Nacieron en el 2015. Hoy tienen 2.000 franquicias. ¿Cómo lo han hecho?

Eloi Gómez, CEO y cofundador de la franquicia Jeff, nos da las claves de éxito de una startup que, desde Valencia, ha construido un concepto global.

La historia de Jeff, muy resumida, es la que sigue. Eloi Gómez, Adrián Lorenzo y Rubén Muñoz se conocen en 2010 en la Universidad de León. En 2012 montan un negocio de venta de sudaderas de esa universidad. Tienen éxito y lo venden. En 2014 lanzan The Food Point, para conectar a pequeños productores de alimentos con importadores. Tienen éxito y un año después lo venden. A la búsqueda de nuevos desafíos, y ya en Valencia, tras entrar en la aceleradora Bbooster, detectan una oportunidad en el lavado de ropa.

Así nace en el 2015 Mr. Jeff, basado en servicios de tintorería y lavandería a domicilio, con una potente app en el centro de su propuesta. Aquí se sitúa el origen más primigenio de un proyecto que ha evolucionado hacia lo que hoy conocemos como Jeff, una plataforma global de servicios para el bienestar y cuidado de las personas, con locales a pie de calle que funcionan de forma sinérgica con la ’super app’ de la compañía. De este modo, a la originaria Mr. Jeff se han ido sumando hasta tres nuevas líneas de negocio: Beauty Jeff (belleza y peluquería), Fit Jeff (fitness), Relax Jeff (masajes relajantes). “La idea es seguir lanzando verticales, es nuestra evolución natural”, adelanta Eloi Gómez, CEO y cofundador de una startup presente en 40 países, con unas 2.000 franquicias, “la mayor parte de ellas de la línea más consolidada, Mr Jeff [según la región, la facturación media de un local Mr Jeff oscila entre los 5.000 y los 9.000 dólares mensuales]”, confirman desde la central.

Esta expansión ha convertido a la marca en uno de los fenómenos más estimulantes del panorama mundial de la franquicia en los últimos tiempos. Ahí van algunas claves. “Nuestro principal valor es que aportamos tecnología, en un sector que no la tenía. Y por tecnología te hablo de datos, de hacer que tu negocio funcione mejor a través de esos datos. Tenemos esa inteligencia detrás que nos permite llegar a más gente, ser más rápidos, más flexibles, generar más negocio. Y luego, está el hecho de haber diseñado un concepto global desde el día 1. Al final, entendemos la franquicia como la mejor solución posible para dar un muy buen servicio al cliente final. En este sentido, cuento con unos procesos, una tecnología y lo que necesito son emprendedores que me ayuden a adaptarme a nivel local y que estén alineados conmigo”.

Fundada en Valencia, donde dio sus primeros en 2015, la compañía focalizó su crecimiento, sin embargo, en el escenario internacional, donde su evolución ha sido meteórica. Y México fue su primera parada, en 2017. “Es un mercado más desarrollado, con más de 30.000 lavanderías, y se trata de una actividad muy habitual en América Latina. Además, no había grandes competidores. Nos lanzamos, al final, porque el mercado estaba mucho más maduro”. Después de esto, vinieron más países, como Brasil, Colombia, Argentina, Vietnam, Turquía, Egipto, Bolivia… Y una vez se hicieron un nombre propio a escala global, hace aproximadamente un año decidieron ‘regresar’ a casa para impulsar su expansión en nuestro país, donde tienen 8 puntos abiertos de Mr. Jeff [en junio esperaban haber incorporado 4 tiendas más, y en agosto planean abrir en Valencia el primer Fit Jeff, a las que suman 35-40 unidades que Jeff tiene en fase de apertura]. “Hemos crecido mucho en Latinoamérica, en el sudeste asiático y ahora vemos una gran oportunidad en Europa. Y queremos que España sea el estandarte de esa expansión europea”. Entender el mundo como un único ‘campo de juego’ emprendedor es una muestra del enfoque ambicioso, sin complejos, de una startup donde piensan rápido y actúan aún más rápido.

EMPRENDEDORES: ¿Qué lecciones, como emprendedor, está extrayendo de la crisis?
ELOI GÓMEZ:
Lo principal es la flexibilidad. El nuevo escenario nos va a exigir, como organizaciones, ser cada día más ágiles, más flexibles, ser capaces de adoptar decisiones mucho más rápidas y cambiar. Esto creo que va a romper muchas estructuras, a lo mejor más jerárquicas. Se trata de buscar estructuras más flexibles a todos los niveles, tanto en la toma de decisiones como de costes, que te permitan adaptarte rápido. Pero hablo también de tu producto, con la propuesta de valor al cliente, hay que ser más flexibles.

