Consejos para abrir tu propia escuela de idiomas

¿Dónde es conveniente ubicarla? ¿Qué perfil de asociado buscan las centrales? ¿Cuál es el factor que nos diferenciará de la competencia? ¿Qué oportunidades nos esperan en el futuro? ¿Profesores nativos o locales?

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Un sector con mucha demanda

“Los padres tienen presente que gastar sus recursos en idiomas es fundamental”, explica Eduardo Santolaria, responsable de Expansión y cofundador de The New Kids Club.

“Hace 10-15 años proliferaron las academias de enseñanza de idiomas para adultos”, recuerda Cristina Espinosa, directora y cofundadora de iKidz English. “Lo cierto es que había una carencia latente en el mercado respecto a estos servicios, de ahí que crecieran de forma desmedida. Por suerte, hoy nos hemos dado cuenta que si queremos mejorar el nivel, tanto de inglés como de cualquier otra segunda lengua, debemos hacerlo desde pequeños, por lo que han ido apareciendo más cadenas que buscan cubrir ese hueco”.

Javier Chamizo, responsable de Expansión de English Connection, subraya, por su parte, que el sector ha mantenido su progresión, incluso durante la crisis. “Ante la pérdida de empleo, mucha gente optó por prestar atención a la formación y por prepararse más, en un contexto donde aprender inglés es más necesario para diferenciarse”.

Tras este breve relato de la historia reciente del mercado, profundizamos en la realidad del sector y en las claves para abrir una franquicia especializada en la enseñanza de idiomas.

Un público muy especial

Muchas de estas franquicias trabajan con niños pequeños, un público complejo, de ahí que, entre su profesorado, cuenten con profesionales en pedagogía. En cualquier caso, el auténtico desafío aquí es establecer una relación fluida con los padres. “Tienes que mostrar sensatez, ser correcto y decir la verdad, una verdad que, a veces, no es la que quieren oír”, explica Santolaria.

Espinosa, por su parte, enumera 4 puntos básicos para trabajar con un público infantil:

-     Aprender jugando: el juego es la forma natural que tienen los niños de ver el mundo.
-     Motivación como la vía más rápida y efectiva de aprender. Los alumnos motivados retienen mejor lo que aprenden y lo recuerdan más tiempo.
-     Adaptación: personalizar el proceso de aprendizaje a nuestros alumnos.
-     Integrar el inglés en todos los aspectos de su vida.

 

 

La ubicación: factor primordial

La ubicación -correcta- es un punto al que siempre hay que dedicar un análisis sesudo.

En las escuelas de idiomas varía el emplazamiento, según el modelo de negocio. The New Kids Club apuesta por zonas con poder adquisitivo alto, donde, según explica Santolaria, “la academia funciona muy bien”. En Baby Erasmus, aunque prefieren áreas residenciales, la ubicación no es tan importante. “Los clientes interesados en este tipo de educación no tienen problema a la hora de desplazarse. Nosotros estamos en Badajoz y viene gente de pueblos a 40 kilómetros de distancia”, explica Juan Ruiz.

Espinosa aclara que deben ser sitios con fácil acceso y aparcamiento. “Los centros comerciales de segunda y tercera línea son también interesantes. De hecho, en un complejo de estas características tenemos nuestra academia de Torrejón de Ardoz. Hemos comprobado que, tanto la cercanía a supermercados como a otras zonas comerciales, ofrece un valor añadido que los padres valoran de modo positivo”.

 

¿Qué perfil de franquiciado buscan?

Si nos detenemos en el perfil de asociado, las franquicias ponen el foco en emprendedores a la búsqueda de autoempleo. Las academias de inglés necesitan personas involucradas en el negocio, comprometidas con el mundo educativo, que conozcan a los alumnos y sepan relacionarse con los padres. A partí de aquí, el perfil inversor queda en un segundo plano o es inexistente.

“Las características personales están, incluso, por encima del currículum”, aclara Espinosa. “Obviamente, buscamos a personas con un nivel alto de inglés, pero, sobre todo, que muestren capacidad de decisión, comprometidas y preocupadas con sus alumnos, con ganas de aportar a la red y de crecer con nosotros”.

¿Y respecto al perfil de profesorado? ¿Nativo o español? Ruiz es contundente: nativos. La base de su modelo de negocio se sustenta en contar con este tipo de profesionales, hasta el punto que la intención de la marca es abrir un local en Irlanda para traer docentes nativos a España . “Nuestro principal problema para franquiciar es que trabajamos con profesores nativos que no hablan español. Muchos interesados en la franquicia se han autodescartado, al considerar que no cuentan con un nivel de inglés suficiente para dirigir a un equipo internacional”.

Espinosa discrepa. “No estoy de acuerdo con que un profesor nativo enseñe mejor el idioma. Mi experiencia me dice que para enseñar inglés, especialmente a niños, más que ser nativo, lo que importa son los conocimientos sobre pedagogía. En muchos casos, el profesor nativo, como domina el idioma, cree que está exento de prepararse las clases tan bien como se las podría preparar un docente ‘local’. Lo cierto es que nosotros no contamos con profesores nativos”.

Para Chamizo, esto depende del nivel de inglés que estés impartiendo. “Para los niños en niveles bajos, recurrimos a profesores españoles, mientras que, de alumnos con niveles altos, se encargan nativos, al conocer más vocabulario y tener un nivel de pronunciación correcto”.

La tecnología al servicio de los alumnos

La sociedad se encamina hacia una digitalización plena. Y la enseñanza está en el centro del desafío. “Apostamos por ello, pero buscamos una combinación entre la parte digital y la más tradicional”, explica Santolaria.

En iKidz English las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental. “Nuestro método de estudio está basado en una aplicación y en un espacio digital, iKidz Space, donde la red de centros dispone de actividades para todas las edades y niveles”, señala Espinosa. “Nuestros alumnos tienen su tablet y el profesor elige la actividad que mejor se adapte a ellos”.

English Connection también dispone de una aplicación donde los alumnos pueden hacer todo tipo de ejercicios desde casa. Los padres tienen acceso a esa plataforma, para conocer los trabajos que han de hacer sus hijos”.

Oportunidades y tendencias de futuro

El sector se encuentra en el centro de una reformulación, tanto de sus métodos de estudio como de su evolución hacia una era digital. “Aquellos franquiciadores que no estén preparados para un mundo cada vez más competitivo y digitalizado van a sufrir”, avisa Santolaria. “La especialización va a marcar la diferencia entre unos modelos y otros. No olvidemos, por otro lado, que los padres buscan resultados con la mayor brevedad posible”.

Según Chamizo, la franquicias de idiomas van a encaminada a una diversificación y a la búsqueda de nuevas propuestas de valor: “Nosotros hemos puesto en marcha clases de robótica e informática en inglés”.

Y cerramos el capítulo con un factor competitivo innegociable hoy en día, que tiene que ver con la utilización de un método exclusivo. The New Kids Club “trabaja con una metodología registrada con copyright, sin deberes y sin obligar a escuchar cd’s hasta los 12 años. Entendemos que poner deberes a los niños es contraproducente y ahí es donde está nuestro punto fuerte”. Baby Erasmus recurre a profesores nativos, mientras que la principal característica de iKidz es la personalización. “No trabajamos con libros de texto, sino que el profesor se adapta a las necesidades de cada niño”.

 

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