Otra forma de expandir el español

A finales de abril coincidió Expofranquicia con el primer Foro Internacional del Español. La universidad salmantina, en su apuesta enseñanza-franquicias, acudió a ambos. 

Si la Universidad de Salamanca ha conseguido superar sus casi ocho siglos de historia ha sido, sin duda, por su capacidad de adaptación a los tiempos. Con la creación de la Sociedad Limitada Escuelas de Lengua Española de la Universidad de Salamanca (ELE USAL), se puso en marcha un sistema de franquicias pionero en el sector y único en las universidades españolas.

Nuevo modelo de negocio

Las Escuelas de Lengua Española (ELE) nacen en la Universidad de Salamanca tras recibir el sello de Campus de Excelencia del español. A partir de ese momento se incorporan al mundo de las franquicias para hacer una transmisión directa a otras instituciones del conocimiento del español que atesoran.

El salto al nuevo modelo de negocio no fue precipitado, sino que requirió de “cerca de dos años de análisis y estudios”, comenta Rubén Ramírez Gutiérrez, coordinador técnico de la marca. La idea llevaba años dando vueltas por los equipos de Gobierno, pero fue el rector actual quien decidió dar el paso. Nacía así, en julio del 2013, ELE USAL.

En este año y medio de vida han generado cinco franquicias, que se reparten entre Lisboa, Estrasburgo, Brasil, Mallorca y Barcelona, todas ellas amparadas bajo el paraguas de la excelencia. En total, entre 100 y 150 nuevos alumnos. El idioma español es la única disciplina que imparten estos centros, sin ver en ello incompatibilidades con el Instituto Cervantes, con el que dicen mantener una estrecha colaboración. “Ni ellos llegan a todos los sitios ni pueden satisfacer toda la demanda”, dice Ramírez, convencido de que “hay sitio para todos”.

Requisitos para ser franquiciado

Para no alterar los parámetros de calidad que se presuponen a la Universidad de Salamanca, la transmisión de los conocimientos exige unos requisitos a los que no podría acceder cualquiera.

Lo primero es la cualificación probada del equipo gestor. Aunque el número de personal dependerá de las dimensiones y demanda de cada centro, la central recomienda una plantilla mínima de gerente (cargo que recaería en la persona del franquiciado), un jefe de estudios, un administrativo y un profesor a tiempo parcial.

En cuanto a la capacitación, tanto el jefe de estudios como los profesores deberán acreditar la formación y dilatada experiencia en la enseñanza del español como lengua extranjera.

El contrato con la franquicia tiene una duración mínima de cinco años y consideran que el local tipo debe poseer una superficie total de 160 metros cuadrados.

En cuanto a los requisitos económicos, los pagos mínimos de adhesión son de 20.000 euros más IVA de derecho de entrada, el 8% de la facturación mensual en concepto de royalty, una cuota anual de 400 euros que se destinará al mantenimiento del sistema informático de gestión y un 1% de la facturación mensual como canon de publicidad.

Algo más que palabras

Nos parezca chocante o no la fórmula del franquiciado para una universidad, Ramírez lo justifica de la siguiente manera: “Las instituciones docentes atraviesan una etapa de recortes y escasez de recursos que tienen que combatir a través de la autofinanciación”. No exentos del problema, optan por esta vía que, además, ha generado ya aproximadamente 20 nuevos puestos de trabajo.

Muy alejado del mercado anglosajón, donde el idioma es fuente de ingresos para un alto porcentaje poblacional, al español todavía le quedan muchos campos de riego para florecer como fuente de riqueza. A poco que se repare en el mercado, estaremos hablando de 20 millones de personas que estudian español y 500 millones de personas que lo hablan.

“Nosotros creemos que debemos estar ahí –reflexiona Ramírez-. “Siempre hemos sido pioneros en este ámbito y estamos siéndolo de nuevo. Creo que no existe ninguna otra universidad que se haya introducido en la franquicia, pero tampoco vamos a crecer a cualquier precio, para que no se nos atragante el modelo”.

De Salamanca al mundo

A partir de aquí, están acometiendo la expansión con cautela, “de forma sencilla y honesta”. El objetivo es abrir cinco escuelas al año, la mayoría internacionales pero también en España. La internacionalización la abordarán a través de alianzas con agentes culturales de los distintos países, sin grandes esfuerzos en marketing, dado que -aseguran- suelen ser los interesados quienes contactan con ellos y no a la inversa.

Previo a la implantación, se efectúa un exhaustivo estudio de mercado y mantienen numerosas conversaciones con los aspirantes a asociados. “Celebramos varias reuniones, un plan de negocio conjunto, vemos las posibilidades, el local... Nosotros, a cambio, damos toda la metodología pedagógica diseñada por profesores y expertos de la Universidad de Salamanca y sus cursos internacionales, los sistemas informáticos, la imagen común y un apoyo continuo que es, honestamente, de bastante calidad y con las miras puestas en el día a día”.

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