El Grupo Dihme suma una nueva enseña a sus propuestas de restauración y nos lleva ‘de parranda’

El Grupo Dihme amplía su oferta dentro de la restauración organizada y añade a sus propuestas lo que definen como “Una especie de hermano pequeño de El Kiosko cuyo hilo conductor es el vino”.

Grupo Dihme

Está por concretar al 100% el nombre de la nueva enseña de restauración del Grupo Dihme, porque, en el momento que hablamos con Daniel Sala, CEO y socio fundador del grupo de restauración, está todavía pendiente el registro de la marca. Lo que sí tienen ya claro es el concepto que Sala resume de la siguiente manera:

El “hermano pequeño” de El Kiosko

“Va a ser como el hermano pequeño de El Kiosko en el que se recoge todo lo que hemos aprendido durante estos años, tanto en lenguaje de diseño como en lenguaje de cocina. En este caso, el hilo conductor será el vino, pero ni es una vinoteca ni renunciamos al ambiente familiar e integrador que hemos conseguido crear en el Kiosko».

En el nuevo local podrán servirse productos gourmet que los clientes adquieran dentro de una tienda que se habilite en cada establecimiento, pero sin necesidad de instalar salida de humos puesto que serán, en su mayoría, recetas en frío. Los productos que se compren tanto podrán consumirse dentro como fuera del restaurante pero, en conjunto, la propuesta apunta a satisfacer una experiencia familiar e intergeneracional.

También la carta de vinos será sorprendente. Todos van a contar con denominación de origen, pero procederán de pequeños productores con los que lleguemos a acuerdos. Será una carta dinámica, como la del menú, que incluirá novedades cada dos o tres meses.  Queremos escapar, así, del típico perfil al que suele orientarse el mundo del vino”. 

Como es habitual dentro del Grupo Dihme antes de empezar a franquiciar una enseña, también el primer establecimiento que funcione bajo el nuevo concepto será propio. Las obras están ya en marcha con un local de, aproximadamente, 200 metros cuadrados que se emplaza en la calle Goya, en Madrid. 

“Nos gustaría abrirlo antes del verano -continúa Daniel Sala-, aunque todavía no podemos poner fecha hasta que no terminen las obras y tengamos todos los trámites cerrados. Una vez testado el negocio, si sale bien, empezaremos a franquiciar”.

Las claves que marcan las pautas para el éxito

La puesta en marcha del nuevo concepto de restauración de Dihme no frenará en absoluto el avance que el grupo tiene previsto para este año con su enseña de éxito principal: El Kiosko, la cadena de restaurantes que fundara originalmente Roberto de la Cuerda.

Los planes para el ejercicio en curso pasan por cerrar con 30 establecimientos, un objetivo más que viable. El nombre de la enseña con su emblemática K luce ya en 17 locales de Madrid, uno en Barcelona y otro en Valencia e Ibiza y con previsión de incorporar cinco más antes del verano.

Preguntado sobre cuáles son, a su juicio, las claves que están propiciando el crecimiento acelerado de El Kiosko, Sala subraya varias:

“La primera es que hablamos de un restaurante que funciona en franquicia, pero donde el cliente percibe exclusividad, no una atención en cadena. Claro que disponemos de toda la infraestructura de apoyo a los emprendedores franquiciados para facilitarles una operativa de primer nivel y una optimización de costes, pero lo único que el cliente detecta al entrar es autenticidad”.

Otro punto a su favor que resalta su CEO es el amplio horario de atención al cliente y su heterogeneidad. “En El Kiosko ofrecemos consumo en todas las franjas horarias, desde las nueve de la mañana hasta la una de la madrugada. Se entiende que, con un abanico tan amplio, pasan por el local personas de todo tipo, desde jubilados que van a desayunar, hasta compañeros de oficina que toman unas cañas, familias enteras que acuden a cenar o los que entran solo a tomar una copa. Nadie, en el Kiosko, se siente fuera de lugar”. 

El ambiente diverso que resulta de esa mezcla lo define Sala como “mágico”, un fenómeno al que contribuye, también, su alineación con el formato Casual Dinning, concepto que les aleja de la categoría del la comida rápida y se inclina por una carta variada y de calidad.

