Emprendedores desde la infancia

La franquicia mexicana desembarca en España con un concepto donde el ocio y la educación infantil se fusionan para formar a pequeños emprendedores.

Business Kids es un programa de desarrollo emprendedor para niños que nace en México, al detectar la necesidad de empujar el impulso emprendedor, entendiéndolo más como actitud personal que como disciplina económica. Con más de cinco años de rodaje por diversos países americanos, la franquicia aterriza ahora en España.

La idea del negocio surge en el año 2009 en México bajo la denominación de Clínicas de Desarrollo Emprendedor para niños. “No me gustaba ver cómo llegar a trabajar en una gran multinacional era la única ambición de todos los jóvenes mexicanos, en lugar de intentar hacer algo por ellos mismos”, explica Mari Carmen Cabrera, directora de Business Kids. El equivalente en España sería la aspiración a acceder a un puesto de funcionario para toda la vida.

Actitudes tan acomodaticias son las que impulsaron el nacimiento de Business Kids, marca actual de la enseña, donde están convencidos que la creatividad y el emprendimiento son cualidades innatas y que es la educación y la sociedad las que merman estas inquietudes y las orientan hacia una vía convencionalmente más “pragmática”. El emprendimiento, pues, lo enfocan más como una toma de iniciativas y desarrollo de competencias que desde una mera perspectiva de resultados económicos. “Yo siempre les digo que trabajen fuerte en lo que les guste, que el dinero ya llegará”, dice Cabrera.

Crecimiento adaptado

Bajo estos principios, Business Kids ha abierto cuatro centros propios en México y otros 35 centros franquiciados que se reparten entre Guatemala, Costa Rica y Estados Unidos. La entrada a Europa la iniciarán por España, donde sitúan ahora su punto de mira, una vez adaptado el programa docente a las peculiaridades de nuestro territorio. En este sentido, se han acomodado tanto a los horarios escolares como a la diversidad lingüística, aunque la mayoría de los contactos establecidos hasta la fecha parecen interesarse más por el programa en inglés.

El emprendimiento como fortaleza

Cuatro años es la edad mínima para que un niño pueda incorporarse al programa de Business Kids. Es en ese momento cuando consideran que el crío empieza a manifestar las inclinaciones que hay que potenciar, desarrollando las competencias emprendedoras más como medio que como fin. “Lejos de convertirse en la razón de ser, el emprendimiento se convierte en una fortaleza para conseguir el objetivo propuesto”, aclara la directora.

Bajo este enfoque parece necesario trabajar la educación emocional pero también son útiles herramientas como la comunicación, mercadotecnia, ortografía o ética. La educación financiera es otro eje relevante en el programa.“Enseñamos a los niños a mirar y cuidar el dinero, con conciencia social, porque queremos niños emprendedores y adultos empresarios, pero no a cualquier precio, sino con valores”.

El centro sirve para generar ideas, no para desarrollarlas, trabajo que deberán efectuar los niños en sus respectivos hogares. Los cursos se dividen en 22 materias que, a través de juegos, trasladan a los alumnos (de 4 a 14 años) al mundo de los negocios.

Dentro o fuera de los colegios

Para adentrarse en el mercado español han dispuesto una fórmula flexible. La apertura de un centro Business Kids sirve para la matriculación directa de alumnos, pero también existe la posibilidad de ofertar el programa docente como actividades extraescolares para centros educativos públicos y privados ya existentes, de manera que adquirir la franquicia otorga acceso a todas las escuelas de la zona.

A partir de aquí, el franquiciado puede conseguir algún extra con actividades paralelas como clases particulares, cursos de verano, seminarios temáticos de fin de semana, campamentos o viajes que fomenten el espíritu emprendedor. Otra alternativa es ofertarlo a las autoridades educativas de las distintas administraciones públicas.

Con acento femenino

Para abrir un Business Kids, la central establece una serie de condiciones, entre las que sobresalen las siguientes: disponer de un local de “excelente ubicación” de 80 a 120-150 metros cuadrados, que se distribuirá entre el espacio para oficinas, área libre y tres aulas obligatorias de emprendimiento, creatividad e informática.

En cuanto al personal mínimo, se exige al frente del negocio un licenciado/a en administración de empresas, finanzas, empresariales o ramas similares y una psicóloga o psicopedagoga especializada, siempre mujer, “porque los padres desconfían de dejar a los menores con hombres”, reconoce Cabrera. Es también imprescindible la presencia de una cuidadora para los más pequeños que, si le interesa y está cualificada, podrá ejercer también el trabajo de limpiadora.

Además de reunir las condiciones referidas, los candidatos a franquiciados deberán abonar un derecho de entrada de 3.000 euros, a los que habrá que añadir posteriormente otros 11.000 euros, si acceden al modelo básico de franquicia, o 25.000 euros si optan por la modalidad de centro equipado.

Existe la posibilidad de realizar un pago único, pudiendo beneficiarse de un descuento del 10% del importe total. En caso contrario, el tiempo máximo que tendrá que transcurrir desde el abono de los 3.000 euros y el resto del importe será de un mes.

En cuanto al concepto de royalty, sustituyen éste por el pago de una cuota anual de 3.300 euros que el asociado abonará al renovar el derecho de franquicia. La cadena tampoco incluye pago de cuota de publicidad, aunque contarán en España con su agencia de medios a través de la cual podrán realizar publicidad propia.

La prospección para nuestro país apunta a cerrar el año actual con al menos cinco centros asociados. Indicar, por último, que otra vía de penetración que están siguiendo es a través de academias y centros de idiomas.

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