La rentabilidad de la sencillez

Antes de lanzarse a la piscina de la franquicia, maduraron con calma un concepto basado en la calidad, la ambientación del local y una operativa sencilla. 

2004, el inicio de todo. Fue entonces cuando Luis Díaz Córdoba (en la foto, a la derecha), sus hermanos y varios socios pusieron en marcha el primero de una serie de restaurantes en Madrid, donde empezaron a ensayar la fórmula ‘prueba-error’, con la que esperaban dar con un concepto de hostelería de éxito.

¿Y qué buscaban exactamente este grupo de emprendedores? ¿Cuáles eran esos ingredientes que les permitirían hacerse un hueco en un mercado tan competitivo como el de la restauración? “Tras múltiples ensayos, desarrollamos un negocio rentable donde la operativa era sencilla, al igual que la gestión, aderezado todo ello con un local muy cuidado en cuanto a la ambientación y la imagen. Al final, se trataba de conjugar un buen producto, calidad en el servicio y un entorno agradable”.

Todos estos ingredientes dieron como resultado, en el 2010, BaRRa de Pintxos. “En cierto modo, era la mejora y la evolución del concepto anterior, con la vista puesta ya en franquiciarlo y así replicarlo en diferentes ubicaciones. Aquí se volcaron, en definitiva, todos los conocimientos adquiridos”, explica Eduardo Sancho (en la foto, a la izquierda), que se incorporó al proyecto en el 2013, como socio, "para franquiciar la empresa y empezar el proyecto de expansión".

Concepto sencillo, que no simple

Veamos, entonces, en qué desembocó ese caudal de experiencias. Y empecemos por el lado gastronómico. En BaRRa de Pintxos encontramos una carta muy cuidada, pero sencilla de implementar. “Los protagonistas son unos pinchos grandes, recién hechos –“no están expuestos en la barra”- y con una cocina ininterrumpida, “elementos que constituyen un valor añadido”, subraya Sancho. “Esto lo acompañamos de una variedad de tapas con las que buscamos que nuestra propuesta sea amplia”.

El local tipo, mientras, presenta una barra central, terraza, un diseño muy cuidado y una dimensión de entre 100 y 120 metros cuadrados. “Podemos ir a espacios más pequeños, siempre que dispongan de terraza”.

Sancho incide en la sencillez de la gestión como uno de los principales rasgos definitorios de la cadena, algo que se refleja en la actividad cotidiana. “Todo está informatizado, para que las comandas de cocina y bebida salgan de forma automática, de modo que se puedan preparar en el acto y, en paralelo, el asociado pueda controlar en tiempo real las ventas que se están haciendo”, detalla Sancho. “Las recetas de nuestros pintxos y tapas tienen sus escandallos y forma de preparación, para que los cocineros no tengan que improvisar y pongan las cantidades correctas en cada plato”.

BaRRa de Pinxtos trabaja con una “cuidada selección de proveedores que suministran la mayoría de productos, que tampoco son muchos, lo que agiliza el sistema de compras y aprovisionamiento, y, al mismo tiempo, facilita la preparación de platos en cocina”.

Sin necesidad de meterse hasta la cocina

Esta reivindicación de la sencillez responde al perfil de asociado que buscan. “La operativa está alineada para que el franquiciado –inversor- lo pueda llevar y controlar desde fuera, como un negocio más, sin necesidad de atesorar experiencia previa en la actividad y consiguiendo una elevada rentabilidad. Es más, de todos los integrantes actuales de nuestra red, ninguno posee bagaje en el sector de hostelería”.

El asociado afrontará una inversión inicial aproximada de 165.000 euros, a lo que se suma un derecho de entrada de 26.000 euros y un royalty mensual del 6% sobre la facturación neta. Por otro lado, la rentabilidad del restaurante abarca una horquilla del 15 al 20%, mientras que el retorno de la inversión se materializa entre dos y tres años”.

Consolidar y después crecer

Con 5 unidades (2 propias y 3 franquiciadas), la marca ha firmado dos aperturas más y está en negociaciones para poner en marcha otras cuatro. Sancho estima contar, a finales del actual ejercicio, con una decena de restaurantes operativos. “De cara al 2016, la idea es seguir creciendo en Madrid y Barcelona, donde concentramos ahora nuestra presencia, y, una vez consolidemos esas dos áreas geográficas, acometeremos la entrada en otras capitales, como Valencia, Sevilla, Málaga o Santander”.

Y del futuro inmediato, echamos de nuevo la vista atrás, a 2004, al restaurante donde surgió todo, un negocio que hoy sigue funcionando, con lo que se demuestra que Sancho y sus socios quizás no estaban desencaminados al definir un proyecto rentable en el competitivo mercado de la hostelería.

Para hosteleros en activo

Montatubarra es una iniciativa pensada para un profesional del sector con un negocio ya operativo, a quien se acerca la posibilidad de reconvertirlo en un BaRRa de Pintxos. “Nos fijamos mucho en el local, sus características y condiciones, para comprobar que se puede efectuar esa transformación”. Esta línea de negocio supone un desembolso aproximado que parte de 80.000 euros, “todo incluido”.

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