Franquicia, un formato que responde bien a las crisis

Si analizamos el periodo de siete años de crisis económica que hemos padecido en España, el sistema de franquicia sale mejor parado que otras fórmulas empresariales.

La crisis económica iniciada en nuestro país en 2008 ha tenido consecuencias muy negativas en el tejido empresarial y comercial, con la desaparición de más de 300.000 empresas hasta el año 2014. Sin embargo, esta importante desaparición en el número de compañías no se ha reproducido en el sector de la franquicia.

Según datos de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), en cuanto al número de redes que integran la franquicia, en 2008 había 875 enseñas por las 1.199 que han cerrado el ejercicio 2014; es decir, se ha registrado un incremento total en cifras absolutas de 324 redes, lo que supone un crecimiento global del 37%.

Una de las razones de este aumento puede estar en el hecho de que muchas empresas han utilizado el sistema de franquicia para expandir su modelo de negocio a través de franquiciados, lo que les permite no tener que realizar grandes inversiones para ello. Un factor importante en momentos en los que la financiación para empresas ha sido casi inexistente.

Más establecimientos

Esta progresión en el número de enseñas también se constata en el número de unidades franquiciadas. Según la AEF, en 2008 funcionaban un total de 58.305 establecimientos franquiciados por los 63.869 que operaban a finales de 2014. Es decir, la cifra ha aumentado en 5.564 locales, lo que supone un crecimiento del 9,5% en este periodo.

Unas cifras que han tenido unos efectos positivos en el empleo del sistema: si en 2008 había un total de 235.929 personas trabajando en la franquicia, al concluir 2014 esa cantidad había aumentado hasta las 248.914. Lo que significa que se han creado 12.985 empleos más en este modelo de negocio. Un 5,5% más en una coyuntura económica desfavorable.

Pero con menores ventas

Sin embargo, la crisis económica si se ha dejado notar en el volumen de ventas de la franquicia. La facturación de todo el sistema, según datos de la AEF, alcanzaba los 26.010 millones de euros en 2008, mientras que en 2014 se contabilizaron 25.879,5 millones. Un descenso de los ingresos de 131 millones de euros menos, que supone tan solo un porcentaje del 0,5%, lo que, teniendo en cuenta la profundidad de la crisis que hemos padecido, no parece un descenso significativo.

Como señala Xavier Vallhonrat, presidente de la AEF, "el sistema de franquicias sale muy reforzado si se analiza su comportamiento en todos estos años de crisis, al haber crecido en todas sus variables, salvo en la facturación global, que tan solo ha descendido un 0,5%, lo cual habla mucho y bien sobre la capacidad de la franquicia para superar una época de plena crisis económica, pese a las dificultades para la obtención de financiación, que incluso parece que, poco a poco, van superándose".

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