorar por la central.

El cliente del sur no es del norte

Al igual que en el comercio tradicional, un modelo válido para una zona geográfica no tiene por qué tener el éxito garantizado en otra área. Y eso es especialmente evidente en el caso de franquiciados que tienen dos o más establecimientos de la marca. Volvemos de nuevo a Gigirey quien lo sabe bien porque, como él mismo pudo comprobar, “no es igual el cliente de Villaviciosa de Odón que el de Alcorcón, en Madrid, y esto conduce a que posiblemente tengas que tener distintos artículos más diferenciados en función del usuario final: más o menos producto familiar o, al revés, más enfocado a empresa...

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