Bienvenidos a las franquicias de restauración 3.0.

Y lo hacemos a través de Waitless, una solución que permite incidir en la facturación, la rotación o los costes operativos, entre otras parcelas.

Una de las claves de éxito en cualquier cadena de restauración pasa por controlar, desde la central, la evolución correcta y la gestión óptima de las diferentes unidades que componen la red, analizando diferentes parámetros. El proyecto que desarrollan en Waitless nos aporta algunas pistas en esta dirección, que también podríamos trasladar a otros sectores de actividad.

Empecemos por conocer la historia de esta solución. Se presentaron el año pasado a un total de 30 concursos y en 20 resultaron ganadores, el premio más significativo fue el Reimagine Food, iniciativa que algunos han comparado con el Silicon Valley de la alimentación. Algunos premios les reportaron recursos económicos para avanzar con sus desarrollos y otros les procuraron reputación como uno de los mejores proyectos de Foodtech a escala global.

La solución integral de Waitless, que en breve probarán 15 establecimientos, consiste en un software, un hardware y una TPV de desarrollo propios. La instalación puede ser completa pero cabe también la adaptación a las necesidades particulares de cada establecimiento. “No nos interesa vender por vender sino demostrar que nuestro producto funciona. Nuestra política comercial es: yo voy a tu establecimiento, analizo cómo puedo ayudarte, te implemento y te cobro pero sólo si aporto valor real, es decir, si consigo que ganes dinero y reduzcas costes”. Lo cuenta Adrián Barriuso, el joven de 22 años que ejerce de CEO de la compañía, cuyo equipo integran también doctores en distintas áreas.

La idea original era crear un software que facilitara a los hosteleros decidir y acometer acciones en tiempo real. El software, personalizable y ampliable, permite al hostelero visualizar en cada momento lo que ocurre en su restaurante, desde los platos más pedidos hasta la ocupación en sala o la estancia media de los comensales. Soluciones equivalentes a una pequeña central estadística para el negocio hostelero ya había, pero el reto era aprovechar al máximo su potencialidad obteniendo la mayor información posible.

Comunicación asegurada

Para reunir información, las propuestas existentes se basaban en aplicaciones móviles que requerían complicidad y esfuerzo por parte de los clientes. “Nosotros nos dimos cuenta de que esto no funcionaba. Primero, porque muchos ni siquiera sabían que existiese la app, segundo, porque si la conocían, pocos se la descargaban y, tercero, porque quienes se la bajaban la utilizaban como mucho 1 o 2 veces. Le gente no quiere complicaciones, quiere llegar al restaurante, pedir y punto”. La herramienta articulada por Waitless para enmendar el desarreglo es un hardware que consiste en un dispositivo digital, con diseño parecido al de una tablet, que se sitúa en un extremo de cada mesa del establecimiento y desde cuya pantalla puede consultarse la carta, hacer pedidos, comunicar opiniones e incluso jugar. En breve, podrá también efectuarse el pago.

“En su concepción intervinieron, de manera indirecta, más de 30 directivos de los mejores restaurantes de España-dice Adrián- y el resultado es un producto fácilmente integrable en un restaurante y lo suficientemente bonito como para llamar la atención del cliente nada más sentarse a la mesa e iniciar la interacción”. La herramienta les permitió ampliar y mejorar el software de gestión inicial que, además de lo habitual, ahora es capaz de captar información tan valiosa como intolerancias alimentarias, dietas, número de comensales por mesa, edades aproximadas... El hostelero, que dispone de toda esa información al momento, puede así ir ajustando la oferta, acertar con las sugerencias y mejorar la experiencia gastronómica de los clientes.

Un modelo de negocio redondo

El dispositivo, fabricado en su mayor parte en España, funciona y en pocos días estará presente en 15 restaurantes nacionales. La estrategia comercial que siguen en Waitless es “cerrar primero clientes y luego fabricar”, eludiendo así el stock y el riesgo financiero. “Soy muy maniático con los modelos de negocio-dice Adrián Barriuso- Yo creo que una empresa puede funcionar o no según el valor de la solución que ofreces al mercado, pero también de cómo la comuniques, del equipo que te rodea y de cómo la cobres”.

El dispositivo se distribuye por renting, que no tiene un precio cerrado porque cada local requiere unas utilidades. Al objeto de que el hostelero pueda medir la eficacia del sistema, existe la opción de implementar sólo algunas mesas y, si la comparativa es favorable, hacer extensible el servicio al resto. Ponen el techo de la vida útil de su tecnología en 18 meses “no porque no vaya a sobrepasar este plazo sino porque durante el primer año el producto está más que amortizado y queremos que nuestros clientes estén siempre a la última. De hecho, estamos ya fabricando un nuevo diseño”.

“El restaurante es capaz de asumir el precio de nuestra solución porque le ofrecemos todo un puzzle con diferentes vías de ingreso”, argumenta Adrián. Una de ellas es la incorporación al dispositivo de servicios Premium, como podrían ser los juegos para niños o la traducción simultánea a varios idiomas, y la posibilidad de practicar branding mediante acuerdos con los proveedores, bien por importes por visualizaciones, bien por clics o por destacados.

Ventajas para las cadenas

Si para un restaurante individual, la solución puede parecer atractiva, las utilidades para una cadena de restauración se multiplican por el número de establecimientos, propios y franquiciados. Para ellos resaltan utilidades como la actualización instantánea de las cartas, la obtención de métricas a tiempo real de cada establecimiento, comparativas, segmentación detallada por productos, zonas, horas…, y la aportación de soluciones y propuestas a problemas detectados gracias al Big Data.

“La mayoría de las cadenas comparten los mismo problemas y el más grave es el de la gestión operativa de sus franquicias- dice Adrián- Hemos encontrado casos que intentan crear un software de gestión propio que se ajuste a sus necesidades reales, pero no consiguen una solución integral para terminar con su problemas de stock, de desecho de comida, de control e implicación de personal o de comunicación con los comensales. Nosotros tratamos de dar respuesta a todos ellos”.

A día de hoy la incorporación se va a realizar en el modelo de restaurantes enmarcados en la denominada fast food y enlazados al concepto fast casual. Hablamos de restaurantes de consumo presencial, con tickets medios por persona de entre 15 o 20 euros, ambientes agradables y con una percepción muy interesante en cuanto a la gastronomía. La solución, no obstante, encajaría casi en cualquier tipo de restaurante, según Adrián.

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