“El Kiosko dispone de una carta que permite ir a comer todos los días de la semana. Se cambia dos veces al año, en verano y en invierno, e integra tanto la comida española como otras tendencias internacionales. Aún así, nada desentona, y todos salen con el convencimiento de haber recibido una experiencia de restaurante por un ticket de franquicia”.

A los atractivos descritos de cara al consumidor, añade Sala la oportunidad de negocio que El Kiosko representa para el franquiciado cuyos restaurantes acumulan altas tasas de recurrencia y la posibilidad de empezar a rentabilizar la inversión –derecho de entrada de 34.000 euros y pago de royalties de un 6% mensual sobre la venta– desde el primer día.

“Fácil operativa, un soporte de primera, un ratio de consultores de franquicia como no lo hay en ningún sitio –un consultor por cada seis locales–, un buen sistema de formación y un acompañamiento constante al franquiciado”, son otros de los valores que apunta el CEO.

La fuerza que surge de la creatividad y la buena gestión

La unión entre el Grupo Dihme y la cadena de restaurantes El Kiosko se llevó a cabo el año pasado, todavía en plena pandemia. Valga este dato como señal de arrojo de un grupo que apenas lleva seis años en el mercado, máxime si se tiene en cuenta que acababan de salir de dos intentos de desarrollo de conceptos frustrados finalmente por la pandemia: La Sagrada Fábrica y Blue Moon.

“En la pandemia pasaron cosas muy feas, pero también otras muy bonitas”, continúa Daniel Sala, quien incluye en el segundo grupo el hecho de haber conocido a Roberto de la Cuerda, fundador de El Kiosko en 2008.

“Coincidimos con Roberto en un momento en el que, también él, estaba sufriendo los estragos de la crisis sanitaria. Seguía enamorado del negocio, pero estaba harto de gestionar así que surgió el interés de hacer algo juntos. Al final, como una historia de amor bien llevada, acabamos integrándolo en el grupo de manera que hoy De la Cuerda sigue estando dentro de la marca de El Kiosko haciendo lo que le gusta, que es desarrollar conceptos nuevos y preservando la esencia de la marca, mientras que nosotros aportamos la parte operacional, que es donde somos muy potentes. Somos muy buenos gestores”.

La fuente de la experiencia

La historia del nacimiento del Grupo Dihme tiene su gracia. Procedente del sector financiero, Daniel Sala llevaba años trabajando para una de las principales entidades bancarias del país ocupando distintos puestos de responsabilidad. En uno de ellos recibió un CV de un candidato llamado Joaquín Gonzalo que aplicaba a una vacante dentro del departamento de Control de Inmuebles Adjudicados. 

Lo que más llamó la atención de Sala en ese CV es que el remitente aseguraba ser fundador de una empresa que andaba ya facturando un millón del euros al año. “Lo primero que pensé es que se había pasado adornando el currículo, pero luego comprobé que era cierto y que lo que perseguía con el nuevo empleo era adquirir formación. Claro, al final le contratamos”. 

Desde ese momento Sala y Gonzalo mantuvieron una amistad en cuyas conversaciones salía con frecuencia la frase esa de “tenemos que montar algo juntos”. El salto al emprendimiento lo dio Sala a la edad de 40 años junto a Joaquín Gonzalo. El primer negocio que montaron, compaginándolo con el trabajo habitual, fue llevar una franquicia bajo la marca Telepizza. Al tiempo, los socios gestionaban ya 16 establecimientos de la enseña de comida fast food –ahora conservan 14–. 

“Como somos un poco culo inquietos, terminamos aburriéndonos. Al final, todo era gestionar persona y producto en las tiendas así que, sin dejar las franquicias de Telepizza, decidimos crear algo original nuestro aplicando el conocimiento y la experiencia que habíamos adquirido. Se unió como socio Borja Gonzalo, hermano de Joaquín, y fundamos el Grupo Dihme”.

Se cumple ya un año desde que Dihme opera en el Kiosko como gestores y propietarios en un 75%. La intención es revalidar el éxito con el nuevo concepto sin soltar el objetivo propuesto de alcanzar las 50 unidades de El Kiosko abiertas antes de finalizar 2024. Van a buen ritmo y a Sala no le cabe duda de que el proyecto, al que compara con un niño que empieza a andar pronto, levanta pasiones.