Qué hacer si el franquiciador cierra

Cuando el franquiciado resuelve unilateralmente el contrato, se fija una indemnización y se ejecutan las cláusulas penales Pero, ¿qué pasa cuando es el franquiciador quien echa el cierre? 

Estamos ante un escenario que a nadie agrada. Pero la realidad nos dice que, del mismo modo que emergen proyectos casi a diario, también desaparecen cadenas del mercado, por diferentes razones. A continuación, te mostramos cómo afrontar diferentes situaciones, donde la central decide echar el cierre y finiquitar el proyecto, algo que no implica, necesariamente, que tú tengas que abandonar la actividad.

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Liquidación concursal

Por qué:
La legislación española obliga a las sociedades insolventes a entrar en concurso de acreedores para iniciar un proceso de negociación y el pago ordenado de la deuda. La declaración de concurso “no afecta a los contratos de franquicia” ni a la actividad del franquiciado, “al menos mientras el juez concursal no decida la disolución de la sociedad concursada”, explica David Huertas, letrado especialista en derecho mercantil y concursal, de la firma Llort Abogados.

Cómo:
El concurso pretende garantizar la actividad empresarial de la entidad concursada, lo que supone un mecanismo de protección para las franquicias, sobre todo, para las que dependen de los suministros de la matriz. Pero si el proceso no llega a buen fin y se decide la liquidación, los franquiciados pueden verse ante dos situaciones:

Nuevo franquiciador. Los contratos de franquicia son activos de la sociedad concursada. En muchas ocasiones, “una tercera empresa realiza una oferta para adquirir la franquicia con todos sus activos y los contratos de franquicia vinculados. De este modo, a los efectos del franquiciado, lo único que cambia es el franquiciador”, señala David Huertas. Es lo que ocurrió con las franquicias de Vibo Viajes, adquiridas por su competidor, Barceló Viajes. Y con las firmas Marco Aldany y Don Piso, ambas recompradas en concurso por sus fundadores.

Fin de la relación. Si ningún postor se hace con las franquicias, al disolverse la sociedad concursada, los franquiciados quedarán liberados de los contratos.

Qué hacer:
Durante el concurso, el franquiciado se encuentra con dos posibilidades:

Aguantar. Es la opción más frecuente si el empresario quiere mantener su empresa, al margen de lo que, finalmente, ocurra con la matriz. Será difícil sobrevivir, pues lo normal es que “la franquiciadora no esté en condiciones de cumplir con sus obligaciones contractuales, como la asistencia al franquiciado o el suministro de productos”. Sin embargo, “en ningún modo, el concurso excusa el cumplimiento del pago de royalties o canon” por parte del franquiciado, advierte David Huertas. Es más, como explica este experto jurídico, en ocasiones, los juzgados mercantiles han desestimado demandas de franquiciados contra la franquiciadora por haber incumplido esa obligación.

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Resolver el contrato. Durante el concurso, el franquiciado puede “demandar el cumplimiento o la resolución del contrato de franquicia ante el juez que conoce el concurso, mediante un procedimiento denominado incidente concursal”, explica el letrado. Es una decisión adecuada si el franquiciado puede reclamar deudas al franquiciador, pues “la deuda que deriva de resolución de contrato posterior a la declaración de concurso tiene carácter de crédito contra la masa (es decir, de haber fondos, se cobra prioritariamente)”. Por otra parte, “si el franquiciado puede acreditar daños, debe reclamarlos en el mismo procedimiento en el que solicita la resolución”.

Fin del contrato

Por qué:
La sociedad propietaria de la cadena decide cerrarla por cuestiones estratégicas, no necesariamente relacionadas con la insolvencia. Suele ser el caso de compañías internacionales que, tras un tiempo en España, concluyen que este mercado no les aporta los beneficios deseados y prefieren abandonarlo.

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Cómo:
El franquiciador resuelve el contrato de forma unilateral. “Si la cadena decide dar por finalizado el contrato sin que medie incumplimiento del franquiciado, deberá indemnizarle con las cantidades previstas en el contrato o en la ley”, afirma Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo y Asociados. Según Javier Salvador, en este caso, “se puede reclamar el daño emergente (por la inversión realizada) y el lucro cesante”.

Qué hacer:
La mayoría de las veces, estas circunstancias no están contempladas en el contrato, “por lo que lo más recomendable es negociar”, explica Barbadillo. “Si no hay acuerdo entre las partes, será un tercero el que deberá decidir: los tribunales de justicia o una corte arbitral, según se haya acordado en el contrato”. Aunque, como siempre aconsejan los abogados, es mejor un mal pacto que un buen juicio. Salvador recuerda que, antes de dar ningún paso, “hay que tener en cuenta dónde se encuentra la sede de la sociedad: si hay que solicitar la ejecución de sentencia en otro país, las posibilidades de cobrar se complican”.

Cierre sin aviso

“Si el franquiciador desaparece, no estamos hablando de incumplimiento ni de desistimiento, sino de estafa”, aclara Javier Salvador. No es un caso habitual, pero puede ocurrir. En ese caso, el franquiciado tiene que dar dos pasos:

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Acudir a los Tribunales. “Interponer una querella en la vía penal”, señala Salvador. Pero “si la sociedad es insolvente, aunque el juzgado diga que tienes derecho a una indemnización, no vas a cobrar”, afirma el letrado de Pajares&Asociados; Abogados.

Sobrevivir. “Hay que buscarse la vida. Conozco casos de antiguos franquiciados que se han agrupado para mantener servicios y proveedores: así tienen más posibilidades de salir adelante”, afirma este letrado. “Probablemente se pueda seguir usando la marca: los estafadores no van a volver para denunciarte”, añade.

Lo que no cambia

Aunque cierre la cadena de franquicias, las responsabilidades como empresario del antiguo franquiciado siguen siendo las mismas, ya decida seguir con su actividad en las nuevas circunstancias o poner fin a su negocio:

Empleados:
Fueron contratados por el franquiciado, por lo que nada cambia. Si, debido al cierre de la cadena, su empresa entra en concurso de acreedores, las obligaciones salariales pueden ser asumidas por Fogasa.

Clientes:
Establecieron su relación comercial con el franquiciado, por lo que son su responsabilidad. Eso supone asumir los compromisos pendientes, como devoluciones, garantías, promociones personalizadas o pagos.

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