Todo queda en franquicia

Seis historias emprendedoras donde los hijos, nietos o biznietos de los fundadores han cuidado el legado de la red familiar.

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Iaia' Nita Panaderías

Allá por el año 1949 en Sallent (Bages), Rosendo -de oficio, pastelero- y Anita -panadera-, deciden poner en marcha el horno y la pastelería familiar. En 1994 su hija Montse y su esposo Fernando crean la empresa que hoy en día gestiona las tiendas Iaia'Nita y que en la actualidad dirigen los hijos de la pareja, Ferrán y Xavi. Unos herederos, por otro lado, que intentan llevar el negocio por el mercado nacional. con una imagen renovada.

La central, que mantiene acuerdos con entidades para facilitar el acceso a la financiación, presta “un apoyo integral al asociado, lo que engloba motivación y formación específica en la venta directa al cliente final”. El franquiciado, por su parte, ha de cubrir el 30% de la inversión con recursos propios.

 

Rodilla

Fundada en 1939 por Antonio Rodilla, la franquicia es uno de los nombres propios del mercado español de restauración, con un concepto basado en la calidad y en la artesanía -como recalcan desde la central- y con el sándwich como producto estrella.

Rodilla abrió su primer establecimiento, un pequeño colmado de apenas 60 metros cuadrados, en la madrileña Plaza del Callao, en 1939. Allí, fue ganando fama entre el público, gracias a los productos artesanales que importaba de su pueblo natal, Guijuelo (Salamanca).

Rodilla vendía fundamentalmente embutido al peso, barras cortadas en lonchas. Sin embargo, los clientes no querían saber nada de la parte trasera de esas barras, que, en gran medida, se desaprovechaban. Así, el emprendedor pensó en un fórmula para aprovechar ese sobrante: importar la idea del sándwich con «pan inglés», un pan muy suave y ligero, y combinarlo con su charcutería.

El éxito inicial de su propuesta acabó de consolidarse en los años 60, con el lanzamiento de su producto estrella: el sándwich de ensaladilla. Fue en esos años cuando los establecimientos Rodilla introdujeron una barra para poder consumir los productos en el propio local. El colmado evolucionaba así de forma natural hacia el restaurante que es hoy en día.

La marca da nombre a un grupo que emplea a unas 1.500 personas, con 58 locales franquiciados y que acoge a otras dos enseñas: Indias Coffee Shop y Cafés Jamaica.

Santiveri

La empresa familiar Santiveri fue fundada en Barcelona por Jaime Santiveri Piniés en 1885. Este comerciante textil, propietario de una camisería en el centro de Barcelona, se vio aquejado por una enfermedad pulmonar que la medicina oficial de entonces calificaba como incurable.

Al conocer el fatal diagnóstico de su dolencia, en vez de resignarse a lo inevitable, Santiveri buscó alternativas y llegó a sus oídos la existencia en Alemania de un balneario que curaba con técnicas naturales. Se trataba del sanatorio del abad Sebastián Kneipp en Woerishofen, donde pasó seis meses haciendo curas de agua, dando paseos al aire libre para oxigenar los pulmones y tomando caldos vegetales, plantas medicinales y haciendo una dieta casi vegetariana.

Regresó nuestro protagonista totalmente curado y entusiasmado por la terapia que le habían aplicado. No obstante, al comprobar el nulo interés que mostraban los médicos de su país por conocer y aplicar estos métodos curativos, decidió convertirse en distribuidor de los productos naturales que utilizaba Sebastián Kneipp en sus curas.

Su empeño le llevó a transformar su camisería de la calle Call de Barcelona en la primera fábrica-laboratorio de productos naturales de España. En 1893, y en la misma calle, abría otro establecimiento, esta vez como farmacia para vender este tipo de productos.

Hoy, la marca está presente en 24 países con 225 locales franquiciados.

Chocolaterias Valor

Más de 130 años dedicados a la elaboración de chocolate. En 1881 Don Valeriano López Lloret adoptaba el oficio de Xocolater. El nombre de la marca nació del apodo con el que todo el mundo conocía a Valeriano, 'Valor'. Posteriormente, su hijo se hizo cargo en 1891 de la actividad empresarial y comenzó a distribuir las tabletas de chocolate por los comercios españoles gracias a una camioneta Chevrolet que cargaba 1.500 kg de chocolate.

El concepto de sus chocolaterías cuenta con dos líneas de negocio: por un lado, una chocolatería donde el usuario puede degustar el característico chocolate de la marca, elaborado en cualquiera de sus variantes y acompañado de churros, “especialidad de la casa”. Como complemento, existe una tienda en el interior del local, provista de “todo tipo de productos elaborados, destacando los bombones artesanos”.

Migueláñez

En los lejanos años 50, del pasado siglo, el niño Onésimo Migueláñez de Miguel, de Lastras del Pozo (Segovia), ejercitó su primer oficio, “amasando pan con los pies porque sus manos eran muy pequeñas para hacerlo”. 

Nuestro protagonista se trasladó a Madrid para trabajar como vendedor de caramelos y aprendió el oficio de comercial. Durante cinco años permaneció en su empresa como mejor vendedor, lo que le empujó a dar el salto en solitario y dedicarse a la distribución y venta de caramelos y de artículos de confitería por cuenta propia.

El siguiente paso consistió en adquirir un piso que hizo a veces de almacén y vivienda. En Madrid también conoció a su mujer, Soledad, quien regentaba una tienda de ultramarinos. La pareja decidió convertir esa tienda en pastelería y ampliar la distribución de caramelos fuera de Madrid.

En 1980 nace Migueláñez S.A., gracias a un acuerdo con una empresa catalana para la distribución de los caramelos.

A día de hoy la empresa la gestiona el primogénito de la familia, que este mismo año impulsó un proyecto de franquicias.

Neck & Neck

En Neck & Neck afirman que se lo pasan muy bien haciendo empresa en familia. Cuatro de los nueve hermanos trabajan en distintas responsabilidades. Aún así, a Eduardo Zamácola no le gusta definir a su empresa como ‘familiar’ y prefiere llamarla ‘profesional-familiar’.

Lo justifica señalando que ninguno de sus hermanos tiene un puesto asegurado en la dirección. Algunos de los hermanos que trabajan en la empresa son Ana, que es subdirectora del departamento comercial (tiendas y producto), María, la hermana mayor, directora de Expansión o Borja, del área internacional. 

 

 

 

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