Franquicia consolidada o franquicia nueva. ¿Cuál te conviene?

Difícil respuesta al interrogante, aunque existen varios elementos que te ayudarán a conocer mejor ambas opciones.

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Distinto margen para negociar

El contrato es la piedra angular alrededor de la cual gira la franquicia. Y aquí, las cadenas consolidadas y las marcas emergentes tienen un modo diferente de gestionar este documento.

Las centrales maduras, por lo general, no negocian con el asociado cláusula alguna del contrato. Esto enlaza con la esencia de este sistema comercial, donde el documento ha de ser igual para toda la red, con la vista puesta en mantener la homogeneidad del concepto. Una verdad que, en cualquier caso, no es absoluta, como muestra la realidad. En este sentido, las marcas que acaban de aterrizar en el mercado –algunas- se muestran flexibles a la hora de negociar ciertos puntos, como la zona de exclusividad o las condiciones de los royalties durante un periodo de tiempo. Y todo ello, para acelerar su crecimiento en esta etapa primigenia del proyecto. 

Para que el cambio de look no salga caro

En las marcas consolidadas es más probable que, llegado un momento, acometan un cambio de imagen en la red, con el objetivo de adaptarse a las nuevas tendencias de mercado y hábitos de los consumidores.

El fenómeno descrito lo has de tener en cuenta. Al dirigirte a la central, pregunta cómo abordarán un hipotético cambio de imagen en la red, y que así conste por escrito: periodo de tiempo del que dispones para realizar las modificaciones, posibles vías de financiación para hacerlo, ayudas de la central en el proceso… 

En las últimas semanas y meses, varias marcas han venido desarrollando iniciativas en esa dirección, como Ginos o Rodilla, dos de los referentes en franquicia de la hostelería nacional.  

Unidades piloto bien pilotadas

En las franquicias nuevas, uno de los aspectos críticos es que el concepto haya sido testado en condiciones en el mercado, con la vista puesta en acercar al asociado un saber hacer sólido y contrastado.

La teoría dice que ese proceso de maduración se debe articular a través de unidades piloto propias, que gestiona una central que, de este modo, asumirá los posibles riesgos.

Pero esto no es una verdad irrefutable, ya que ciertas marcas abordan la etapa primigenia con centros asociados. A partir de aquí, detectamos enseñas –sólidas- que recurren a franquiciados con un perfil muy definido: dilatada experiencia en el sector; en ocasiones, son clientes, trabajadores o proveedores de la central; conocen el producto en profundidad. En este caso, y gracias a ese estrecho vínculo central-emprendedor, se puede afrontar el periodo de pruebas con plenas garantías. 

A partir de aquí, averigua cómo ha testado la enseña su concepto de negocio.

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