Una Asociación Española de Franquiciadores… ¿y de Franquiciados?

Una de las noticias del verano -y del año- fue la salida del histórico Xavier Vallhonrat de la AEF. Ahora se abre una nueva etapa en la patronal bajo la presidencia de Luisa Masuet, con novedades más que interesantes.

Tras 22 años al frente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), Xavier Vallhonrat daba un paso atrás a principios de este verano y cedía el testigo a Luisa Masuet, elegida nueva presidenta de la patronal en la XXV Asamblea General Ordinaria celebrada en Madrid. Responsable del Departamento Legal de McDonald´s España, Masuet ocupaba hasta ahora la vicepresidencia de la AEF, en representación de la cadena de comida rápida. “En este sentido, sería un poco absurdo decir que vamos a cambiar todo lo que se ha venido haciendo hasta ahora”. Pero aunque es cierto que no se percibe un golpe de timón radical, sí que observamos novedades interesantes en las líneas maestras que guiarán a la organización en esta nueva etapa.

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Y la primera de ellas tiene que ver con la figura del asociado. “Creo que es crucial abrir el debate sobre el hecho de incluir en la propia asociación a la otra parte del negocio, que no es otra que la conformada por los franquiciados. Se trata de analizar esa posibilidad en un futuro, no tiene por qué ser de inmediato, de contar con la voz también de esos socios en el negocio, ya que así seríamos una asociación que representase a todo un sector y no sólo a una parte. A mí, personalmente, me parece una iniciativa muy interesante y una forma de entender la actividad desde una perspectiva integral”. ¿Pero cómo se acometería esa integración?, ¿con presencia de asociados en la junta directiva?, ¿a través de un comité? “La forma de hacerlo, o si van a tener ahora voz o voto, son cuestiones que aún no se han decidido, porque hay que analizar si esto, en realidad, interesa”.

La voz -amplificada- del mercado

Insiste Masuet también, como otro eje de actuación, en la necesidad de aportar valor a los socios de la AEF. “Hay que trabajar para saber, en primer lugar, cuáles son sus necesidades reales y, después, ver cómo les podemos dar valor. Y es que a veces pienso que quizás no a todos les aportamos cosas, además de plantearme si los servicios que ofrecemos son los que en realidad demandan”. ¿Algún ejemplo de cómo se les puede ayudar en esa dirección? “Tenemos que desplegar una labor de representación, algo que no sólo pasa por la difusión de las propias marcas, sino también por su defensa, por darle notoriedad, por publicitar su actividad cuando se acude a ferias y fotos internacionales… Y también es muy importante ejercer como grupo de presión frente a las autoridades y las administraciones públicas”.

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Relacionado con el anterior párrafo, una de las reclamaciones a la AEF en los últimos años era que profundizase en la difusión de un sistema como el de la franquicia, que ha ido ganando cada vez más peso en el tejido económico español pero que aún es un gran desconocido para muchas personas… y emprendedores. “Han estado trabajando en este aspecto, pero no hay que bajar la guardia sino incrementar el esfuerzo, para dar al sistema el valor que tiene. La franquicia está colaborando muchísimo en el crecimiento de la economía, no sólo en facturación sino también a la hora de generar trabajo. Es más, hablamos de una fórmula de autoempleo que en esos años de profunda crisis económica funcionó muy bien y salvó la economía familiar de mucha gente. Y todo esto hay que ponerlo en valor”.

Una franquicia de ley

Plantea Masuet que uno de los retos al que se enfrenta el mercado quizás tenga que ver con el hecho de que no existe una regulación específica para la franquicia. “Hasta ahora el sistema se ha autorregulado de manera muy satisfactoria, como se comprobó en el Observatorio de la Jurisprudencia de Franquicias de España [elaborado por el Comité de Expertos Jurídicos de la AEF], donde se reflejaba una escasa litigiosidad en la franquicia, algo que también hay que poner en valor. En cualquier caso, cada vez son más las voces que debaten sobre la necesidad de una ley de franquicias. Yo, francamente, no lo veo, pero sí puede ser un reto ver cómo configuramos este mapa legal”.

¿Ciao Registro?

El pasado marzo asistíamos a otra de las noticias del año, con la suspensión -temporal- del Registro de Franquiciadores, por parte de la Subdirección General de Comercio Interior. En cierto modo, las autoridades reconocían así la defunción de una herramienta que llevaba ya mucho tiempo ‘muerta’, por su ineficacia y por un mantenimiento deficiente. “En su momento fue una buena idea, aunque también es cierto que hay países que carecen de este elemento y parece que no lo han echado de menos. Lo que ha sido muy frustrante para todas las marcas que hemos ido cumpliendo con este registro es que, año tras año, resultaba complicado cumplir con la exigencia de actualizar tu información, al no estar digitalizado el registro. Y no olvidemos que muchas de las enseñas que aparecen inscritas ya no existen. Entonces, ¿hay alguna razón para contar con un registro en estas condiciones? Ninguna. De hecho, hasta dónde yo sé no parece que las autoridades tengas muchas ganas de recuperarlo”.

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