El emprendedor: ¿nace o se hace?

El creador de la franquicia de jugueterías nos muestra su tempranísima vocación por desarrollar proyectos e ideas. 

Ciertas trayectorias vitales nos hacen pensar que la vocación emprendedora anida desde bien pronto en determinadas personas, que, en cierto modo, parecen 'predestinadas' a montar proyectos, desarrollar ideas, estar siempre en movimiento.

Éste es el caso de Félix Tena, fundador de la cadena de jugueterías Imaginarium, con un bagaje emprendedor que se remonta a los ¡10 años! Fue entonces cuando ganó un concurso en el colegio de una compañía de seguros que consistía en hacer un eslogan publicitario. “La única vez que gané un concurso”, confiesa. “Soy de los que siempre se quedan abajo aplaudiendo. Y de ese concurso salió la idea de montar en nuestra clase un seguro escolar”.

La siguiente fue una empresa con pasteles. “Me planteé hacer tartas buenas e ir vendiéndolos a los sitios. Pero fue un fracaso grandísimo, porque la gente no quería tartas buenas sino margen”. Observamos que, a partir de experiencias tan precoces, ya se pueden extraer valiosas lecciones empresariales.

De ahí, Tena pasó a Zaragozeando, una especie de Monopoly de la ciudad financiado por las empresas locales. “La idea surgió cuando estaba estudiando en Estados Unidos. Durante uno de los veranos empezamos vendiendo la publicidad, cobrándola por adelantado y con el dinero hacíamos los juegos que luego vendíamos”. Aquella experiencia se convirtió en una empresa próspera de juegos de mesa, Publijuegos, que llegó a facturar 1.000 millones de pesetas y que acabó vendiendo a unos italianos.

Y el siguiente escalón fue Imaginarium, pionera y referente en su sector y en el mercado de la franquicia, pero que hoy no atraviesa su mejor momento empresarial.

Vista su trayectoria, está claro que la infancia de este emprendedor fue muy fructífera. De hecho, ahí se sitúa el origen más remoto de Imaginarium. “De niño, me encantaba jugar con una reproducción en miniatura de un autobús inglés que me había traído mi padre, de uno de sus viajes de negocio. Lo cierto es que me pasé horas y horas jugando con él en la alfombra de mi casa”. Un autobús en el que se condensan las cualidades que Tena atribuye al juguete ideal. “Algo que entretenga y divierta para jugar mucho tiempo, que permita jugar solo o acompañado y que estimule la imaginación, la creatividad innata".

Una experiencia, la de Tena, que nos sirve para lanzar el debate: el emprendedor, ¿nace o se hace?

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