EMP.: ¿Cómo están aplicando estas enseñanzas en la compañía?
E.G.:
Hemos intentado hacer un ejercicio de adaptación. De nuestra línea Beauty Jeff, ahora lanzamos beauty corner, un concepto más sencillo, para que los emprendedores, con una inversión menor, puedan tener un negocio con nosotros. Vemos que cada vez hay más gente con ganas de emprender y el producto tiene que llegar a un público mayor. Al margen de poder acudir a los centros, el usuario ahora también podrá recibir el servicio a domicilio, algo que ya ofrecíamos con Mr. Jeff (lavandería). Esto refuerza el camino de la omnicanalidad.

Este formato lo lanzamos la última semana de mayo y también va en línea con todo lo que está ocurriendo. Hoy los espacios grandes tienen una ocupación limitada, por la COVID-19, y creemos que los espacios flexibles cada vez poseen más sentido. Buscamos un trato personalizado, con 1-2 personas atendiendo. ¿Y por qué? Porque vemos que la gente busca estar más segura.

EMP.: ¿Quieren hacer extensiva esta iniciativa al resto de verticales?
E.G.:
Sí. En Fit Jeff, con la gestión de clases en vídeo, mientras que en Relax Jeff [lanzada en plena crisis del coronavirus] se incorporará el servicio a domicilio. Esto ya lo contemplábamos en nuestro plan, pero lo queríamos hacer más tarde. Toda esta situación ha provocado dar el paso. Y lo vemos claro. Hace un tiempo era impensable ofrecer un corte de pelo a domicilio, pero hoy, para mucha gente, es más seguro y genera más confianza.

EMP.: Son una franquicia con un componente tecnológico muy potente ¿Cómo hay que integrar la tecnología en el modelo de negocio para que sea competitiva y aporte un valor añadido auténtico?
E.G.:
Al principio nos enfocamos mucho en la parte de cliente, en cómo consigo captar usuarios, cómo los llevo a través de la web, de la app. Pero hay tanto o más valor –yo diría muchísimo más– en la gestión operativa y de esos usuarios, en la base de datos de usuarios, para definir, por ejemplo, cómo aumentar la recurrencia en mi centro. Hay que pensar que los servicios de peluquería, belleza, lavandería… deben ser recurrentes. Luego está la operativa, la gestión de los turnos, de las horas de apertura, en qué horas hago reparto, en qué horas no, en cuánto tiempo estoy haciendo un corte, un peinado, un doblado, un desmanchado… Ahí hay mucho margen y, en negocios pequeños de servicios, los márgenes muchas veces se escapan por ahí. En ocasiones, facturando más, pierdes más dinero, porque no has optimizado tus recursos.

A partir de aquí, la tecnología nos vale para tres cosas. Por un lado, para comunicar al cliente final de una manera diferente. En paralelo, para mejorar la lealtad y afinar el producto que tenemos con él. Y en tercer lugar, aplicada al ámbito de operaciones, donde contemplamos diferentes mecanismos para medir qué está ocurriendo en los centros y detectar así, por ejemplo, si los tiempos medios en un centro están por encima de la media, con lo que algo está fallando.

EMP.: En cualquier caso, en los inicios, con Mr. Jeff, lo que hacían era poner en contacto, a través de una app, a profesionales tradicionales del sector de la lavandería-tintorería con el usuario final, pero no planteaban la apertura de locales a pie de calle con su marca para ofrecer ese servicio ¿Cómo fue la evolución?, ¿Por qué decidieron dar este paso importante?
E.G.:
En nuestro caso, porque creemos que el futuro es omnicanal, con un usuario que quiere disfrutar de una marca en clave online y offline. Éste es un mundo de conveniencia. A veces es más cómodo disfrutar del servicio en casa y otras ir al local. Pero pensamos que la experiencia digital no termina en lo digital. Y es que importan las operaciones, lo que pasa en los centros.

En este sentido, crear nuestro propio centro nos permitía decidir qué lavadoras, qué secadoras, qué tamaños, de qué espacios disponer… optimizar, en definitiva, toda la capacidad productiva. Para nosotros, era una manera de asegurar la calidad, de tener nuestra marca en la calle y de cumplir nuestros manuales operativos.

Con anterioridad, controlar este proceso resultaba complicado, ya que no dejábamos de ser un intermediario. Y si queríamos aplicar ciertas dinámicas, no siempre era posible. Al final, creemos que los modelos integrados tienen mucho más sentido. Nosotros ayudamos al emprendedor a que capte clientes a través de los canales online y offline, entren por la puerta o a través de la app.