Historias inspiradoras en tiempos de incertidumbre

El de Antonio Hermida, cofundador de Centros Ideal, es un ejemplo de cómo la perseverancia y determinación ayudan a superar dificultades.

El de Antonio Hermida, cofundador de Centros Ideal, es un ejemplo de cómo la perseverancia y determinación ayudan a superar dificultades.

Tras unos años en el negocio familiar de joyerías, Antonio Hermida resolvió emprender. “Quería ver hasta dónde era capaz de llegar”. Junto a su mujer, Cristina Álvarez, abrió un pequeño videoclub en Carabanchel. “El primer año no fue mal, pero cuando ya empezábamos a respirar, llegó el tema del pirateo… y nos comenzó a ir mal, a endeudarnos, pero queríamos sobrevivir, para ver si aguantábamos. Sin embargo, al final te vas asfixiando en tu propio fracaso y llega un momento en el que dices que eso ya no puede seguir así”. Hermida propuso entonces a su mujer [con experiencia como esteticista] montar un centro de estética… dentro del videoclub. “Dividimos el local en dos, no teníamos un duro y, con un poco de dinero que nos prestaron, iniciamos el proyecto. Poco a poco el espacio de estética fue funcionando, hasta que se ‘comió’ a un vídeoclub que terminó desapareciendo”.

De este último episodio hace ya unos quince años y ahí se puede situar el origen más primigenio de Centros Ideal, una cadena de depilación láser y medicina estética que hoy es todo un referente en el mercado, con una facturación que el pasado ejercicio fue de 50 millones de euros –prevén llegar a los 70-80 en 2020– y una red en España de 111 unidades (81 de ellos franquiciadas), a las que sumamos una en Turín y otra en Oporto.

Hecho este paréntesis numérico, sigamos con la historia de nuestros protagonistas, un tándem indisoluble en este relato. “Con ese primer negocio de estética empezamos a tener bastante clientela, a ganar algo de dinero, crecimos de forma progresiva y, de hecho, lo ampliamos con el local de al lado. Ocurre que mi mujer trabajaba muchísimas horas, se resintió fisicamente y enfermó. A raíz de esto, decidí desarrollar otra marca en la que ella no fuera imprescindible, sino que capitanease yo el proyecto, lo que cristalizó en Centros Élite, con el que llegamos a tener seis locales. Cuando ella ya se recuperó, montamos los centros Cristina Álvarez, además de una agencia de publicidad, una distribuidora de maquinaria relacionada con la estética… Fuimos tocando diferentes palos, hasta que hace cinco años creamos Centros Ideal, que se estrenó con una apertura en la calle de Doctor Esquerdo”.

Con lo relatado hasta ahora, queda claro que la de Antonio Hermida y su mujer Cristina Álvarezha sido una carrera emprendedora de fondo, no exenta de vicisitudes, en la que han ido recogiendo experiencias y enseñanzas que desembocaron en Centros Ideal, el proyecto con el que han alcanzado el éxito en nuestro país, un éxito que ahora intentarán replicar en el plano internacional.

EMPRENDEDORES.: ¿Dónde radica la clave de ese éxito?

ANTONIO HERMIDA.: Nosotros –mi mujer y yo– siempre hemos querido cuidar a nuestro cliente, mimarle. El trato con el público nos ha hecho diferentes. Contamos, por supuesto, con una de las mejores máquinas y tecnología del mercado, algo que ayuda. Y aunque no somos los más baratos, en calidad-precio creo que no tenemos competencia. Las cosas no funcionan sólo por un factor, sino por un conjunto de elementos que nos hace enamorar a los clientes.

EMP.: El equipamiento y la tecnología son críticos en esta actividad. ¿Cómo gestionan este apartado?

A.H.: Creo que la competencia falla en que venden la aparatología a los franquiciados. Yo, en cambio, soy el dueño de las máquinas y se las alquilo, donde incluyo todo y sin que tengan que preocuparse de nada en esta parcela. Si la máquina no funciona, se le cambia por otra, si el diodo se degrada, se cambia… Lo que quiero es que mis asociados se dediquen a vender en el centro, a que los tratamientos se hagan en tiempo y forma, a que los pacientes estén contentos con el resultado. De la maquinaria, y de todo lo que conlleva, nos encargamos nosotros.

Al final, yo tomo las decisiones necesarias para que el equipamiento esté en perfectas condiciones y se actualice, independientemente de su coste. Mi objetivo es seguir manteniendo el liderazgo en todos los aspectos, no perder la comba, porque mis franquiciados no estén dispuestos a afrontar una inversión para cambiar de tecnología.

Al margen de lo anterior, tenemos un sistema bastante pionero de gestión de franquicias, donde gestionamos el centro a un franquiciado que así no tiene que hacer nada. Él se va a su casa y nosotros, aparte de encargarnos de toda la parte que no se ve, llevamos toda la parte comercial. Esto está atrayendo a muchos inversores que quieren evitar los problemas del día a día, como hay en todos los negocios.

EMP.: ¿Cuándo se percataron de que tenían un concepto ganador?

A.H.: Desde el instante en el que nace la marca, empezaron a llegar muchas solicitudes, nos quedamos impresionados. El primer año abrimos 40 centros. Es cierto que ese primer año cometimos muchos errores, lo primero porque el proyecto no estaba montado para ser una franquicia.

A partir del segundo año decidí ralentizar un poco la expansión de la franquicia, y, por otro lado, profesionalizar la empresa. En estos últimos tres años y medio-cuatro años he incorporado a gente del sector, de otros sectores, un director general, personas que me están ayudando mucho y que están haciendo que las franquicias sean mucho más sostenibles, que el crecimiento sea mucho más organizado y meditado. Al final, los emprendedores somos un poco alocados, nos falta un poco de orden. Me he rodeado de buenos gestores, de gente que sabe de lo suyo… Yo sé de crecimiento, de nuevos negocios, tengo olfato, pero también necesito alrededor gente que me ponga orden.

EMP.: ¿En qué parte de la compañía está?

A.H.: Estamos trabajando bastante en el futuro de la compañía, en un proceso de digitalización muy fuerte que conllevará el lanzamiento, en breve, de un software que nos va a ayudar mucho a que nuestro cliente final reciba la información mucho mejor acerca de los procesos y de cómo ha sido su tratamiento. También estoy muy concentrado en el crecimiento internacional.

EMP.: ¿En qué mercados internacionales quieren focalizar el crecimiento?

A.H.: En Italia, un país en el que abrimos hace dos años, con un centro que se mantiene muy estable, con una números impresionantes. La intención este ejercicio es inaugurar 4-5 centros propios en Turín y en Milán. El de Portugal apenas lleva un año abierto y hay que darle un poco de tiempo, para depurar bien el negocio y empezar a plantear una expansión organizada. En Francia, mientras, la idea es empezar en 2021 a montar el primer centro, de la mano de Carmila [firma de servicios inmobiliarios creada por Carrefour y grandes inversores institucionales, con la que tienen una joint venture en España para abrir centros].

EMP.: Se puede decir que es un emprendedor en serie, ¿en qué proyecto está ahora?

A.H.: Tras unos dos años de desarrollo, queremos poner en marcha una cadena de peluquerías para mujeres, especialistas en color. La idea es inaugurar la primera este año, probar el modelo y, si funciona, empezar a abrir peluquerías al lado de nuestros centros de estética. La cadena se va a llamar Cromática y nace con la idea de franquiciarse. En este sentido, daremos la oportunidad de hacerlo a aquellos de nuestros franquiciados que estén interesados.