Corregir errores y no fracasar en el intento

Conoce el caso real de Neck & Neck, franquicia de ropa infantil que fue capaz de transformar un negocio estancado en un modelo de éxito.

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En busca del liderazgo

Cuando una enseña falla, se deben estudiar cuáles son los motivos que la están llevando al fracaso. Eso hizo Eduardo Zamácola cuando su familia adquirió Neck & Neck en 1998. Por entonces, la empresa disponía de poco más de 20 locales.

Hoy en día tienen “200 tiendas repartidas por 17 países”, según explican en su web. El objetivo, según Eduardo, es “ser líderes mundiales en ropa infantil”. Para ello tuvo que asumir los errores que presentaba el modelo y hacer una reorganización y puesta a punto de la empresa.

Nuevo modelo de producción

Lo primero que hizo Eduardo Zamácola fue buscar un nuevo modelo de producción ya que hasta entonces las prendas se confeccionaban en España a través de distintos proveedores. El sistema no funcionaba y decidió comenzar a producir fuera de España.

Otra de las innovaciones fue su sistema de subastas de producción: Se diseñan dos colecciones al año, se ponen en la web y en una página accesible a los proveedores. Ellos ven las prendas y ofrecen un precio. A partir de ahí se van haciendo las adjudicaciones.

Nuevos horizontes

Un punto de inflexión fue ver el potencial del software CRM (Customer Relationship Management), que permitió planificar su estrategia de diseño de producto, producción y relación con los clientes. Creó un departamento de business intelligence y un club de fidelización.

Además, a partir de los datos de los TPV y los análisis de sus servicios de inteligencia de negocio, la compañía comenzó a planear su expansión en el exterior, donde acaba instalándose después de un exhaustivo estudio de mercado.

Conservar lo que funciona

A pesar de los cambios que realizó en el modelo, optó por mantener las cosas que hasta el momento estaban funcionando bien.

Una de ellas fue el producto, ya que se continuó con el posicionamiento de éste, el diseño y el precio. Otro de los elementos que quiso conservar fueron las tiendas. El estilo, el ambiente y su carácter acogedor le han servido también como eje estratégico.

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