Las franquicias de gimnasios recurren a la tecnología para ponerse en forma

En un escenario de incertidumbre, estas cadenas han acelerado su transformación tecnológica como vía para competir, optimizar el negocio y generar oportunidades. Pero el reto no finaliza aquí.

Franquicias de gimnasios en el escenario COVID-19

“En nuestro concepto, la tecnología está presente en todo”, explica Diego Moya, responsable de Fit Jeff (la vertical de fitness de Jeff). “No hay recepción, no hay zona de espera, porque la clase empieza a la hora en punto, tienes que estar dos minutos antes y ya has reservado a través de la app, con lo que sabes que tienes tu hueco. Está todo pensado para optimizar el espacio del que disponemos. Si tuviésemos recepción, tendría que aumentar en ocho euros al mes la suscripción a los socios [que es de 47 al mes con clases ilimitadas], sin olvidar la mayor inversión respecto al local”.

En línea con lo anterior, aclara Moya que la tecnología hoy es clave, pero no sólo entendida en clave online. “Antes, digitalizar tu negocio significaba estar en Facebook y ahora es hacer clases online. Sin embargo, creo que hay muchas más capas a las que aplicar la tecnología, como la operativa, la de gestión y experiencia del cliente, cómo optimizar tu CRM para ver cómo animas a regresar a ese usuario que lleva dos meses sin ir al centro… Pocos gimnasios, por ejemplo, tienen gamificación para los clientes”.

Natalia López-Maroto, directora de Comunicación de Anytime Fitness, considera que la gran oportunidad para su cadena está en la interacción online con el usuario, en el uso de su app. “La instalamos hace un año y pico y su rendimiento ahora mismo es muy importante, con funcionalidades como el entrenamiento personal en remoto, donde tienes contacto directo con un entrenador que, por ejemplo, te indica cómo configurar tu plan según el material del que dispongas en casa”.

El fitness 4.0.

La opinión generalizada es que esta vertiente online de la actividad ha venido para quedarse, como un complemento potente a la asistencia física a los gimnasios, sin que vaya a sustituir –ni mucho menos– a esta última. “El fitness está inventado, puede cambiar una máquina, la tendencia y ahora puede que se ponga de moda el entrenamiento en pequeños grupos, pero el fitness es lo que es”, reflexiona López-Maroto. “A partir de aquí, todo lo que sea desarrollarlo a nivel online, que nos lleve a lo virtual, a lo interactivo, a subir plataformas de contenido, canales de televisión… sin duda, sí o sí, va a ser nuestro futuro”.

Para Felipe Pascual, CEO de Sano Center, el reto digital implica el desarrollo de una oferta online profesional y de calidad, “que debe convivir con la oferta física y ajustarse a los nuevos ritmos laborales y familiares de la nueva normalidad, una ventana digital que se convertirá en un recurso paralelo que mejorará la cuenta de resultados del sector fitness”. Esta compañía ha pasado de la teoría a la práctica con el lanzamiento de Sano Corporate, “una ventana de servicios digitales donde tienen cabida entrenamiento, nutrición, coaching o medicina deportiva, especialmente dirigidos a clientes corporativos, a sus trabajadores, de forma preferente a aquellos que mantienen su actividad en teletrabajo y que han modificado de forma radical sus rutinas diarias”.

David Estébanez, director de Expansion y Desarrollo en Distrito Estudio, también piensa que esta línea de negocio cuajará en el tiempo. “Te voy a dar un dato. Nosotros, con los centros cerrados, estuvimos por encima del 40% de la facturación, trabajando en clave digital. En su momento activamos Distrito online, con entre 8 y 10 clases diarias, en streaming, bidireccionales y en directo, con un máximo de 20 personas y donde un entrenador corregía al usuario del mismo modo que si estuvieses en clase”. Destaca Estébanez que, una vez abiertos los centros de nuevo, un porcentaje “muy elevado de clientes” les preguntaron si seguirían con las clases online. “A partir de septiembre, ésta será una herramienta más de Distrito y un servicio más”.

De esta corriente se desmarca César Barbosa, cofundador de la franquicia especializada en la práctica del boxeo para todos los público Fightland. “No creemos que esta modalidad a distancia sea aplicable a la gran mayoría de los establecimientos de fitness. En un mundo saturado de oferta virtual, llega un momento en que la gente quiere conectar con la realidad, el “back to the basics” del mundo anglosajón. Quiere sentir un entrenamiento auténtico, con las instalaciones y el material adecuados, con una comunidad deportiva de la que se retroalimenta y que cada vez es más buscada”.

Más que un gimnasio, una comunidad

Otro desafío capital es profundizar en la personalización de los servicios y en la generación, entre los socios, de un sentimiento de comunidad, de pertenencia a un grupo, tanto en las clases presenciales como en remoto. Estébanez da pistas acerca de cómo trabajar esta parcela. “Desde el minuto 1, da igual la condición física, la edad, experiencia o no en actividad física, el socio va a entrenar de forma segura y normal. Para ello, contamos con el Programa Academy, una serie de clases antes de entrar en la parte más activa, donde un entrenador, un coach, le va a recibir, le va a preparar de forma individualizada, qué movimientos, qué trabajo debe realizar, le va a presentar en el grupo… Los entrenadores tienen fijado un protocolo con acciones orientadas a los socios que se acaban de incorporar, como repetir su nombre de forma activa durante la clase, el estar muy pendiente de él por encima de la media, al ser su primer día”.

Calidad digital

Llegados a este tramo final, una advertencia, en palabras de Moya. “Encuentras compañías como Peloton y Mirror que, a través de entrenamientos vía streaming, te permiten acceder a entrenadores muy top en Nueva York, que imparten clases increíbles en cualquier parte del mundo, lo que te da la máxima flexibilidad como usuario. Luego, están los vídeos on demand, que no sólo es desde dónde quieras, sino cuándo quieras. El problema de esto es que la competencia es brutal, con modelos estadounidenses con grandes rondas de capital que compiten contra ti”.

En este escenario, la calidad tiene que guiar cualquier programa de entrenamiento online que diseñes, sin dejar hueco a la improvisación. En esta línea trabajan en Sano Center. “Hemos desarrollado una plataforma digital profesional para proyectar los servicios y entrenamientos virtuales que los franquiciados ofrecen a sus clientes, mejorando la calidad de la producción, la variedad y personalización de los contenidos, y adaptándose a las preferencias de consumo de cada cliente: streaming, directos, videoteca, webinars temáticos…”.