¿Cuándo debo desconfiar de una franquicia?

Cuando percibes falta de química o desconfianza ante una franquicia, debes preguntarte por qué. Te mostramos varias señales ante las que debes prestar atención, si no quieres que te la jueguen.

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Una pista que nos debería hacer desconfiar de una enseña, es la facilidad o no que tengan para mostrar sus datos de facturación. Algunas franquicias hablan de la dificultad de calcular la facturación prevista de una de sus nuevas unidades, ya que depende de la ubicación, del perfil del asociado o de la dimensión del negocio. Esto puede ser verdad, pero una marca tendría que tener planes de viabilidad y rentabilidad de sus conceptos.

Puede se niegue a hacer públicos esos datos, pero un futuro asociado debería exigirlo. Hay mucho en juego y es necesario conocer los números básicos antes de tomar una decisión tan importante.

“No te acerques al franquiciado”

Esa es una máxima que nunca deberías oír de la central. Los asociados son fuentes fiables para informarnos sobre la franquicia. Por eso, deberías pedir una lista de todos los franquiciados para poder hablar con ellos. El mejor momento para hacerlo es cuando ya hayas visto y analizado los aspectos económicos, jurídicos y legales del proyecto y estés animado a firmar el contrato.

Un buen truco es visitar locales al estilo “el cliente misterioso” . Después de haber visto cómo es la operativa acude a ellos presentándote como potencial franquiciado para conocer cómo es la relación con la central, el apoyo que ésta les presta, o cómo se efectúa el suministro de mercancía.

Inseguridad en la central

A veces el franquiciador, se muestra inseguro con respecto a tus visitas a los asociados porque teme perderte como potencial candidato si te muestran cifras que no son lo suficientemente buenas. Esto es un error, porque lo mejor es ajustar las expectativas del futuro franquiciado a lo que será su negocio.

Faltas de ortografía

Si en el dossier detectas faltas de ortografía o mala maquetación, ¡investiga más!. Si una franquicia no invierte en diseño, maquetación o redacción, estamos ante una empresa que no considera prioritarios esos elementos, y eso en una franquicia es inaceptable. La enseña se basa en su imagen de marca, y este debería ser un rasgo cuidado al milímetro.

En busca del e-mail perdido

Lo primero que debe hacerte sospechar es la dificultad para encontrar una forma de contactar con la franquicia. Esto debería ser accesible y, por supuesto, desde la central deberían responder con rapidez y eficacia a las cuestiones que tengas para ellos. 

Si a la imposibilidad de encontrar una dirección de e-mail, le añades que cuando la encuentras no dispone de dominio propio, ¡huye!. La franquicia debe llevar su marca por bandera. De lo contrario, podría ser por falta de estructura y despreocupación hacia la enseña.

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