Franquiciado: no pagues la novatada

Desconocimiento de conceptos capitales, falsas creencias, confianza excesiva… Fallos que te pueden llevar a un desastre en cadena. 

Te mostramos un listado con errores frecuentes al acometer un proyecto de franquicia, que te pueden llevar a un cierre prematuro o a un inicio traumático.

El dinero. Siempre el dinero o, más bien, su falta, en el centro de la problemática. Y es que uno de los grandes fallos del franquiciado es no prever un fondo de maniobra suficiente como para abordar, con garantías, los primeros meses. Esto es clave en cualquier negocio, pero en la franquicia adquiere condición de vital, si tenemos en cuenta que arrancas con unos gastos fijos más elevados, como los relacionados con el abono de royalties o del derecho de entrada, entre otras partidas.

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Creer que ya está todo vendido. Es otra de las falsas creencias entre algunos emprendedores que optan por la franquicia: pensar que por haberse adherido a una marca ya lo tienen todo hecho y no tienen por qué esforzarse en vender ni en promocionarse.

La importancia de lo local. Relacionado con el punto anterior, recuerda que las franquicias suelen implementar acciones de marketing a escala nacional, pero es necesario trabajar a fondo la promoción local. Y quien dice vender, dice trabajar y desarrollar iniciativas en tu radio de acción más próximo, siempre coordinado con el franquiciador. En este sentido, resulta lógico que, por ejemplo, la central tenga que autorizar previamente una campaña local de precios por parte del asociado.

Chocar con la realidad. En la franquicia, la central suele dar unas pautas generales de actuación, pero hay muchos aspectos en los que es –o debería ser- flexible. Al final, el asociado es el que mejor conoce su mercado local y el que está en el día a día de la actividad. A partir de aquí, es importante que el franquiciado, como emprendedor y conocedor de su negocio que es, adapte esas indicaciones a su realidad, siempre en coordinación con la central.

Esta estrategia puede pasar por la incorporación de nuevo material al negocio o por un cambio en la disposición de algunos elementos del punto de venta.

Tres, cuatro o más son multitud. Uno de los errores es creerte todo lo que te dice la franquicia, sin esperar a hacer tus propios análisis. Una confianza ciega que puede abocarte a incurrir en gastos innecesarios, como la contratación de más personal del necesario, sobre todo en el primer año de vida.

Te recomendamos que exijas a la central que razone siempre sus argumentos, a partir de cifras y de su propia experiencia en el mercado.

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Stock insuficiente. Del mismo modo que hay que ser crítico con la central –de modo constructivo-, también debes escuchar con atención sus recomendaciones. Es muy habitual, por ejemplo, que en los primeros tiempos los franquiciados tiendan a ser prudentes y austeros en la adquisición de stocks, cuando quizás lo conveniente sea disponer de un catálogo más amplio y variado, una cuestión donde la central os guiará con criterio.

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